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jueves, 19 de abril de 2018

RECONOCIMIENTO EIR: enfermería especializada

Una camiseta blanca caminaba por el Paseo del Prado. Aunque lo hacía con paso decidido, los miles de pensamientos que se agolpaban entre sus fibras a medida que se acercaba su destino, le ponían en tensión. Quería gritar a los cuatro vientos, para que todos cuantos se cruzasen supieran su mensaje; pero sólo tenía un hilo de voz.

Al llegar a su destino, reunió todas sus fuerzas y entonces sí que gritó. Y su grito sonó tan imponente que hasta se ruborizó. 

Tímida miró a su alrededor y encontró entonces la respuesta a tanto chorro de voz. No estaba sola; allí a su alrededor, cientos de camisetas blancas se habían sumado a su mensaje: #ReconocimientoEIR, ¡Enfermería especializada!

Reconocimiento EIR


En esta semana, miles de aspirantes a la formación sanitaria especializada, los futuros MIR, EIR, PIR, QIR, FIR, RFIR, BIR y FIR, se dan cita, como cada año, en el Ministerio de Sanidad para elegir su merecida plaza como especialista en formación.

Desde aquí quiero dar mi más sincera  ENHORABUENA a todos, porque viví esa misma experiencia en primera persona -hace ya unos añitos- y se lo que cuesta llegar hasta las butacas azules del ministerio para elegir la especialidad soñada.

Y por supuesto, como médica y como paciente, me uno a esa marea de camisetas blancas que, incansables, gritan estos días que se haga reconocimiento del EIR. Porque para poder tener unos cuidados de calidad, es imprescindible contar con una Enfermería Especializada.


domingo, 5 de febrero de 2017

MEDICINA DE FAMILIA: CÓMO, DÓNDE Y POR QUÉ


maletín de doctor

Acabáis de terminar el examen Mir, esa terrible prueba por la que todo médico que quiera especializarse tiene que pasar. Y ahora… ¿Qué?

¡¡¡Salid de la cueva, hay vida fuera!!

Descansad, tomaos esas deseadas vacaciones, despejad vuestras mentes, rehacer vuestras vidas sociales… Y sólo a la vuelta del merecido descanso, poneos a pensar dónde, cómo y qué especialidad elegiréis.

Entonces, si Medicina de Familia está entre vuestras posibilidades, aquí os dejo unos consejitos a tener en cuenta a la hora de elegirla:

¿Por qué elegir Medicina De Familia?

Porque es la especialidad más bonita. ¡Qué os voy contar!- pensaréis -Si yo la escogí.  Pues seguid leyendo, porque estoy cargada de razones.

Es la especialidad más completa. Durante el MIR rotarás por (casi) todos los servicios tanto médicos como quirúrgicos, puesto que tienes que saber  “qué se cuece” en cada lugar (quirófanos, comités, servicios, consultas, plantas, ambulancias, centros de salud urbanos y rurales…) ya que posteriormente serás el punto de referencia de tus pacientes para saber cómo utilizar cada recurso, poder explicarles qué esperar de cada derivación o interconsulta y ser capaz de responder sus dudas sobre los procedimientos, pruebas o tratamientos a los que se van a someter.

Doctor lego y paciente play móvil
Es la que más campos abarca. Nunca desconectas de ninguna parte de la medicina y a la vez, te permite involucrarte más en tus campos preferidos (hay a quien le gusta más lo cardiovascular, a otros la psiquiatría, a otros la cirugía menor, a otros la ecografía, a otros la comunitaria… ), siendo tú el que pones el límite de hasta donde puedes llegar, diagnosticar o tratar.

Es la puerta de entrada al sistema sanitario y la primera línea de actuación. Trabajas rápido (a una velocidad media de 5 minutos por paciente) y con pocos medios  (el fonendo, el pulsi y el tensiómetro son tus mejores aliados), por lo que entrenas el ojo clínico, la rápida toma de decisiones, el manejo de la incertidumbre y por supuesto ( y no menos importante) , te ayuda a desenvolverte entre las dudas y enfermedades de la gente de tu vida cotidiana (familiares, amigos, vecinos…).

Es la especialidad más humana. Te pone en contacto directo con el paciente, su familia (que además también son tus pacientes), su entorno (acudes a sus casas, a los colegios, a las asociaciones de vecinos…) y hace que les conozcas y les sigas a lo largo de sus vidas. Además, te enseña a mirar la vida bajo los innumerables ángulos con que la ven tus pacientes, aprendiendo a relativizar o priorizar los problemas y a desarrollar la paciencia y empatía.

¿Dónde hacerlo?

Por suerte, para hacer familia cualquier lugar puede ser idóneo. Sólo necesitas ver pacientes ya que de cada uno, algo siempre se aprende.

Puede surgiros la eterna duda del tamaño del hospital. Si leéis la entrada Familia ¿Hospital grande o pequeño? quizás pueda daros alguna clave para tomar una decisión al respecto.

Entre comunidades puede haber ligeras variaciones en el itinerario formativo o en el sueldo, pero no hay diferencias en cuanto a los resultados en la formación de especialistas.

¿Cómo hacerlo?

Cuando yo iba a elegir plaza en 2012, me resultó difícil encontrar cómo era el proceso de elección en Medicina de Familia (¿elegir por unidad docente? me sonaba a chino). Por ello escribí en 2014 una entrada “ELEGIRMEDICINA DE FAMILIA”  donde explicaba cómo se  hacía. 

El principal problema que entonces había era que en el ministerio sólo podías elegir por Unidad Docente ( aquí os dejo el ejemplo de Madrid en cuanto a qué es una Unidad Docente y cuántas hay), por lo que si elegías una Unidad Docente a que le pertenecía más de un hospital, no sabías si con tu número de orden podrías escoger el hospital deseado o al final te correspondería otro hospital de la misma aunque no te gustara tanto.

Desde el año pasado eso ha cambiado y ya desde el ministerio puedes elegir el hospital que quieres que va ligado a una Unidad Docente determinada. Ya no tendrás que decidirte entre varios hospitales de una misma unidad docente, si no que podrás elegir entre varios hospitales que pueden pertenecer a diferentes Unidades Docentes (que a mí, personalmente, me parece un gran avance).

El resto del proceso sigue siendo el mismo; una vez elegido hospital, la Unidad Docente te mostrará los centros de salud adscritos al mismo y te presentará a los tutores de cada centro, de entre los que deberás elegir. 

La elección de tutor para mí es el punto clave. El tutor es una de las figuras más importantes de la residencia; será el que te supervisará y te guiará durante los próximos 4 años y con quien de R4 pasarás casi todo tu tiempo de trabajo, por lo que te aconsejo que una vez hayas elegido hospital, empieces a visitar los centros de salud y vayas conociendo a los tutores para que la elección sea lo más acertada posible.

¿Y después? ¿Qué salidas tengo?

Utensilios de doctor

¡¡Las salidas de Medicina de Familia son inagotables!!

  1. Consulta de Atención Primaria en en Centro de Salud urbano o rural.
  2. Consulta de Pediatría en el Centro de Salud urbano o rural.
  3. Atención continuada (urgencias) en los Centros de Salud urbanos o rurales (guardias de 9, 17 o 24 horas)
  4. Residencias de ancianos, colegios, asociaciones...
  5. UVI móvil 
  6. Urgencias hospitalarias (tanto de adultos como de pediatría)
  7. Cuidados paliativos.
  8. Medicina humanitaria
  9. Administración, gestión y salud pública
  10. Empresas farmaceúticas y Agencia Española del Medicamento
  11. Investigación
  12. Docencia
  13. Actividades comunitarias
¡¡Y seguro hay más que ahora mismo no se me ocurren!! 

Espero haberte servido de ayuda, de haberte despejado algunas dudas y de haberte servido de motivación para interesarte por esta especialidad tan bonita y llena de retos y oportunidades.

Si aún así os han quedado dudas, quedo a vuestra disposición, ¡estaré encantada de resolverlas!





jueves, 19 de mayo de 2016

Os llevo en mi maleta


Hace 4 años que llegué con una maleta vacía. Toca marcharme con la misma maleta; sin embargo, ahora la tengo a rebosar. Rebosa de conocimiento aprendido, de habilidades adquiridas, de valores inculcados, de experiencias vividas. Rebosa de historias de los pacientes, de enseñanzas de los profesionales, de anécdotas de la consulta. Rebosa de suerte, por haber podido trabajar con unos compañeros extraordinarios. Rebosa de alegría, al sentirme rodeada por mis maravillosos Co-R. Y rebosa de entusiasmo, al haber podido aprender con la mejor (sin duda) tutora.

Voy a echar de menos el hospital, las sesiones de los luneslos ratitos muertos en la máquina del café, los cambios de rotación, los desayunos saliente, los consejos de los R-mayores, las preguntas de los R-pequeños y las confidencias sinsentido de las madrugadas de guardia. 

Voy a echar de menos la unidad docente, la peregrinación hacia las guardias rurales, los descansos en los cursos y las vueltas al proyecto.

Voy a echar de menos el centro de salud, los almuerzos a media mañana, las sesiones de los miércoles, la agenda de eco, los detallitos inesperados, las charlas en los coles, las reuniones en el ayuntamiento y las excursiones a la radio.

Voy a echar de menos las cenas y congresos, los viernes de Tallo, los findes de Latina y hasta la noche en el Paco's. 


Y os voy a echar de menos a todos... Pero sabed que os llevo en mi maleta.


maleta vintage sobre madera

domingo, 24 de enero de 2016

EL DÍA DEL... -IR

Llega el día del IR y venIR. De los nervios en el estómago, de la cabeza a mil. 

Todo sobre la mesa, bien ordenado. Nada puede faltar.

Material para hacer el MIRUn boli bic azul -el bueno, el de la suerte- y dos más -uno usado y otro prestado, por seguir tradición como en las bodas-.  Un lápiz y una goma -porque podrá faltar tiempo para el examen, pero nunca para los garabatos en las orillas- y... otro par de bolis -venga, va, a lo loco, que hoy es día grande-. Tres o cuatro clips -de colores, muy monos- y una minigrapadora con sus grapitas -no sea que los clips se pongan tontorrones y me vayan a fallar-. Un tippex -aunque no dejen usarlo...-. Un reloj en la muñeca -y otros dos en el estuche, por si el primero, aún con pila nueva, decidiera parar el tiempo-. Celo -espera, ¿celo?- y tijeras -como si por hacérseme largo examen, me fuesen a dejar cortar por lo sano-. Una calculadora -científica ¡por supuesto!, que se note que somos de ciencias aunque los cálculos no suelan pasar de la multiplicación-. DNI y pasaporte -y que las exhaustas ITVs a las que los sometes acaben induciéndote un TOC (trastorno obsesivo compulsivo) por la revisión de su caducidad-. Tu amuleto de los exámenes -además las 14 estampitas que te han ido dando tu madre, tía y abuela, que tienes al cielo entero pendiente de tí, metiendo presión-. 

También, las provisiones para sobrevivir durante el eterno examen. Provisiones de guerra. Como si no hubiese un mañana: Agua -que hidrata-, aquarius - por sus iones-, café-para no dormirme -y una Tila-que me quite los nervios que me ha puesto el café-. Chocolate -porque me gusta-, barritas energéticas -que me activan-, plátanos -para el potasio-... y como me descuide, acabo metiendo hasta sardinas para el fósforo y nueces para el omega 3.

Y ahora... a colocar todo estratégicamente en algún estuche XXL -a este paso acabarán diseñando una maleta exclusiva para esta ocasión-.

Llega la hora de IR... a comerte el MIR, EIR, BIR, FIR, PIR, QIR o RFIR!!! (entre papelería, provisiones y horas de estudio... ¡esa plaza tiene que ser tuya! No puede ser de otra manera).


Después, tan sólo quedará prepararse para el merecido descanso, aunque tras tanto tiempo recluído, ¡¡costará empezar a pensar otros planes que no incluyan biblioteca!!.

tréboles de 4 hojas

¡¡Ánimo y Suerte a todos!! 


(Y en especial a Marta -mi hermana- en el EIR... culpable confesa de la desaparición del que hace ya 4 años fue mi estuche XXL...hmmm!)

martes, 1 de diciembre de 2015

MIR-EVOLUCIÓN en 10 pasos


LA EVOLUCIÓN DE UN MIR


Apenas me quedan unos meses para acabar la residencia. Mirando hacia atrás, hacia mis primeros días de residente... me veo con la carita confusa típica del R1,  esa que dice "no me atrevo ni a prescribir un paracetamol" y que se siente cobijada bajo la bata (hablando en términos médicos) de los R mayores en las interminables noches de guardia. Sin embargo, con la vista apuntando al presente, veo cómo esa carita ha tenido que espabilar, a lo largo del tiempo, llegando a ser ella (¡Ay madre!) la que ahora resguarda a los R pequeños.

Pensando en cómo ha surgido esa transformación, me he dado cuenta de que existen una serie de fases o estados por las que, no solo yo, sino (casi) todos los residentes vamos pasando a medida que crecemos de R, sucediéndose casi de forma cronológica...

1. Timidez. La primera vez que un residente tiene pacientes a su cargo es en la urgencia. Se trata de un tierno R1, al que todavía el deseo de salvar el mundo le corre por las venas, pero no sabe ni cómo comenzar la entrevista clínica. ¿Y si se da cuenta que es la primera vez que lo hago? 

2. Confusión. El todavía tierno R1 después de unos cuantos pacientes lo ve todo muy negro; muchísimos motivos de consulta que incluyen dolores rarísimos en lugares de la anatomía humana que él desconocía que existían. ¿Pero dónde hay un Harrison que hable de cómo afrontar las enfermedades de esta pobre gente? ¡¡Estos dolores tan extravagantes sólo podrán pertenecer a enfermedades raras o nuevas!! Y entonces, horrorizados creen que no se han actualizado lo suficiente y... ¡¡quizas no sepan atenderles como se merecen!!

3. Entendimiento. El R1, a estas alturas no-tan-tierno, va descubriendo que los dolores extravagantes no forman parte de enfermedades raras, sino que suelen ser dolencias comunes de enfermedades (¡¡menos mal!!) banales, pero con umbral y localización persona-dependiente.

4. Agobio. Cuando el R1 pasa a R2, empieza a comprender que hay demasiados pacientes y que ¡¡SON ALGO IMPACIENTES!!, por lo que comienzan a desarrollar su capacidad de resolver casos en tiempo récord.

5. Incertidumbre. El R2, camino de R3, se enfrenta a la incertidumbre (Y si?? O si...??) que a veces en medicina, ante un diagnóstico, hay que asumir (¿Quién dijo miedo?).

6. Disgusto. El R3 aunque entrenado en resolver situaciones de tensión por carga asistencial, tiene que aprender a lidiar con las primeras amenazas que a veces llegan en forma de reclamación (escrita o a grito pelao').

7. Entusiasmo. El R3 ya maduro se siente ¡¡en la cresta de la ola!!. Con más responsabilidades, desenvolvimiento y confianza en sí mismo, ya entiende muchas cosas sobre enfermedades, sus técnicas diagnósticas y su manejo, por lo que,  comienza a disfrutar de lo que hace (aunque su cara de cansancio (o de eterno saliente) intente desmentirlo...).

8. Quemazón. Típico del R4 (ó R5 donde los haya) que ya están viendo el final de la residencia (a veces con panorama desolador) y además sufren con las interminables guardias (¿pero cuándo se acaban?), los pacientes a su cargo (que probablemente todavía le traten como el simpático estudiante en prácticas) y los innúmeros proyectos pendientes de acabar... que probablemente les persigan hasta la semana antes de terminar la residencia.

9. Pena. Cuando llega el momento en que el R4-R5, ya residente a término, echa la vista atrás y...Ohh!! Y le invade un tremendo sentimiento de nostalgia (al más puro estilo Estocolmo) que le hace echar de menos (Ojo!) hasta  las guardias.

10. Aventura. Ya eres A1 (médico adjunto de primer año). Y... ¿Ahora qué? Según está el mundo laboral... ¡que empiece la aventura!

domingo, 27 de septiembre de 2015

¡¡Ring Ring!! Llamando al 112..


Ambulancia urgencias


Llegados a R4 pasamos la mayoría del tiempo en atención primaria, salvo alguna excepción. Dentro de esa excepción se hallan los 7 días de rotación por SUMMA 112 (servicio de urgencias médicas de Madrid), donde yo hago 6 guardias con la UVI móvil y acudo una mañana al centro coordinador de urgencias. Además de ver un tipo de medicina diferente (problemas graves y emergentes fuera del ámbito hospitalario), de estar con grandes profesionales con una enorme vocación por el cuidado y atención hacia el paciente así como amplios conocimientos en la medicina de urgencia, he podido comprender la importancia de la responsabilidad por parte de TODOS de su uso.

¿Por qué digo esto? Pues porque muchas veces no nos damos cuenta de que los recursos de urgencias no son ilimitados y que no podemos estirarlos por mucho que nos empeñemos, solicitando una ambulancia o la visita de un médico en casa, sin pararnos a pensar si realmente eso es lo que precisamos o existen medidas alternativas que nos pueden resolver el problema de igual forma.

Muñeco playmovil médicoAl rotar por el centro coordinador de urgencias del 112 de Madrid, me explicaron que consta de varias secciones. Cuando uno llama solicitando atención, una operadora mediante una serie de preguntas establecidas determina si la llamada precisa atención por parte de un médico, un enfermero o ninguno de los dos. Si precisa atención médica, te pasan con un médico que te realizará las preguntas pertinentes hasta determinar si basta con el consejo médico telefónico, si precisa atención por el médico del centro de salud o si es necesario enviar un recurso (ambulancia convencional (soporte vital básico) para  el trasporte del paciente al hospital o  ambulancia con médico(soporte vital avanzado) para una primera actuación urgente antes de su traslado al hospital.
Esto se realiza así, a pesar del tiempo que "se pierde" con los filtros, porque se ha comprobado que es la forma más eficaz de atender al gran pull de llamadas. Y digo gran pull puesto que el número de llamadas es inmenso. La mañana que yo estuve, al médico le entraron una media de 4-6 llamadas al minuto, lo que significa que, haciendo cálculos aproximados, en un dia reciben entre 5000 y 8000 llamadas.

Interesándome por el número de ambulancias que dispone el SUMMA 112 actualmente operativas, me informaron que son un total de 90 por el día y 20 por la noche.

Con estas cifras de llamadas y de ambulancias, comprenderéis que los médicos del centro coordinador se ven obligados a distribuir los recursos como mejor estiman, en función de los síntomas de cada paciente (de los que se establece un primer diagnóstico) así como de sus características personales y sociales.

Después de tanta explicación, me gustaría que quien lo lea al menos se quede con un par de ideas:

La primera: Que no envíen una ambulancia a un paciente, no significa que el paciente quede desprotegido y ya no se le atienda, sino que quizás en ese momento la ambulancia no sea la solución y lo que convenga sea avisar al médico del centro de salud para que lo valore. No olvidemos que el médico de cabecera trabaja tanto en el centro de salud como en las casas de sus paciente cuando éstos se ven imposibilitados para desplazarse.

La segunda: Que tomemos consciencia que la sanidad es un bien común de TODOS (con unos recursos limitados) al que debemos cuidar, y por tanto es responsabilidad de TODOS hacer un buen uso de ella.


Hagamos un uso adecuado del 112


BIBLIOGRAFÍA: http://www.madrid.org/cs/Satellite?pagename=SUMMA112/Page/S112_home






domingo, 12 de julio de 2015

5 Preguntas que todo residente odia

El otro día me pasaron esta imagen, sacada de Twitter:

ejemplo de mala letra de los médicos
NOTA: No se llama "escribir mal", se llama CANSANCIO.

Lo confieso, sonreí. ¿Quién no ha impreso un informe y al explicárselo al paciente... ha tenido que volverlo a imprimir, corrigiendo disimuladamente los errores que se habían colado en él?.

Y es que hay situaciones que todos los residentes hemos vivido alguna vez, como si formaran parte del periodo de formación; vivencias anexas a nuestro contrato de MIR.

Algunas de esas situaciones tienen la peculiaridad de acompañarse de una pregunta a la que podríamos denominar trampa mortal, pues de forma casi automática tu nervio facial se activa proporcionándote un gesto a modo carita de whatsapp ...

Cara de Whatsapp de hartura

... mientras luchas por sacar una sonrisilla que lo desactive en cuestión de microsegundos y salir elegantemente de la situación.

¿Cuales son? Os estaréis preguntando... pues ahí van 5 grandes ejemplos, con preguntas que todo residente odia:


1. 8:00 a.m. Estas entrando al centro de salud y de pronto te asalta un representante. Reconoces esa mirada... sabes que se acerca la pregunta: ¿Qué?¿Saliente de guardia?.
Sonries educadamente, negando con la cabeza. ¿Tan mala cara tengo?

2. Una guardia de 24 horas. Paciente va, paciente viene. De pronto uno requiere más atención. Entre alta y alta, pasas a preguntarle si ha mejorado el dolor, a explicarle prueba a prueba los resultados que va obteniendo, a prescribirle más medicación, a acercarle un poquito de agua, a preguntarle si el menú de la comida ha sido de su agrado, a informar uno a uno a todos sus familiares... y por fin llega el momento de darle el alta. De pronto allí, ya con el informe en la mano, hace la terrible pregunta: ¿Y no me va a ver el médico?.
Sonries forzosamente y explicas: El médico soy yo.

3. 10:00 am. Te encuentras pasando consulta, al lado de tu adjunta. Indicas al paciente que pase a la camilla que vas a explorarle.  De pronto, con tono paternalista, el paciente se gira hacia ti y te pregunta: ¿Qué? ¿De prácticas? ¿Aprendiendo mucho?.
Sonrisa en boca le dices: No estoy de prácticas, estoy haciendo el MIR.

4. Eres ya R4. Por fin tienes una consulta, contigua a la de tu tutora, para pasar sola a los pacientes. Comienzas a llamar uno a uno a los pacientes y todos sin excepción, lo primero que te preguntan según cruzan la puerta es: -¿No está mi doctora? Y añaden - Es que preferiría que me atendiera ella, que conoce mi historial (aunque todo su historial sea un catarro el año pasado).
Los primeros días aún les sonríes, pero mes tras mes... aquella sonrisa inicial se va desgastando.

5. Domingo por la mañana, saliente de una terrible guardia de sábado donde a penas has parado. Montas en el cercanías de regreso a casa, derrotada. Se te cierran los párpados solos y el cansancio te hace arrastrar el cuerpo hasta uno de los asientos. De pronto una pregunta te saca bruscamente del sueño donde sin querer habías caído: ¿Qué pasa, que no habéis ido a dormir a casa?
Es el revisor, que incluyéndote en el grupete de gente que regresa a casa después de una gran fiesta, os está pidiendo los billetes.
Estás tan zombie que aquí ni siquiera creo que te acuerdes de sonreir ante su confusión...

no hay diferencias tras una dura noche de juerga o de trabajo
¿Habrá al menos 7 diferencias?


martes, 19 de mayo de 2015

Hoy es siempre todavía.


¡¡Vaya días los de Mayo!! Y es que las emociones emanan de cada rincón del hospital. A los resis mayores que se van, por mucho que dijeran que no iban a emocionarse, se les han saltado las lagrimillas con cada abrazo, beso o palabra de despedida. Y los que nos quedamos, lo hacemos con un pedacito menos de corazón... ¡Ay, canallas, que nos los habéis robado!

Y así, embriagados por la emoción (o sólo embriagados, después de tanta cena), han puesto de moda, a lo hashtag de twitter, una frase que estos días no deja de repetirse: "mi ultimo..."algo": mi ultima "guardia", mi ultima "sesión", mi ultimo "café en la máquina"...
disfruta cada momento

Después de oírla varias veces, esa frase a mí me ha dado que pensar...

Cuando el terminar una etapa de nuestra vida es un hecho inminente, a toda costa intentamos memorizar esos últimos momentos, que días atrás fueron habituales y que ahora cargamos de un enorme valor sentimental al saber que, probablemente, será la última vez que sucedan.

Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando se empieza una etapa nueva. Quizás sean los nervios, quizás las inseguridades... pero pasamos a ritmo vertiginoso por un montón de primeros momentos, olvidándonos de guardarlos cuidadosamente en nuestras memorias, sin saber el enorme significado que un día tendrán para nosotros.

Por eso, ahora que es tiempo de cambio, que los nuevos residentes se van a incorporar y los antiguos pasan a adjuntos, me gustaría que no se olvidaran de parar, de rato en rato, a saborear todos y cada uno de los momentos que van a comenzar a experimentar... los malos y los buenos, pues de todo se aprende y todo nos moldea; lo que un día parece que uno odia, por experiencia diré que al cabo del tiempo lo acaba añorando, lamentándose probablemente de no haberlo disfrutado.

Como dijo A. Machado, Hoy es siempre todavía.


¡Disfrutémoslo!


viernes, 6 de febrero de 2015

Podríamos respirar tranquilos.

Imaginémonos un psicópata. Ahora un psicópata en urgencias. Imaginemos que además no es paciente, sino médico. Y que, por si fuera poco, está en pleno brote de su delirio. Aún así, podríamos respirar tranquilos. ¿Por qué?.

Los médicos, ante tanta carga asistencial, solemos ir con prisas. Pensamos con rapidez las causas y los tratamientos de las enfermedades mientras atendemos  el disconfort personal y la enfermedad física de nuestros pacientes, recordando diagnósticos diferenciales y explicando a diestro y siniestro que un antibiótico no cura una gripe(¡¡es alucinante el hambre de antibiótico de alguno!!). Y no siempre es fácil (no os quiero contar si además eres residente y aún no te desenvuelves con completa seguridad).  Sin embargo, la mayoría de las veces, discurre el trabajo sin incidencias. Esto se debe fundamentalmente a esos Ángeles de la Guarda llamados Enfemer@s y Auxiliares.

Enfermería velando por la seguridad de todos.
Cada vez que se pauta una medicación, ellos la revisan para evitar errores. Si un paciente se angustia, ellos son los primeros en acercarse para interesarse por su estado. Siempre tienen ojos para todos los pacientes y se encargan de avisar al médico cuando algo les parece que no marcha bien. 
Cuando eres R1 y decides poner medicación, les miras a ellos sabiendo que te van a explicar cuánta medicación se suele poner y de qué forma. Cuando eres R mayor, te apoyas en ellos por su gran experiencia para decantarte por un tratamiento u otro. Y he visto que para los adjuntos son imprescindibles en el manejo y cuidado del paciente crónico (entre otras muchas cosas).



Orgullosa estoy de estar rodeada de tan buenos profesionales. Y por eso digo que... aún atendiéndonos un médico psicópata, podríamos respirar tranquilos.







domingo, 26 de octubre de 2014

SALIENTE DE GUARDIA

Hace poquito, mi Resi pequeña Helena me propuso ¿por qué no hablas en la próxima entrada del Saliente de Guardia? Muchos os preguntaréis qué tiene de especial ese momento para escribir unas líneas sobre ello; otros en cambio ya estaréis con una sonrisilla recordando alguna locura postguardia... pues bien, tanto para conocerlo como para recordarlo, os pongo en situación...

Es papi que vuelve de la guardia, mami ¿lo apuntalo?Tras una intensa jornada de 17 ó 24 horas de trabajar a destajo, sin parar apenas para nada... llega el momento más esperado: el Pase de Guardia.
Es justo en ese momento cuando das por finalizada la Guardia, y ya sólo piensas en desayunar. Te acomodas alrededor de la mesa de la salita del fondo; a veces sobre una silla, a veces sobre la pared... pero ¡¡ te da igual!! Porque ya sabes que en breves serás libre para desconectar de la medicina.
Durante el pase, si logras vencer a ese sueño maldito que se aferra de los párpados y los hace caer lentamente... se cuentan los pacientes que están en urgencias para que mentes más despejadas (de los que entonces entran) continúen con su atención.
Al terminar el Pase, sólo hay un último obstáculo que aún te distancia del merecido desayuno... un increíble TOC (trastorno obsesivo compulsivo) que crece a medida que vas aumentando de "R" y te hace volver a revisar las últimas peticiones o tratamientos que, aunque sabes que están pedidas y prescritos, sientes imperiosamente la necesidad de comprobar.
¡Por fin llegas a la cafetería! A veces sientes la necesidad de un buen café que te logre dar energía hasta que pilles la cama, otras intentas ser sano tomándote una deliciosa tostada con tomate y excepcionalmente (o no tan excepcional) sucumbes a las señales de tu cerebro (glucosa!glucosa!glucosa!) cayendo en la tentación de zamparte una gran palmera de chocolate. Sea como sea, ese es tu momento y lo disfrutas.
Pronto te pones en marcha; estás Saliente y sientes que... ¡hay muchas cosas por hacer! 

  • La primera... hay que evitar aquél Sd. del moco (no recuerdo dónde lo oí) que puede desarrollar el residente al terminar la guardia: se va quedando pegado allá donde le surja (hablando con un compañero que tan sólo le ha saludado por el pasillo, en los vestuarios metiendo y sacando cosas en la taquilla como si no hubiera un mañana, en la lavandería pensando la talla de su pijama (que cambia casi a diario)...). 
  • La segunda, mantenerte despierto hasta tu destino (queda fatal cabecear mientras conversas con tu compañero de vuelta en el tren, o pasarte la parada del metro por haberte quedado dormido). 
  • Y las siguientes... cualquier locura/tonteria que en esos momentos tan vulnerables, en los que a pesar de todo te crees  capaz y merecedor de todo por haber sobrevivido a la terrible guardia, se nos pase por la cabeza.



Compañeras de la urgencia, tras una dura guardia
Helena y yo, salientes de guardia


Como imagino que habrá anécdotas de todo tipo, aquellos que hayan sucumbido a los efectos del saliente de guardia ¡os invito a compartirlas!


martes, 5 de agosto de 2014

La Magia de la Medicina

¡Ramona! la llamé con una sonrisa de oreja a oreja intentando ser amable, como si la conociera de toda la vida aunque fuese la primera vez que la veía.
Una señora de mediana edad se levantó parsimoniosamente de uno de los asientos de la sala de espera.
Buenos días, añadí. Pase a la consulta.
Con paso lento y cansado entró en el pequeño cuarto. Me miró dibujando en su rostro una mueca a modo de sonrisa.
Siéntese, por favor, Ramona, le ofrecí mientras estiraba el brazo señalando una de las sillas. Y nos sentamos las dos, cada una a un lado de la mesa, detrás de la camilla.
Yo, todavía residente, estaba nerviosa. Carraspeé y volví a sonreir, intentando disimularlo.
Volví la mirada hacia la pantalla del ordenador para que me chivase sus antecedentes. Tras unos segundos y para romper el silencio que se había creado, levanté la mirada depositándola en ella, y pregunté. ¿Qué tal está, Ramona?
Aquella mujer entonces se deshizo en lágrimas y mientras giraba la cabeza hacia un lado con la respiración entrecortada, musitó "muy mal, doctora, muy mal". 
Su llanto me desconcertó por unos segundos. No sabía cómo reaccionar. Pronto me dirigí hacia la cajetilla de pañuelos y se la acerqué. Tranquilícese y cuénteme, Ramona. 

cuadro de Picasso "La mujer que llora"
La mujer que llora. Picasso

A diario tratamos con personas que precisamente nos visitan porque sienten y padecen. A la mayoría, no las conocemos de nada... y sin embargo, en cuestión de segundos depositan toda su confianza en nosotros, los médicos, dándonos acceso directo a su vida y a su intimidad. 
Pocas profesiones te acercan tanto a una persona; pocas profesiones tienen esa magia que tiene la medicina.

lunes, 28 de abril de 2014

Clínico Residente

Médico general; general es todo

Durante mi corto y acelerado aprendizaje en estos últimos dos años como "clínico residente", una de las cosas que he aprendido es que hay dos tipos de Médico a los que aspirar... al buen Clínico y al Clínico rutinario.

Elegí esta especialidad (Medicina de Familia) por ser una especialidad básica, los cimientos en la reconstrucción de cualquier diagnóstico de enfermedad. Aquí el médico cuenta con sus manos, sus conocimientos, su experiencia y algún instrumento básico (véase un otoscopio, un fonendo, un tensiómetro, un pulsioxímetro, una máquina de ECG...) para hacer un primer diagnóstico. Por ello tiene que escuchar detenidamente al paciente, ordenar cronológicamente lo que cuenta, explorar minuciosamente su cuerpo enfermo y realizar nexos de unión entre todo ello. Después debe ayudarse del tiempo (esperar y ver) hasta desenmascarar el trastorno culpable, y finalmente, si es estrictamente necesario, derivar al especialista para realizar exámenes complementarios.
Si el Médico de Familia realmente lleva a cabo este procedimiento a la hora de atender a pacientes, a pesar de que fuera de la consulta los pacientes gruñan por el retraso que lleva y sus indicadores de espera no sean los adecuados, debe decirse que ES un Buen Clínico.

No obstante, he observado durante las rotaciones y las guardias que muchos de los pacientes, en esta vida acelerada e inconformista en la que nos movemos, se decantan por un Clínico Rutinario que actúa de forma sistemática. Caen en el error de pensar que aquél médico que más pruebas pide, el que más envía al especialista y el que más medicación prescribe es el que con más certeza encontrará y curará el origen de sus males, sumándose a ello la reducción en el tiempo de consulta que supone este tipo de práctica clínica.

"Esta ud. sufriendo una flecha a través de la cabeza; para estar seguros pediré una batería de exámenes"
Día tras día veo como ha ido perdiendo valor esta profesión tan instintiva y vocacional. Cuando era una estudiante de Medicina (de eso hace tan sólo 3 años), memoricé miles de apuntes y libros dónde explicaban los signos y síntomas de cada enfermedad, y los profesores nos instruían a base de tardes y tardes de prácticas cómo interpretar las quejas de los pacientes y cómo localizar las afecciones observando y tocando a la gente. Y de pronto, llega el día que me siento frente al paciente y me doy cuenta que escuchar, auscultar y palpar, aunque te proporcionen un juicio diagnóstico, al paciente no le sirve; con una prueba complementaria(que simplemente es eso, complementaria, y que probablemente no aporte más información) se queda más tranquilo. 

Me produce mucha tristeza cuando, estando yo en una rotación hospitalaria, atendemos a alguien derivado del centro de salud que dice "Mi médico me ha mandado porque se lo he tenido que pedir yo", no siendo necesaria dicha derivación. Y es que, cuando estoy en el centro de salud veo como ese tipo de pacientes, muy demandantes, fuerzan al Buen Clínico de familia (incluso a veces con demandas de por medio) a que les envíe al especialista. Entonces me doy cuenta de la cruda realidad; muchos pacientes ya no quieren un Buen Clínico; buscan a uno Rutinario que, a través de pruebas objetivas justifiquen que tengan o no tengas una enfermedad. Pero no piensan que las pruebas sin clínica carecen de sentido y que cada prueba conlleva una serie de riesgos, por no hablar de la cantidad de hallazgos incidentales que en ellas se detectan y que, a pesar de no haber clínica asociada, insta a descartar otras patologías quizás inexistentes, iniciándose así una espiral de violencia diagnóstica llena de pruebas mucho más agresivas y de dudosos resultados. 

Por todo ello y quizás por la ilusión que me otorgan estos primeros años como Clínico Residente, yo aspiro a llegar a ser Buen Clínico, y animo a todos aquellos que alguna vez sean pacientes, a que se dejen asesorar por él, ya que además de escuchar y acompañar, estudia y se actualiza a diario para trabajar bajo el principio "Primum non nocere".

...


"Yo creo que llegará el día, en que el enfermo se abandonará a las manos de los médicos. Sin preguntarle nada, estos médicos le extraerán sangre,calcularán algunas variables,multiplicarán unas por otras,curarán a este enfermo con sólo una píldora. Sin embargo, si yo caigo enfermo, me dirigiré a mi viejo médico de familia. El me mirará en el ángulo del ojo, me tomará el pulso, me palpará el vientre, me auscultará. Después toserá, prenderá su pipa, se frotará el mentón, y me sonreirá para calmar mi dolor. Desde luego yo admiro la ciencia, pero también admiro la sabiduría"

Antoine De Saint Exupery. París, Abril de 1936







domingo, 13 de abril de 2014

ELEGIR MEDICINA DE FAMILIA

Mir 2014

Mañana lunes 14/4/14... día muy esperado para algunos; comienza la elección de plaza MIR.

¿Cómo elegir Medicina de Familia?

En alguna entrada os he hablado del día que escogí plaza, pero también fueron importantes los días previos, mientras con la lista en la mano de los hospitales que más me gustaban y al borde de una taquicardia, iba viendo cómo otros compañeros elegían sus plazas.

El año pasado la seguí también muy de cerca; es emocionante descubrir quienes van a ser los próximos compañeros, con quienes trabajaremos codo con codo en los siguientes 3-4 años.

Para los que escojáis familia, la elección no acaba el día del ministerio. En el ministerio elegiréis un área docente, en la cuál puede haber uno o varios hospitales de los que dependan los centros de salud, que más tarde tendréis que escoger.* Es tarea difícil visitar todos los centros de salud para decantaros por uno, por lo que el primer día que empecéis a trabajar os harán una presentación de cada centro de salud y después, por orden MIR iréis eligiendo centro de salud.

En familia, más importante que el centro de salud o que el hospital del que dependa será el tutor que os corresponda. En las especialidades hospitalarias existe una figura de tutor para varios residentes; sin embargo en familia tenéis un tutor para dos residentes (generalmente residentes de años alternos), que será el que os guíe sobre las competencias que debéis desarrollar en cada rotación hospitalaria, a quién recurráis si surgen dudas o problemas en cualquier aspecto durante la residencia, y el que os supervise durante el último año puesto que se desarrolla casi por completo en el centro de salud.

Imagino que a estas alturas ya tendréis decidida la especialidad, hecho el ranking por hospitales y la lista de opciones secundarias... pero por si alguien duda todavía en escoger Familia, aquí os dejo un vídeo que ha realizado la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.



¡¡MUCHA SUERTE A TODOS... NOS VEMOS MUY PRONTO!!



*NOTA: Hasta 2015 la elección de Medicina de Familia en el ministerio se hacía sólo de unidad docente, sin poder seleccionar de entrada el hospital. En la elección del 2016 ya desde el ministerio se ha podido elegir el hospital deseado de la unidad docente seleccionada, quedando para más adelante tan sólo la elección de centro de salud y tutor. 

lunes, 10 de marzo de 2014

Motivo de Consulta: Familia...¿Hospital GRANDE ó PEQUEÑO?

Se va acercando el momento de escoger plaza para los nuevos MIR y como todos los años, las dudas inundan sus cabezas sobre la especialidad, el hospital, el destino o si le dará el número. De hecho, habrá gente que el día de la elección, allí sentado en las butacas del ministerio, a 10 personas de elegir y con el corazón en un puño, todavía sigan debatiéndose sobre hacer una médica o una quirúrgica.
He de confesaros que yo sobre aquella butaca, y con la decisión ya meditada desde la universidad, aún tuve unos últimos segundos de duda...¿Y si cojo Psiquiatría? Pero en cuanto dicen tu nombre, subes a la tarima y te sitúas frente al ordenador, no te tiembla el pulso. Y así fue como escogí la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria.
Estos días andan por el hospital futuros residentes preguntando por Familia, como ya anduve yo en su día.

A todos los que por alguna razón barajan esta especialidad entre sus opciones...
Médico con la familia a la que atiende
Estamos cansados de escuchar que la Medicina de Familia es pura burocracia, que falta tiempo para hacer las cosas bien, que sólo sirve para derivar al especialista porque es el que sabe... Cuando lo que realmente vemos es que, ya bien sea desde el domicilio, la ambulancia, un centro de salud o el servicio de urgencias de un hospital, es la medicina del día a día a la cabecera del paciente, resolviendo hasta el 90% de los problemas de salud y derivando a otros niveles, una vez encauzados y organizados, los que por su especificidad o requerimiento tecnológicos necesiten otros recursos.
Esta especialidad te permite ver el sistema de salud desde todos sus ángulos (rotaciones por diversas especialidades durante la residencia, guardias de 24 horas en la urgencia general de adultos, la pediátrica, la ginecológica, la psiquiátrica, la rural y en el 112), así como ofrece un amplio campo de trabajo al finalizar la misma. Además, no olvidemos que también se trata de Medicina Comunitaria, incluyéndose así en nuestro trabajo el análisis de la comunidad donde viven nuestros pacientes, desde donde podremos actuar con medidas preventivas, de educación y de promoción de la salud (campañas, charlas, grupos...).
Yo todavía soy residente y apenas he vivido el día a día en una consulta de primaria. A veces caigo en el error y pienso que es un trabajo bastante estresante dada la sobrecarga de pacientes que llenan todos los días las salas de espera de los centros de salud, con sus quejas por la espera y sus familiares descontentos. Pero veo a mi tutora y la veo feliz; entonces entiendo lo gratificante que resulta el seguir a lo largo de los años a familias enteras, el sentir que confían en ti y agradecen tus esfuerzos, que acudan a tí para compartir sus alegrías o simplemente ver que tu humilde escucha les sirve de consuelo.

Hospital grande o mejor hospital pequeño
A todos los que lo tienen decidido, pero no saben si decantarse por un hospital GRANDE o uno PEQUEÑO...


Un hospital grande te ofrece gran variedad de especialidades por dónde rotar, profesionales muy especializados a quienes preguntar dudas muy concretas y la posibilidad de conocer infinidad de enfermedades raras o no muy comunes. Además, los hospitales grandes alojan a muchísimos trabajadores, por lo que el número de residentes es elevado, ofreciéndote la oportunidad de hacer muchísimos amigos y crear un ambiente distendido tanto dentro como fuera de sus edificios. Lo malo de este tipo de hospitales es que las rotaciones las compartes con residentes de la propia especialidad, el rotante de turno de otro servicio, el rotante de otro hospital, quedando así el residente de familia relegado a un cuarto plano.
Un hospital pequeño no suele haber servicios tan especializados y las enfermedades raras o que requieran técnicas específicas suelen derivarse a otros hospitales y cuando regresan ya suelen estar diagnosticadas. El número de trabajadores, y por consiguiente de residentes, también es más reducido. Sin embargo, el aprendizaje de un residente de familia debe basarse en lo común y en lo tratable con pocos medios, por lo que un hospital pequeño está capacitado para formar buenos residentes. Además, el número menor de residentes de otras especialidades dan protagonismo al de familia, que en muchas ocasiones se encuentra como único rotante, con el adjunto a su entera disposición. Y el ser pocos residentes, donde todos se conocen, acaba creando un ambiente familiar y de compañerismo.

En cuanto al número de guardias, los itinerarios, si se libran los salientes o no...deberéis preguntarlo en los hospitales en concreto, puesto que va en función de cada uno de ellos.

Después de recorrerme casi todos los hospitales(grandes y pequeños) de Madrid, yo acabé escogiendo un hospital PEQUEÑO del sur, dada la heterogeneidad de los habitantes de la zona y la gran carga social que conllevan, estando, en general bastante contenta con el aprendizaje y con los compañeros que me he encontrado.
Pero, a fin de cuentas, elijáis donde elijáis, estaréis a gusto, porque en todas partes se hacen amigos y como en todo, el que tiene interés, aprende.

jueves, 6 de marzo de 2014

COMPAÑEROS y AMIGOS

Mucha gente me decía que esta corta etapa de la vida, como es la Residencia, nos dejaba marcados de por vida por muchos motivos, entre ellos (de destacada importancia)por  las amistades que se crean.

Torre de niños disfrazados de médicos
Recuerdo cuando por primer vez nos encontramos los nueve, mis ocho queridos compañeros y yo, cargados de ilusión y nervios. Era 11 de Mayo y allí, en un viejo centro de salud, sede de  nuestra unidad docente,  dábamos comienzo a esta nueva etapa.
Formábamos un grupo muy heterogéneo; cada uno teníamos una edad, un lugar de nacimiento, incluso un motivo diferente por el cual estar allí...No obstante, algo había en común en todos nosotros: nuestro especial vocación por esta especialidad.
Tras varias semanas de cursos, de charlas, de recogida de pijamas, calzas y batas...empezábamos a conocernos. El buen humor y las terribles ganas por comenzar esta experiencia nos lo pusieron muy fácil. A su vez, fuimos conociendo al resto de nuestros residentes mayores (las sesiones de Familia los lunes en el hospital contribuyeron mucho a ello) así como al resto de compañeros de otras especialidades (aunque... quizás en este caso hayan contribuído más los divertidos encuentros en nuestro querido Tayo tras las jornadas de trabajo).


En general, las rotaciones, los diversos cursos, los encarecidos congresos, los cánticos de protesta en manifestaciones...han conseguido  reunirnos a todos(residentess pequeños y mayores, a los que fuimos despidiendo y a los que irán viniendo), brindándonos la posibilidad de conocernos más.  Pero sin duda, las guardias han sido el plato fuerte para esta conexión(al fin y al cabo, algo bueno tenían que tener!). Imaginaos,  24 horas intensas de trabajo,  con un pequeño descanso para comer, una escueta cena para no desfallecer y una mínima siesta nocturna sobre una litera tambaleante... pues es instinto de supervivencia el que surja la confraternidad, el que aprendamos de todos nosotros, nos ayudemos y nos protejamos frente a las adversidades de la guardia... y en eso, al fin y al cabo, consiste la amistad.





miércoles, 26 de febrero de 2014

¡¡ BIENVENIDOS A TODOS !!


Inicio este Blog con mucha ilusión, esperando que sea una herramienta útil para esa parte del trabajo de un Médico Residente en general (y de Familia en particular), que no es sólo la de estudiar, estar actualizados en últimos avances, escuchar, apoyar e intentar curar de la mejor forma a nuestros pacientes (que también)...sino la de expresarnos, contarnos las anécdotas, desahogarnos y sentirnos comprendidos cuando nuestros familiares/amigos/parejas no médicos ya empiezan a estar hartos...

También, por supuesto, espero que sirva a todos esos lectores que estén interesados en seguir la medicina (consejos y curiosidades) desde el punto de vista de una Resi de Familia.

Os agradezco de antemano a todos los que, de vez en cuando, leáis una entrada y os animo a que dejéis vuestros comentarios!!!



Obra de Rockwell: Doctor and the Doll

Confío en que aquí nos sintamos...en FAMILIA.

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