sábado, 9 de marzo de 2019

PRIMUM NON NOCERE. ¡Cuidado con las pseudociencias!


El tema de las medicinas alternativas está muy en boga. Hay un debate intenso entre sus defensores y sus detractores. Y en medio de todo aquello siempre encuentro el reclamo a la "libertad de elección".

By YO DOCTOR
Las pseudociencias y pseudoterapias no forman parte de la ciencia. Se ofrecen como actos médicos sin haber demostrado su efectividad científicamente (es decir, sin utilizar un método fiable de estudio denominado método científico). Se utilizan, sin embargo, bien por tradición, desconocimiento acerca de qué es el efecto placebo, superstición o, en muchos casos, con ánimo de lucro.

Si su elección sólo afectara al individuo que decide decantarse por ella, probablemente sólo necesitaríamos campañas de concienciación, para que la población tuviera toda la información posible para lograr una elección con conocimiento. Por poner un ejemplo, es lo que sucede con “la exposición prolongada al sol sin protección”. La gente tiene una información, sobre todo de cara al verano: "si te expones al sol sin protección puedes sufrir quemaduras e incluso lesiones cancerígenas a largo plazo”. Después, cada uno decide si se expone o no, si se protege o no, sabiendo sus posibles consecuencias.

Pero, como pasa en muchos otros ámbitos de la vida, hay elecciones que no sólo afectan a uno mismo, sino que repercuten en la sociedad, y por tanto se necesitan medidas activas, más allá de la concienciación (que también es muy importante), como modificaciones normativas, su eliminación de los centros sanitarios, etc.

Hay una frase de Jean Paul Sartre "mi libertad termina donde empieza la de los demás", que bien la podemos aplicar a la libertad de elección y, por ende, a la elección de las pseudociencias y pseudoterapias.

Si a mí me dicen que si me pongo una manzana en la cabeza mientras bailo el Hula, se me va el dolor de cabeza, tengo la libertad de elegir hacerlo, porque no estoy dañando la libertad de nadie. Lo que probablemente sucederá es que no se me quite y finalmente, tenga que tomarme después un analgésico; pero no habrá mayores consecuencias.

Pero...

                -Si yo decido no ponerme una vacuna, decido no darle a mi hijo un antibiótico para una neumonía bacteriana según me prescribe el médico o decido llevar a mi padre a un curandero con una sepsis meningocócica en vez de acudir a un hospital, entonces sí estoy saltándome a la torera la libertad de todos los que deciden tener protegida su salud.

                -Y si yo promociono alternativas carentes de evidencia científica e incluso nocivas para la salud de la población, que llegan a poner en riesgo vidas ajenas, también estoy transgrediendo la libertad de los demás.

Recordad un principio básico en la medicina: "Primum non nocere" (Lo primero es no hacer daño). Pues eso.




Campaña del Ministerio de Sanidad frente a las Pseudociencias.
#CoNprueba

domingo, 16 de diciembre de 2018

¿Cómo se elige el mejor tratamiento para el dolor leve?

pills by budi satria kwan
By Budi Satria Kwan
Hace unos días mi amiga Isa me comentaba que estando ella reunida, alguien pidió un paracetamol para el dolor de cabeza. Acto seguido se armó un gran revuelo entre los allí presentes.

“Para el dolor de cabeza hay que tomar ibuprofeno” decía uno. “Yo sólo tengo enantyum® (Dexketoprofeno)” decía otra. “Yo el paracetamol lo tomo para el dolor de regla” Añadía una tercera persona. “Yo suelo llevar nolotil® (Metamizol), pero como han dicho que mata, ya no lo ofrezco” sentenciaba alguien más.

Pensamos que el uso adecuado de los analgésicos de primera línea está claro, pero este tipo de situaciones son tan frecuentes que no está de más hacer un pequeño repaso.

¿Cómo se elige el mejor tratamiento para el dolor?


En 1982 la OMS propuso una escala analgésica de 3 peldaños para elegir el mejor tratamiento ante un tipo de dolor: el dolor oncológico, . Cada peldaño de la escalera estaba compuesto por analgésicos de similar potencia y estaban ordenados menor a mayor, de tal forma que dependiendo de la intensidad que alcanzara el dolor, se subían o se bajaban los peldaños de la escalera.
  
Actualmente, este concepto se aplica a cualquier tipo de dolor (ya no sólo al oncológico) y además, la escalera se ha sustituido por un ascensor de cuatro plantas; Dependiendo de la intensidad que alcance el dolor (leve, moderado, grave o insoportable), iremos a una u otra planta directamente, sin tener que pasar por todos los escalones analgésicos previos.

ascensor analgésico
By ANESTESIAR

Los analgésicos de primera línea son, por tanto, los que pertenecen al primer escalón analgésico, suficiente para aliviar los dolores leves, típicos del día a día: un dolor de cabeza, el dolor abdominal a causa de la regla (dismenorrea), el dolor leve osteomuscular… Y se dividen en tres grupos:
  • Paracetamol
  • AINEs (Antiinflamatorios no esteroideos) : Siendo los más utilizados el ácido acetilsalicílico (AAS), el ibuprofeno (derivado del ácido propiónico) y el metamizol (pirazolonas).
  • Coadyuvantes analgésicos (Fármacos sin acción analgésica propia, pero que administrado junto a analgésicos convencionales, contribuyen a disminuir el dolor por otros mecanismos).

Cualquier persona joven y sana, no embarazada, puede elegir cualquier analgésico indistintamente para cualquier tipo de dolor leve; Sin embargo, como cada uno tiene unas propiedades específicas y conlleva unas precauciones determinadas en función de nuestras características personales, la siguiente tabla nos puede ayudar en la elección.



clasificación analgésicos por Pase de Guardia
clasificación analgésicos por Pase de Guardia


.Y si todavía os quedan dudas, ¡acudid a vuestro médico para que os las pueda resolver!.







BIBLIOGRAFÍA:
Medimecum 2018. Guía De Terapia Farmacológica
https://seom.org/seomcms/images/stories/recursos/masmir/pdf/growingUp3/01_Dra_Quionia_Perez.pdf






domingo, 18 de noviembre de 2018

"DRA. Cuando veo sangre, me desmayo". SÍNCOPE VASOVAGAL

Todo el mundo sabe que las profesiones sanitarias son muy vocacionales; hay algo dentro de cada uno de nosotros que, llegado el momento de elegir, nos hace decantarnos por ellas. Pero he de confesar que estando yo en 4º de carrera, sufrí una crisis existencial. Mis ganas de ayudar a la gente y mi interés por la medicina estaban intactos; sin embargo, sucedió un imprevisto con el que yo, hasta la fecha, no había contado...

Era el primer día de mis prácticas en quirófano. Las cirujanas y la enfermera comenzaban su tarea mientras yo observaba desde un segundo plano cómo abrían, cortaban, diseccionaban... y también, cómo la paciente sangraba. De pronto, al ver todo aquello, empecé a sugestionarme y a encontrarme revuelta. Los oídos me zumbaban y la visión se me nublaba por momentos. Alguien entonces debió ver cómo palidecía y rápido me acompañó fuera del quirófano para que me tumbara en el suelo. 

dibujo chica flotandoFue mi primer casi-desmayo (lo que técnicamente se llama cuadro pre-sincopal), que de no haber tenido esa ayuda, habría evolucionado a un desmayo completo (un síncope reflejo o neuromediado, en concreto, de tipo vasovagal). Después de aquello, me costó mucho perderle el miedo a la sangre (y al igual que a mí, a otros compañeros)... pero ya conocéis el final feliz de esta historia: Aquí sigo, al pie del cañón. 

Quizás os estéis preguntando, ¿qué ocurrió para que tras ver la sangre, me cuasi-desmayara?

Todos tenemos un sistema nervioso llamado "autónomo o neurovegetativo", distribuido por todo el cuerpo, que se encarga de controlar los procesos inconscientes e involuntarios imprescindibles para el mantenimiento de nuestra vida. Algunas de sus fibras nerviosas se unen para conformar un nervio llamado "Nervio vago" que se distribuye "vagamente", por debajo del nivel de la cabeza. Este nervio cumple funciones motoras en el diafragma, el estómago y el corazón entre otros, y funciones sensoriales en los oídos, la lengua, la laringe y varios órganos viscerales.

Ante un estímulo que nos provoca alerta, estrés, respiración agitada, palpitaciones... (como puede ser una emoción fuerte, visiones desagradables (que en mi caso fue ver la sangre), el miedo, el agobio o el dolor, entre otros), a veces el nervio vago se estimula demasiado para intentar controlarlo, provocando un descenso importante en la frecuencia cardíaca, la consiguiente bajada de tensión y una disminución en el riego sanguíneo cerebral (Hipoperfusión cerebral transitoria). Es por ello que podemos encontrar sensación de mareo, visión borrosa, palidez, sudores, hormigueo en las manos e incluso pérdida de consciencia. Pero además, puesto que el nervio vago también produce respuesta a otros niveles, podemos notar trastornos auditivos (como zumbidos en los oídos), digestivos (como náuseas, vómitos o diarrea), etc.

Este síncope vasovagal se incluye dentro de los síncopes reflejos o neuromediados y es la causa más frecuente de síncope. Suele darse en sujetos jóvenes y sanos y en general, ni deja secuelas ni reviste gravedad.
tabla de clasificación de síncopes

¿Y qué debemos hacer si tras uno de estos estímulos, comenzamos a sentirnos mal?

  1. Lo primero, debemos evitar caernos de bruces contra el suelo para prevenir contusiones. En cuanto nos notemos indispuestos, nos tumbaremos despacio en el suelo y nos colocaremos boca arriba, elevando las piernas unos 45º (la llamada posición antishock, que aunque hay quienes la cuestionan, podría favorecer el retorno venoso al corazón, recuperando la tensión arterial y mejorando así el riego cerebral).
  2. Después, respiraremos con normalidad. Poco a poco notaremos que nos encontramos mejor y cuando por fin nos hayamos recuperado por completo, nos sentaremos despacio antes de ponernos de pie, comprobando que no se repite el mareo. 
  3. En general, no precisa de medidas terapéuticas especiales más allá de reafirmar sobre la naturaleza benigna del cuadro, lo que en muchas ocasiones es suficiente para disminuir la angustia que le genera y lo ayuda a reconocer y evitar los desencadenantes. Sin embargo, no está de más ponerlo en conocimiento de nuestro médico para diferenciarlo de otros síncopes y si lo creyera necesario, hacer alguna exploración adicional.
chiste sobre desmayos
Una pequeña broma en consulta...




BIBLIOGRAFÍA:
http://www.revespcardiol.org/es/sincope/articulo/90147733/#f0015
https://secardiologia.es/images/institucional/sec-calidad/SEC_AP_S%C3%ADncope.pdf

lunes, 22 de octubre de 2018

#NomellamesDolores

#NomellamesDolores
#NomellamesDolores  

El pasado mes de septiembre comenzó la nueva temporada de Onda Cabanillas y desde Pase de Guardia estrenábamos programa de una forma muy especial: Os presentábamos a Dolores, la protagonista de una nueva sección llamada #NomellamesDolores.

Pero... ¿Quién es Dolores?

Dolores es una chica joven con una vida normal y corriente a la que le van sucediendo una serie de acontecimientos en su vida personal y social que hace que nos vaya atrapando episodio a episodio; pero a la que también le van ocurriendo "dolencias cotidianas", de esas de las que nadie está exento de padecerlas en algún momento dado y que las aprovechamos para dar consejo sanitario y hacer educación para la salud, que no sólo le sirve a Dolores, sino que ¡se hace extensible a toda la población!

La puedes escuchar en directo todos los domingos a partir de las 19:00h desde la página web del Ayuntamiento de Cabanillas del Campo y muy pronto también desde el dial 107.0 de la FM. 

Y para que no te pierdas ningún capítulo, hemos habilitado una sección dentro del Blog llamada #NomellamesDolores donde puedes oir todos los episodios en podcast. ¡¡Ya no tienes excusa para no conocerla!!

domingo, 23 de septiembre de 2018

Dra. me sangra la nariz

La sangre siempre es muy escandalosa y su presencia siempre nos desconcierta y agobia. Un sangrado muy frecuente y que genera muchas consultas en urgencias es el sangrado nasal o epistaxis, siendo habitualmente un proceso banal y que pocas veces implica riesgo para el paciente.

Aprovechando la popularidad de "Once", una de las protagonistas de Stranger Things, cuyo esfuerzo y enorme tensión emocional a la que le someten sus habilidades psicoquinéticas acaban provocándole una epistaxis, hablaremos de este habitual proceso hemorrágico y en qué ocasiones (contadas con los dedos de una mano) deberá preocuparnos.

Once, Stranger things

Lo primero como siempre es saber ¿por qué ocurre un sangrado nasal?

La nariz, por dentro (en el vestíbulo nasal), está muy, pero que muy vascularizada. Cualquier causa que rompa alguno de esos vasos sanguíneos (la mayoría muy finitos y frágiles) puede originar un sangrado.

¿Qué causas pueden hacer que se rompa uno de esos vasos sanguíneos?

Habitualmente causas locales:

  • Traumatismo nasal o microtraumas (por ejemplo, al hurgarse la nariz o tras un aumento transitorio de la tensión arterial por un disgusto, un sobreesfuerzo... ¡o por un uso excesivo de nuestras habilidades psicocinéticas, como el ocurre a "Once"!).
  • Inflamación nasosinusales (por ejemplo, en un catarro).
  • Rinitis seca, sequedad ambiental, cambios de altitud y de presión atmosférica.
  • Intubación nasal (por ejemplo, una sonda naso-gástrica).

A veces, como expresión de causas generales:

  • Enfermedades vasculares y circulatorias (por ejemplo, la hipertensión arterial).
  • Alteraciones sanguíneas (lo más frecuente en pacientes que utilizan fármacos anticoagulantes o antiagregantes)
  • Alteraciones hormonales (como por ejemplo, durante el embarazo)
  • Pólipos o lesiones de la mucosa nasal.
  • Otras menos frecuentes.

¿Qué debemos hacer ante un sangrado nasal o epistaxis?

Lo primero tranquilizarnos. Como ya he dicho anteriormente, el sangrado nasal es muy frecuente y habitualmente es una patología banal; es decir, normalmente es intrascendente.

Lo segundo, es cuantificar el sangrado. De ello dependerá que debamos acudir a urgencias o no. 
  • Si es un sangrado escaso, puntual y cede de forma espontánea, no debemos darle mayor importancia.
  • Si es un sangrado algo más abundante que parece no ceder solo, lo primero que debemos hacer es taponar el vestíbulo nasal sangrante con un algodón impregnado en Agua Oxigenada y posteriormente COMPRIMIR ambas alas nasales durante unos minutos (yo recomiendo tener un poco de paciencia y apretar al menos durante unos 5-10 minutos).
  • Si el sangrado es muy abundante, que no cede con la maniobra anterior e incluso comienza a producirnos mareo, entonces será momento de acercarnos por un servicio de urgencias para que nos ayuden a frenarlo.
Lo tercero es cuantificar el número de episodios de sangrados nasales que tenemos. 
  • Si tenemos alguno de forma ocasional y se ha controlado de forma fácil, no deberíamos darle la mayor importancia. 
  • Si por el contrario, los episodios son muy repetidos y sin causa local aparente (es decir, no se debe a ninguna de las causas locales citadas anteriormente), en ese caso no estará de más pedir cita y consultar con nuestro médico para que nos evalúe.


BIBLIOGRAFÍA:
Manual Urgencias ORL Hospital Ramón y Cajal.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Cómo ahuyentar a los mosquitos y a otros insectos

Como cada Septiembre, vuelvo de las vacaciones marcada. Marcada no sólo por los maravillosos recuerdos de todas las experiencias vividas, sino también por ese millón de picaduras de todos esos mosquitos que me han acribillado.

picadura de mosquito
Actualmente en España, lo habitual es que los mosquitos que nos pican no sean portadores de ninguna enfermedad transmisible y por suerte no puedo decir que mi salud haya corrido peligro este verano (no he salido de aquí). Pero si esto mismo me ocurriese en países (generalmente de los trópicos y subtrópicos) donde enfermedades como la malaria, el dengue o la fiebre amarilla, por poner algunos ejemplos, son endémicas (habituales de ese país) y se propagan a través de las picaduras de mosquitos, la cosa cambiaría mucho.

Y no sólo las picaduras de  mosquitos pueden transmitir enfermedades; también otros muchos insectos como moscas, chinches, garrapatas, niguas (o pulgas de agua), pulgas y piojos, que con sus picaduras pueden ser vectores y transmisores de enfermedad.


Tabla con Ejemplos de enfermedades transmitidas por insectos
Ejemplos de enfermedades transmitidas por insectos.


¿Qué medidas de protección adoptaremos para cada caso?

  1. Antes de desplazarnos a cualquier país, debemos informarnos sobre los riesgos que existen y evitar zonas de brotes o epidemias activas. 
  2. Utilizaremos ropa adecuada.
  3. Evitaremos la exposición en horas y zonas donde su presencia sea más frecuente.
  4. Elegiremos un alojamiento protegido.
  5. Usaremos mosquiteras e insecticidas.
  6. Nos aplicaremos repelentes de insectos. 
    • ¿Cómo funciona un repelente? Al aplicarlos sobre la piel, interfieren con los receptores químicos de los insectos impidiendo que se fijen en la piel para picarnos. Su eficacia va a depender de su concentración, de la frecuencia de aplicación y uniformidad con que la hagamos. 
    • ¿Cuál es la correcta aplicación? 
      • Puede ser directamente sobre la piel (nunca en piel dañada, pliegues profundos, mucosas ni sobre los ojos) o primero aplicarse sobre las manos y que éstas lo extiendan sobre la piel. Si vamos a utilizar protección solar, primero se aplicará la protección solar y posteriormente (20 minutos después) el repelente. No se recomiendan los productos que combinan repelente y protector solar.
      • También se recomienda impregnar la ropa o determinadas zonas de la misma (según hábitos de ataque de cada insecto) para obtener la máxima eficacia.
    • ¿Qué repelente es el más indicado? Aunque existen muchos en el mercado, no todos tienen base científica que avale su seguridad y eficacia; por esa razón, debemos considerarlos como medidas de apoyo pero nunca el método principal. Entre los repelentes que sí se recomiendan están: 
      • DEET al 40%, eficaz para la mayoría de insectos/artrópodos, aunque no se recomienda en niños menores de 2 años.
      • Picardin, quizás menos eficaz que DEET, pero aún así válido para repeler  muchos tipos de insectos/artrópodos.
      • Productos de tercera línea como aceites de Citronella o de Soja 2%, Piretrina e IR-3535, de eficacia probada, pero con menor conocimiento científico que las anteriores.
      • Otros productos: Los productos orales como el ajo y la tiamina no han demostrado ninguna eficacia en la prevención de las picaduras. Igual sucede con los pequeños dispositivos que emiten un sonido para alejar a los mosquitos, por lo que no se recomiendan. 




BIBLIOGRAFÍA:

miércoles, 18 de julio de 2018

La psiquiatrización de los problemas cotidianos


Actualmente vivimos en una sociedad donde parece sólo está permitida la felicidad: Siempre hay que estar en la cresta de la ola.


Eso sí, en el momento que algo no sale como "debería de salir" surgen malos sentimientos que se vuelven difíciles de soportar y que acaban generando millones de consultas tanto en atención primaria como en el psicólogo y en el psiquiatra para intentar aliviarlos.

Estos malos sentimientos, derivados de los avatares de la vida cotidiana (el fallecimiento de un ser querido, la ruptura con la pareja, problemas en el trabajo, el estrés del día a día, etc), son una respuesta emocional adaptativa, legítima y proporcionada y que por tanto no constituye una respuesta emocional patológica, por mucho que a veces cueste sobrellevarlos.  Pero como decíamos, al vivir en una sociedad donde el sufrimiento y el dolor, a pesar de ser sentimientos inherentes a la condición humana, se entienden como evitables, tendemos a reclamar la felicidad permanente. 

Esos sentimientos que ANTES (mismamente en tiempos de nuestros abuelos) eran compartidos y amortiguados por redes de apoyo (amigos, familiares, compañeros de trabajo) AHORA son recodificados como patológicos e INCLUSO se consideran que pueden ser suprimibles por el profesional sanitario aplicando la ciencia. Esto conlleva, como decíamos, que las personas acudan en masa al médico, psicólogo o psiquiatra, en busca de una pastilla mágica que alivie su malestar, conviertiéndose en pacientes sin estar enfermas, psiquiatrizando así cualquier problema de sus vidas cotidianas.

¿Qué cambios han sido los responsables de que se produzca esta psiquiatrización de la vida cotidiana?

  • La mejor accesibilidad a los servicios sanitarios.

  • Los intereses de las empresas sanitarias y farmacéuticas que tratan de convertir la salud en un producto de consumo.

  • El cambio en la mentalidad de las sociedades desarrolladas donde se ha instalado el rechazo a la enfermedad y la muerte como partes inevitables de la vida.


Todo esto tiene consecuencias de las que debemos ser conscientes para poder ponerle fin:
  1. La medicalización de una población SANA con, además, una eficacia muy discutible.
  2. La saturación del sistema sanitario; Es decir, las consultas se saturan de mal estares y encima, no hay una respuesta técnica eficaz para ellos.
  3. La sanitarización de demandas que tienen que ver con sentimientos derivados de conflictos laborales, económicos, sociales… con lo que:
    • Podemos acabar enmarcando en lo psicológico/biológico, asuntos que son de orden ético y de ámbito público
    • Podemos estar haciendo que el paciente se adapte al problema de una forma personal cuando lo que puede haber detrás son situaciones sociales injustas que exigen un análisis y una solución colectiva.
Y entonces... ¿cómo debemos actuar cuando nos vemos sumergidos en estos sentimientos que general malestar para intentar sobrellevarlos de la mejor forma posible?
  • Deberemos contar con una red social de apoyo. No me refiero a twitter ni Facebook, sino a un conjunto de personas: amigos, padres, madres, hermanos, abuelos, tíos… que estén dispuestos a escucharnos y a ayudarnos.
  • Con ayuda de esa red de apoyo, habrá que buscar el problema, enfocarlo desde otras perspectivas y buscar soluciones. Si hay problema, habrá que buscar solución (A veces las soluciones son drásticas, como por ejemplo un cambio de empleo si el problema es laboral). Y si carece de solución, resignificarlo (es decir, darle un nuevo sentido) como algo sano y adaptativo para poder afrontarlo de manera distinta.
  • Habrá que trabajar con las emociones; los sentimientos lógicos, congruentes y adaptativos, no desproporcionados, habrá que validarlos y contextualizarlos para vivirlos como sanos.
  • Tratar de desvincularse de cualquier técnica sanitaria y del rol de enfermo. Démosles tiempo a nuestras emociones y valoremos la opción de acudir al médico sólo cuando sintamos que nada de lo anterior ha funcionado y que vamos hacia peor.


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