El otro día, mientras exploraba a una paciente en la camilla con la cortinita echada, alguien golpeó la puerta insistente, de forma muy maleducada. Ahí no quedó la cosa, sino que la abrió irrumpiendo en la consulta. Creyéndola vacía al no ver a nadie en la mesa del ordenador, pues como digo, estábamos paciente y médico detrás de la cortina en mitad de la exploración, la cerró dando un portazo.
Segundos después, cuando ya nos sentamos en la mesa para indicarle a mi paciente el tratamiento y expedirle las recetas, oímos al otro lado de la puerta unas voces indignadas, que para nada parecían provenir de alguien enfermo, que decían: “Hay que llamar a la puerta y meterles prisa porque se encierran en la consulta a hablar por teléfono, a hacer sus cosas y nos dejan aquí esperando a propósito”.
Sin embargo, no es un hecho aislado.
Unos días antes del episodio anterior, mientras estaba cerrando la puerta de la sala al acabar la consulta, me asaltó un chico joven que de muy malas formas me exigió que le atendiese, que había llegado tarde. Yo le respondí que conmigo no estaba citado puesto que mi consulta había acabado y de mi agenda no había faltado nadie. Le indiqué que se acercara al mostrador de las administrativas para que le confirmasen la sala en la que estaba citado. Al grito de “MecagoenDios” desapareció de allí como un energúmeno.
Y sin embargo, tampoco es un hecho aislado.
Todos los días se leen en las redes sociales, se oyen en los medios de comunicación o cuentan compañeros los desplantes, insultos y hasta amenazas que sufren los sanitarios. Y me surge una duda,
¿Por qué?
¿Por qué aguantamos críticas sin merecerlas? ¿por qué creen que vamos a ceder a sus amenazas? ¿Por qué tenemos que pasar miedo? ¿Por qué tendemos a normalizar situaciones que no son para nada normal?
Si a los contratos precarios, la inseguridad laboral, la mala organización, las agendas desbordadas, los escasos 5 minutos por paciente, el déficit de personal... le añadimos también el maltrato por parte de nuestros pacientes, por quien nos entregamos a esta profesión; ¿Qué nos queda para continuar?
Si alguien encuentra respuestas… que por favor me las de.


