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domingo, 23 de septiembre de 2018

Dra. me sangra la nariz

La sangre siempre es muy escandalosa y su presencia siempre nos desconcierta y agobia. Un sangrado muy frecuente y que genera muchas consultas en urgencias es el sangrado nasal o epistaxis, siendo habitualmente un proceso banal y que pocas veces implica riesgo para el paciente.

Aprovechando la popularidad de "Once", una de las protagonistas de Stranger Things, cuyo esfuerzo y enorme tensión emocional a la que le someten sus habilidades psicoquinéticas acaban provocándole una epistaxis, hablaremos de este habitual proceso hemorrágico y en qué ocasiones (contadas con los dedos de una mano) deberá preocuparnos.

Once, Stranger things

Lo primero como siempre es saber ¿por qué ocurre un sangrado nasal?

La nariz, por dentro (en el vestíbulo nasal), está muy, pero que muy vascularizada. Cualquier causa que rompa alguno de esos vasos sanguíneos (la mayoría muy finitos y frágiles) puede originar un sangrado.

¿Qué causas pueden hacer que se rompa uno de esos vasos sanguíneos?

Habitualmente causas locales:

  • Traumatismo nasal o microtraumas (por ejemplo, al hurgarse la nariz o tras un aumento transitorio de la tensión arterial por un disgusto, un sobreesfuerzo... ¡o por un uso excesivo de nuestras habilidades psicocinéticas, como el ocurre a "Once"!).
  • Inflamación nasosinusales (por ejemplo, en un catarro).
  • Rinitis seca, sequedad ambiental, cambios de altitud y de presión atmosférica.
  • Intubación nasal (por ejemplo, una sonda naso-gástrica).

A veces, como expresión de causas generales:

  • Enfermedades vasculares y circulatorias (por ejemplo, la hipertensión arterial).
  • Alteraciones sanguíneas (lo más frecuente en pacientes que utilizan fármacos anticoagulantes o antiagregantes)
  • Alteraciones hormonales (como por ejemplo, durante el embarazo)
  • Pólipos o lesiones de la mucosa nasal.
  • Otras menos frecuentes.

¿Qué debemos hacer ante un sangrado nasal o epistaxis?

Lo primero tranquilizarnos. Como ya he dicho anteriormente, el sangrado nasal es muy frecuente y habitualmente es una patología banal; es decir, normalmente es intrascendente.

Lo segundo, es cuantificar el sangrado. De ello dependerá que debamos acudir a urgencias o no. 
  • Si es un sangrado escaso, puntual y cede de forma espontánea, no debemos darle mayor importancia.
  • Si es un sangrado algo más abundante que parece no ceder solo, lo primero que debemos hacer es taponar el vestíbulo nasal sangrante con un algodón impregnado en Agua Oxigenada y posteriormente COMPRIMIR ambas alas nasales durante unos minutos (yo recomiendo tener un poco de paciencia y apretar al menos durante unos 5-10 minutos).
  • Si el sangrado es muy abundante, que no cede con la maniobra anterior e incluso comienza a producirnos mareo, entonces será momento de acercarnos por un servicio de urgencias para que nos ayuden a frenarlo.
Lo tercero es cuantificar el número de episodios de sangrados nasales que tenemos. 
  • Si tenemos alguno de forma ocasional y se ha controlado de forma fácil, no deberíamos darle la mayor importancia. 
  • Si por el contrario, los episodios son muy repetidos y sin causa local aparente (es decir, no se debe a ninguna de las causas locales citadas anteriormente), en ese caso no estará de más pedir cita y consultar con nuestro médico para que nos evalúe.


BIBLIOGRAFÍA:
Manual Urgencias ORL Hospital Ramón y Cajal.

domingo, 2 de julio de 2017

Desafortunado comentario sobre las Urgencias

Hace una semana apareció en uno de mis grupos de Facebook un comentario sobre un servicio de urgencias y sus trabajadores que rezaba así:


Comentario Facebook


Me quedé descompuesta. Una vez más lluvia de quejas y falta de respeto hacia un colectivo  (en este caso se trataba del Hospital de Guadalajara, pero podía haber sido sobre cualquier otro hospital o centro sanitario) que a pesar del estrés y el cansancio, trabaja a destajo durante jornadas maratonianas.

Sin embargo, bajo ese desafortunado comentario, un aluvión de respuestas en defensa de los trabajadores de la urgencia no se hizo esperar, coincidiendo la mayoría en 4 ideas que aquí resumo:

  • "El servicio de urgencias atiende por gravedad, no por orden de llegada"

  • "Las largas horas de espera se podrían reducir si sólo se atendieran verdaderas urgencias y no cualquier disconfort leve que por comodidad e impaciencia queramos que se resuelva inmediatamente y no tener que esperar a pedir cita para el médico de cabecera ".

  • "Los profesionales deben dedicarle a cada paciente el tiempo que precisa, por lo que no siempre pueden trabajar a un ritmo continuo de atención. Además, también son personas y durante esas 24 horas de trabajo, tienen derecho a cubrir sus necesidades básicas (comer, cenar, ir al baño...)"

  • "Las quejas han de hacerse en los lugares indicados para ello (hoja de reclamación, atención al paciente...) y nunca faltando al respeto".



Me enorgullece saber que aunque este tipo de comentarios hacen ruido y nos hacen creer que ese malestar es la sintonía habitual entre la gente, son más numerosos los comentarios que defienden a los servicios sanitarios, conocen sus limitaciones y están agradecidos a los que intentan hacer bien su trabajo con los medios y recursos de los que actualmente disponen. 

O al menos así lo han demostrado los vecinos de Guadalajara. A todos ellos, GRACIAS.


domingo, 21 de mayo de 2017

TENGO COSAS MÁS IMPORTANTES QUE HACER

Estaba yo pasando mi consulta hace unas semanas. No estaba siendo un mes especialmente denso y aquella tarde, siguiendo la tendencia, se estaba presentando tranquila. Yo iba más o menos en hora y todavía quedaban huecos libres en la agenda a lo largo de la tarde, como venía ocurriendo todo el mes.

De pronto aparece en la pantalla del ordenador, entre citado y citado un nuevo paciente forzado a deshora, con la coletilla de "urgente". Salgo a la sala de espera y aunque ya habían llegado los pacientes citados, les pido disculpas porque les voy a hacer esperar para atender antes al señor que ha venido de "urgencia". 

Imagino (ingenua) que alguien que, pese a haber citas disponibles para incluso esa misma tarde, decide pedir atención médica urgente, debe encontrarse muy mal.

Le interrogo y exploro antes de juzgar o entrar a valorar si por lo que viene es urgente o no. Finalmente su problema es un "ardor de estómago" como el que habitualmente tiene por culpa del reflujo que padece, con el que llevaba ya 20 días y necesitaba algún antiácido para calmarlo,

Finalizo la consulta, pero antes de que se marchara, me pareció oportuno explicarle que aquello NO ERA UNA URGENCIA, que llevaba 20 DÍAS con la molestia y que lo que debía haber hecho (o por lo menos, LO QUE DEBERÁ HACER EN ADELANTE) era pedir una cita y esperar a su turno como cualquier otro paciente.

Pues creedme si os digo que lejos de disculparse, me dijo muy convencido: Tengo cosas más importantes que hacer que PERDER EL TIEMPO en coger cita para venir al médico. Y se largó.

No se si después de esto me preocupa más el mal uso que algunas personas hacen a conciencia de los recursos sanitarios, la infravaloración que hacen de nuestro sistema sanitario o la falta de educación y respeto que pueden llegar a tener no sólo con los profesionales sanitarios (que es a quién nos lo dicen) sino también al resto de personas que sí intentan hacer un uso correcto de la sanidad, que al fin y al cabo es de todos.

By Trees & Bees Photography

¡Qué rabia, de verdad!

domingo, 17 de julio de 2016

Cómo prevenir los efectos del calor

Te despiertas empapado en sudor creyendo estar en una sauna y ni la ducha fresquita consigue aliviar el sofoco. Sales a la calle a primera hora de la mañana e inevitablemente exclamas astiado "¡¡qué calorrr!!". Y es que... no hace falta ser corresponsal en Murcia para sentirte azotado por las altas temperaturas.

efectos del calor


Por ello, en los centros de salud de la Comunidad de Madrid han repartido una hojita con las recomendaciones para prevenir sus indeseables efectos para la salud, que me ha parecido interesante hacerlas extensibles por aquí. (Para más información pinche aquí)
Aunque las recomendaciones son para toda la población en general (pues a nadie le gusta ir de gamba asada por la vida), hay que extremar precauciones especialmente en personas mayores, enfermos crónicos y niños, que son los más vulnerables a los efectos del calor.

¿Y cómo prevenir los efectos el calor?


  • PROTEGERSE DEL CALOR
    • Evitar salir a la calle en las horas más calurosas del día (entre las 12:00 y las 16:00), así como realizar esfuerzos físicos intensos expuesto al calor.
    • Si tiene que salir, permanezca al ser posible, en la sombra, vista con ropa ligera de colores claros y cúbrase la cabeza para evitar recibir en ella directamente el sol.
    • Cierre persianas o eche los toldos de las fachadas expuestas al sol.
  • REFRESCARSE
    • Cuando esté en su casa, permanezca en la sala más fresca. Si en su casa no hay sitio fresco o con aire acondicionado, acérquese durante unas horas a un centro refrigerado (ya sea un centro comercial, un centro de día, una biblioteca...).
    • Dúchese frecuentemente durante el día o refrésquese con paños húmedos.
  • HIDRATARSE
    • Beba bastante agua y con frecuencia 8al menos 2 litros diarios) aunque no sienta sed.
    • No consuma alcohol, porque además de alterar la capacidad de respuesta al calor, favorece la deshidratación.
    • Evite las comidas calientes, copiosas y de digestión lenta. Aumente el consumo de frutas de verano y verduras para recargar el organismo de sales minerales.
El riesgo más grave ante una exposición prolongada al calor es el denominado GOLPE DE CALOR, que incluso podría causar la muerte si no hay un tratamiento inmediato.

¿Cómo reconocer un GOLPE DE CALOR?

gamba expuesta al sol

  • La temperatura corporal se eleva, pudiendo alcanzar los 40ºC.
  • La piel se vuelve enrojecida y caliente y sin embargo, no hay sudor.
  • Aparecen dolores de cabeza, naúseas, somnolencia y sed intensa.
  • Puede haber, en los casos más graves, confusión, convulsiones y pérdida de consciencia.

¿Qué hacer ante un GOLPE DE CALOR?

Al ser una situación grave y urgente, habrá que contactar cuanto antes con los servicios de emergencias llamando al 112.
Mientras le atienden la llamada o acuden a valorarle, debe intentar refrescar el cuerpo mediante toallas o sábanas mojadas y  airearlo.



BIBLIOGRAFÍA: 
www.madrid.org
http://www.fisterra.com/salud/1infoConse/olaCalor.asp





domingo, 10 de abril de 2016

UN GOLPE EN LA CABEZA

¡Quién no recuerda aquellos simpáticos chichones redonditos (a veces triples) que le salían a los personajes del manga tras un golpe en la cabeza! 
O aquellas estrellas sobrevolando la cabeza contundida de otros muchos dibujos de animación.

Dibujo de Shin Chan y Chicho Terremoto

Chichón manga by DarQaris

¡¡Y es que, un golpe en la cabeza, a nadie nos deja indiferentes!!

Sin embargo, hay distintos tipos de golpes en la cabeza:

  • Golpe leve: Aquél golpe que causa dolor en la cabeza leve, pero no llega a producir hematoma (chichón) ni manifiesta otros síntomas como pérdida de consciencia (desmayo).
  • Contusión craneal: Aquel golpe o traumatismo que además de dolor de cabeza se acompaña de hematoma y sensación de leve aturdimiento inmediato, de pronta resolución.
  • Traumatismo cráneo-encefálico leve (conmoción cerebral): Durante el traumatismo se produce una vibración intensa del cerebro, por lo que la persona puede perder la consciencia por un corto tiempo (menos de 30 minutos). Puede ser que después la persona se sienta desconcertada y que pierda la visión o el equilibrio por un período corto de tiempo.
  • Traumatismo cráneo-encefálico moderado-grave: Durante el traumatismo se produce un sangrado cerebral que se coagula y acumula. A veces es un sangrado brusco y abundante; sin embargo, otras es un sangrado muy pequeño (a veces indetectable hasta en el TAC) pero que podría ser incesante y crecer en las siguientes horas. El paciente tras este traumatismo puede estar consciente al inicio e ir empeorando progresivamente a medida que avanza el hematoma, consciente pero con respuesta a estímulos alterada o incluso en estado de coma.

Debemos tener en cuenta que la evolución de la sintomatología del paciente (sobre todo en las primeras 24 horas) será lo que determine su gravedad, ya que como hemos visto, un golpe que inicialmente parece leve, puede llegar a transformarse, a medida que pasan las horas, en algo muy grave (véase el caso del traumatismo con sangrado cerebral mínimo pero incesante que con el paso de las horas puede aumentar y convertirse en potencialmente mortal).

reloj del siglo pasado marcando 24 horas
Cuando un paciente acude a la consulta por un golpe en la cabeza, tras la evaluación que se le haga y la sintomatología que relate, se hará un diagnóstico, clasificando el golpe en una de las categorías arriba expuestas. El TAC cerebral conlleva mucha radiación, por ello sólo se solicitará cuando haya dudas en la evaluación del paciente o cumpla unos criterios que están establecidos.

Para los pacientes que finalmente son dados de alta diagnosticados de las formas más leves de traumatismo craneal o golpe en la cabeza, como a día de hoy todavía no poseemos una bola de cristal que prediga el futuro, lo que hacemos es dar una serie de recomendaciones para que se vigilen en casa durante al menos las primeras 24 horas. En caso de que alguna de ellas apareciese, deberán acudir de nuevo a consulta/urgencias.

¿Cuáles son las recomendaciones ante un golpe en la cabeza?


  1. Un familiar/acompañante debe responsabilizarse del cuidado y observación del paciente las primeras 24 horas para comprobar que no hay alteraciones en la orientación ni movilidad de miembros.
  2. Reposo relativo en domicilio las primeras 24-48 horas, evitando luces o ruidos intensos,
  3. Dieta absoluta durante las primeras 8 horas después del golpe, iniciando después la ingesta primero de líquidos y después alimentos sólidos. No tomar tranquilizantes ni alcohol.
  4. Es normal el dolor de cabeza leve durante las primeras 24 horas. 
  5. Aplicar frío en la zona del golpe (nunca hielo en contacto con la piel, pues provocaría quemaduras) 3-4 veces al día, 15 minutos cada vez.
  6. Acudirá a consulta/urgencias si:
    • Dolor de cabeza intenso.
    • Vómitos bruscos o persistentes.
    • Tendencia anormal a dormir, o dificultad para despertarse.
    • Pérdida de consciencia, confusión o desorientación.
    • Irritabilidad, alteraciones del carácter o actitudes anormales.
    • Dificultad para hablar o expresarse.
    • Visión doble o borrosa.
    • Pérdida de fuerza o movilidad en alguna extremidad.
    • Convulsiones.
    • Aparición de sangre o líquido acuoso en oído o nariz.
    • Sensación de mareo progresivo.
BIBLIOGRAFÍA: http://www.fisterra.com/salud/1infoConse/TCEvigilancia.asp






jueves, 14 de enero de 2016

¡VAMOS A LA RADIO!

Programa de radio de salud en Onda Fuenlabrada

¿Que es un MIR? ¿Cuál es la diferencia entre Médico General y Médico de Familia? ¿Dónde trabajan? ¿Quién atiende a los pacientes en la urgencia de hospital? ¿Cómo hacer un buen uso de la misma?


Si habéis leído este blog alguna vez, sabréis que las respuestas a estas cuestiones ya han ido saliendo poco a poco. Sin embargo, todavía son muchas las personas que pueden tener estas y otras muchas dudas sobre salud.

La emisora de radio Onda Fuenlabrada nos ha invitado hoy a los residentes de 4º año de Medicina de Familia del Hospital de Fuenlabrada a participar en su programa "Días de Radio" en un nuevo espacio creado para hablar de salud, donde continuaremos hablando sucesivos Jueves para informar y compartir nuestros consejos sobre salud con todos aquellos que nos quieran escuchar.

Por aquí os dejo el Podcast de esta mañana, con el que ilusionados, hemos arrancado esta iniciativa.



En Radio Onda Fuenlabrada


¡Esperamos que os sea útil!





domingo, 13 de septiembre de 2015

EXPECTATIVA Y REALIDAD

Médicos... ¿Quién no ha tenido la sensación de que el paciente que tenéis delante no se va convencido con vuestra explicación?

Pacientes... ¿Quién no ha tenido la sensación de que el médico que tenéis delante no os convence con su explicación?

Esa sensación la hemos sentido todos alguna vez, bien sea desarrollando un rol u otro y además aumenta proporcionalmente conforme a la banalidad de la enfermedad. Sin ir más lejos, en mi última guardia de rural, se sentaron frente a mí pacientes con síntomas muy leves (del tipo una tosecilla seca de 3 días de evolución, un dolor de cabeza suave para el que no ha tomado nada de medicación, una picadura de mosquito que (obviamente) pica...) y cuando les dí una solución sencilla (pues no estábamos ante síndromes complejos de la medicina), se quedaron decepcionados, como si lo que esperaban oir fuese otra cosa.

Y es que nos encontramos en la sociedad del bienestar donde ya no se acepta a la enfermedad, indistintamente de su gravedad (a veces creo que estamos perdiendo el sentido común cuando se trata de salud y ya no sabemos interpretar ni las señales que nos envía el cuerpo), y nos encontramos pacientes en urgencias por patologías banales, pero que les generan intensa preocupación y ansiedad. Cuando, después de interrogarles y explorarles, se les tranquiliza y explica que no es grave y que no precisan de un tratamiento específico... se hace el silencio.

Suelen mirarte extrañados, confusos... se les ve intranquilos. Yo a veces les devuelvo la mirada y con una sonrisa añado: ¿Hay algo más que quiera contarme?. En ese momento dicen que no, con la boca pequeña. Sin embargo, no abandonan la consulta sin antes pedir un antibiótico o alguna medicación fuerte (recordándote que existen, no sea que se te hayan olvidado).

Cuando por fin parece que han decidido finalizar la visita, hacen una última parada en la puerta. Esta vez no se dirigen a tí, sino al acompañante con quien indiscretamente murmuran "Pues para lo que me ha hecho, no se por qué he venido".

Llegados a este punto, a mí me surge una duda... ¿Con qué expectativas habrán venido para irse tan decepcionados?. Una sonrisilla pícara acto seguido se me dibuja en la cara. Se me vienen a la cabeza unas imágenes que circulan por Internet sobre expectativas vs realidad...



expectativas frente a realidadexpectativa frente a realidad

expectativa frente a realidad


Si lo aplicáramos al mundo de las urgencias, podría caricaturizarse así:


expectativa frente a realidad
           Acudir al servicio de Urgencias








miércoles, 12 de agosto de 2015

¡Contigo no, bicho!

Las fobias, entendiéndolas como temores irracionales compulsivos, las tenemos todos (y el que diga que no... estoy convencida de que miente).

El otro día, durante el descanso en el centro de salud, conté que había aparecido una cucaracha ENORME por casa. 

Imagen de wall-e con una cucarachaAhora en verano, el caluroso Madrid alberga en sus entrañas (quien dice entrañas, dice tuberías) miles de estos seres. Sibilinos, mueven sus patitas golpeando la superficie donde pisan, en la dirección que se les antoje (incluso desafían a la gravedad), desesperando a cualquiera con el "tickitickitickiticki" de su caminar. 

Pues bien, yo que la vi, no pude por menos que poner pies en polvorosa y fui incapaz de volver a entrar en casa sin refuerzos.

Hubo gente que me entendió, pues el simple hecho de imaginársela corre que te corre por la casa ya les generaba ansiedad. Sin embargo, también los hubo que me tacharon de exagerada y no daban crédito a que hubiese salido huyendo como alma que lleva el diablo, escudándose en que las cucarachas no hacen nada. 

Pero que hagan o deshagan a mí me es indiferente, porque... precisamente ese es el quid de la cuestión, que yo ¡¡Tengo fobia a las cucarachas!!.

Y así, hablando de si las fobias a las cucarachas eran o no posibles dado el hecho de que "no hacen nada", acabamos hablando de los animales que sí "hacen algo", como mordeduras o picaduras. Aquello me dió la idea de recoger en esta entrada algunos consejillos para que podáis aplicarlos en caso de sufrir el ataque de algunos de ellos...

Abejas y avispas
Imagen de avispas zumbando
Su veneno dilata las venas localmente, provocando dolor, picor e inflamación que desaparece en unas horas. Para su tratamiento no hace falta ser atendido por un médico, tan sólo hace falta lavar la herida con agua, jabón y aplicar calor seco local (porque la toxina es termolábil, es decir, sensible al calor).

NOTA: En algunos casos, como es el de los "alérgicos" a estas picaduras, ese veneno puede desencadenar reacción sistémica (generalizada) y poner en riesgo su vida, notando que inmediatamente después de la picadura no pueden respirar bien o se sincopan, por lo que sí deberán ser atendidos en un centro médico.



Mosquitos y tábanos
Producen picor e inflamación local, por lo que se puede aplicar frío para disminuir los síntomas.


Escolopendra
Produce intenso dolor e inflamación local, por lo que su tratamiento debe ser frío local y analgesia.
Dibujo de una escolopendra

Garrapata
Su mordedura puede provocar inflamación local con adenopatías (inflamación de los ganglios) regionales. Hay que eliminar la garrapata aplicando aceite o alcohol (también se puede utilizar unas gotitas de gasolina) y agarrarla con unas pinzas, lo más cercano posible a la piel, aplicando tracción constante en perpendicular a la superficie cutánea (sin retorcer ni dar tirones). Si quedan restos, se eliminarán solos. Posteriormente lavar con agua y jabón.

Arañas
En nuestro entorno son poco venenosas salvo excepciones. 

Dibujo de araña viuda negraUna excepción es "La Viuda Negra" que posee una potente neurotoxina. En casos leves tan sólo produce una leve inflamación, pero en casos graves puede provocar su inoculación dolor, contractura abdominal, contractura en miembros, inquietud, cefalea (dolor de cabeza), vómitos, taquicardia, elevación de la tensión arterial y fiebre. Su tratamiento se basa en desinfección, aplicación de frío local en la herida, analgesia, antitérmicos, relajantes musculares y vacuna antitetánica. Suele mejorar espontáneamente en menos de una semana.

Otra excepción es "La araña Violín" que además de la inflamación local puede acompañarse de vómitos, dolores musculares incluso una alteración grave de la coagulación de la sangre. El tratamiento es sintomático, aunque en casos graves precisaría de hospitalización.

Escorpiones 
En nuestro medio no son venenosos. Causan inflamación que se resuelve con analgesia y frío local.

Serpientes
En España se dividen en Víboras y Culebras. La gravedad de su picadura es variable según los síntomas.
0) Sólo picadura
I)Inflamación local
II)Reacción local con manifestaciones generales leves (vómitos y diarrea).
III)Reacción local intensa (va más allá del punto de inoculación) y alteraciones generales severas.
Se deberá inmovilizar y liberar el miembro de anillos, pulseras..., aplicar frío local, desinfectar herida. Además deberá ser valorado por un médico para administrar analgesia potente, antibiótico, vacuna antitetánica e incluso suero antiofídico que neutralice el veneno.

Sanguijuelas
Se deben separar irritándolas con calor, sal, vinagre o alcohol.

Medusas y anémonas 
Ahora en verano muy comunes. Suelen producir una irritación local y urticaria que puede durar días. Se debe realizar limpieza de los restos con suero salino o agua de mar (evitar agua dulce o hielo) y tratar los síntomas con analgesia y antihistamínicos. Es rara la afectación generalizada.

Imagen de medusas en el mar


Con estos breves consejillos, espero ahora podáis decir tranquilos aquello de...¡Contigo no, bicho!


BIBLIOGRAFÍA: Manual de urgencias 12 de Octubre, 7º edición.



martes, 7 de octubre de 2014

MENSAJE DE inTRANQUILIDAD

sanitarios transportando enfermo de ébola


Esta mañana han corrido los rumores de que los Jefes sanitarios quieren transmitirnos al personal que trabajamos atendiendo a pacientes un mensaje de tranquilidad sobre la situación del Ébola en Madrid, pero nadie nos ha informado directamente de la dimensión real del problema..

Actualmente trabajo muy cerquita del Hospital de Alcorcón, y en las guardias de la urgencia de hospital, de las que tanto hablo por este Blog, debo atender a personas sin saber en un inicio nada sobre ellas. Si vienen con fiebre, nos han dicho, nos pongamos una mascarilla y unos guantes y nos lavemos bien las manos... ¡¡¡Perfecto!!! Ahora sí que nos podemos tranquilizar. Es decir, una persona cumpliendo las medidas protocolarias, con escafandra y en un medio hospitalario habilitado para ello, se ha contagiado de una enfermedad que actualmente es insuficientemente conocida, devastadora (90% de mortalidad), intratable y su contagio incontrolable y exponencial; y pretenden que un sanitario de a pie (médico, enfermero, auxiliar, celador...) con una mascarilla, unos guantes y agua y jabón para las manos esté TAN TRANQUILO sin antes haberle formado e informado.

En mi opinión, ya se debatirá la dimisión de la ministra, la acertada o desacertada elección de traer a personas infectadas, lo mal o bien que se hacen las cosas en este País. Ya habrá tiempo para todo ello; no lo perdamos ahora. Ahora es tiempo de que nos pongan medidas de seguridad para los sanitarios que estamos en la puerta, y que arriesgamos nuestra vida a diario atendiendo a la gente. Es tiempo de que la gente avise lo más pronto posible de síntomas gripales o diarreicos con posible contacto de riesgo, así como de no colapsar las urgencias de los hospitales si no es estrictamente necesario. Es tiempo de que tomemos conciencia todos de lo grave de la situación, y lo que supone a nivel  Mundial. Es tiempo también de que, una vez más, como ha ocurrido en las grandes catástrofes en nuestro País, nos ayudemos entre todos a que esta terrible enfermedad no nos asole.

Y esto, por supuesto, NO es un mensaje de Tranquilidad, es un mensaje de Alerta, para estar todos preparados y dispuestos a poner remedio a lo que se nos avecina.

Aquí os dejo un teléfono de contacto y un correo, ofrecido por la comunidad de Madrid, donde podréis dirigiros para resolver vuestras dudas.


Teléfono y correo electrónico de información ciudadana

lunes, 7 de julio de 2014

URGENCIAS en clave de Humor

serie americana de urgencias

He de reconocer que todos afrontamos nuestro primer día de guardia como si estuviésemos en Urgencias, pero las de la serie de televisión. Vamos cargados de libros y cagados de miedo. En nuestra memoria aguardan mil lecciones... pero en nuestras piernas hallamos mil temblores.
Estando allí nos damos cuenta, una vez más, que deberíamos hacer caso a nuestra madre cuando nos dice aquello de..."No te creas todo lo que sale en la televisión, que es mentira."


Para comenzar, ¿Dónde está George Clooney?

Paciente rodeado de médicos que entra por urgencias
Tras recuperarte de ese primer palo, te diriges a un Box (sonriendo para tí pues has caído en la broma fácil... ¡quizás donde estás en es la Fórmula1!) a ver a tu primer paciente. Éste muchas veces no sabe bien por qué ha ido, ni siquiera la medicación que toma... y por tanto, no te cuenta lo que le ocurre; te lo cuenta la mujer. Ella siempre lo sabe todo, lo de ahora y lo de hace 20 años, que por si fuese necesario y sin escatimar en tiempo, te lo cuenta con pelos y señales.

imagen de ritual de sanación de un indígena por un chamánProseguimos en nuestro trabajo (que a estas alturas ya no sabes si eres escritor de biografías o médico de guardia) llegando al punto en que tenemos que pedir pruebas y decidir tratamiento. Pues bien, ni las pruebas ni el tratamiento se piden de viva voz como en la serie para ahorrar tiempo... no. Te lo apuntas en un blog de notas, se lo apuntas a la enfermera en su libreta, lo apuntas en el ordenador... y mientras clickeas el "Aceptar" vas rezando cual Chamán para que no se vaya la conexión a internet del sistema informático y volvamos a empezar. Aún así, no sabemos bien cómo nos lo montamos, que siempre habrá alguna prueba y/o tratamiento que falte porque "no se ha apuntado".

Una vez llegan los resultados de tanta prueba... te tomas unos segundos para coger aire y reunir todos tus libros de urgencias por si tienes que recurrir a ellos. Esperas encontrar, como ocurre en la serie, alteraciones gravísimas y llamativas. Pero no, aquí la analítica, el ECG, la Radiografía... por lo general ¡¡¡SUELE SALIR NORMAL!!!  ¿Y cómo es posible? Se pregunta el paciente... y te lo preguntas tú como Doctor de ese paciente, que acudió hasta la urgencia del Hospital movido por el miedo a encontrarse entre la vida y la muerte.

Finalmente llega el momento de dar el alta. Es un momento que dista mucho del alta televisivo, donde aparece un paciente agradecido felicitando al doctor por su diagnóstico brillante y agradeciendo la resolución de su problema. Aquí también se nos va el paciente, pero con una mirada de desconcierto tras saber que su diagnóstico es "algo inespecífico", con analgesia para un "dolor inespecífico" y amenazando con poner una reclamación... por supuesto, "inespecífica".


lunes, 23 de junio de 2014

¿Molestias urinarias?

Imagen de un chico y una chica orinándose

Las molestias urinarias como escozor, dolor, urgencia miccional o sangrado urinario, son causa frecuente de consulta en urgencias. Habitualmente son los síntomas con los que se presentan las infecciones de orina o cistitis, teniendo que someterse en la mayoría de ocasiones a tratamiento antibiótico. Por desgracia, muchas de las personas que sufren estas molestias no las sufren sólo una vez, sino que tienen tendencia a repetirlas en el tiempo.

¿Qué podemos hacer para evitar, en la medida de lo posible, que se repitan estas infecciones?

Los urólogos suelen recomendar una serie de consejos que voy a dejar reflejados por aquí, que espero pueda serviros de ayuda:

1. Asegurar una ingesta suficiente de líquidos al día (beber al menos 4 botellas de medio litro de agua), además del líquido ingerido por otros medios (sopas, cafés, ...), a no ser que tenga alguna patología de base por la que su médico lo haya contraindicado.

Gota de agua que anima a beber2. Las bacterias pueden crecer cuando la orina permanece en la vejiga urinaria durante mucho tiempo, por lo que debe orinar frecuentemente y en cuanto sienta la necesidad de hacerlo. Como máximo, no dejar pasar más de 3-4 horas durante el día.

3. Orinar antes y después de mantener relaciones sexuales, para eliminar las bacterias que hayan podido entrar en la uretra durante el coito.

4. Después de ir al baño, limpiarse siempre hacia atrás, sobre todo tras haber realizado deposición.

5. Evitar ropas mojadas en contacto con genitales. Realizar cambios frecuentes de compresa en período de menstruación, precaución tras duchas, piscinas... Asegurar buen secado genital.

6. Usar ropa interior de algodón y prendas holgadas. Éstas permiten la entrada de aire y ayudan a mantener la zona seca. Evitar pantalones apretados y la ropa interior de nailon, que atrapan la humedad y contribuyen al crecimiento de las bacterias.

7. Los diafragmas y espermicidas en mujeres pueden provocar infecciones urinarias porque estimulan el crecimiento de las bacterias. Los preservativos sin lubricantes o los que contienen espermicida, provocan irritación, y favorecen que las bacterias provoquen síntomas. Pensar en la opción de cambiar de método anticonceptivo.

8. Acidificación de la orina mediante la toma de zumo de arándano rojo diario. Aumentan la acidez de la orina haciendo que las bacterias no puedan crecer fácilmente. El zumo de arándano además también hace que la pared de la vejiga urinaria se vuelva más mucosa y así las bacterias no puedan adherirse a ella.

Jugoso zumo de arándanos como medida preventiva de infección de orina





BIBLIOGRAFÍA: Recomendaciones para pacientes Servicio Urología Hospital Fuenlabrada

lunes, 19 de mayo de 2014

Medicina Humana... Ciencia Inexacta


Estás en la urgencia de Pediatría y llamas a un niño de 2 años. Le ves caminando hacia la consulta; va feliz, sonriendo, incluso se entretiene jugando con algún muñequito de los que tenemos por la sala. De pronto, llega el momento de pasar a la camilla y... comienza a llorar. Te desesperas porque no te deja auscultarle; intentas que su madre lo tranquilice... y no hay manera. Pero... ¡¡¡¿Por qué llora?!!!

Cuadro sobre Médico preparando una inyección para un niñoSi nos ponemos a pensar, a pesar de que la medicina cure, casi siempre es a base de dolor. Y eso un niño lo sabe desde el primer día que se le pone una inyección. Si nos fijamos, casi cada procedimiento diagnóstico, conlleva un daño (una biopsia te pellizca y arranca un pedacito de tejido; una radiografía te radia; una colonoscopia te rellena el intestino de gas y lo distiende; en una la analítica te pinchan...) y casi cada procedimiento terapéutico también (hacer una sutura, recolocar un hueso fracturado, las consecuencias de los quimioterápicos, la crioterapia...).

El otro día una compañera me recomendaba un par de artículos que versaban sobre el dolor y el papel del médico ante los pacientes que lo sufren. Uno de ellos, "Doler, duele", comenta que el paciente acude a urgencias movido por un dolor, y el médico trata de hacer un diagnóstico, encontrar la causa y deja erróneamente el dolor en un segundo plano. El otro, "No me rehuyáis la mirada", muestra una carta acerca de las voluntades de un paciente terminal, quien pide consuelo, apoyo, cariño... por parte de sus médicos, familiares y amigos en esa fase final de su vida, antes que someterlo a más pruebas ni encontrarle a todo respuesta.

Dar la mano un sanitario a un enfermo
Ambos, cargados de razón, nos recuerdan la esencia de nuestra profesión. La medicina es una ciencia inexacta (pues cada persona responde diferente ante un mismo síntoma o un mismo tratamiento) y es en esa inexactitud donde entra en juego la faceta más humana: nuestra capacidad de escuchar, aliviar y acompañar a los pacientes en su dolor. 

Pero en los últimos tiempos, tengo la sensación que todo esto está cambiando. La medicina, a pesar de los avances sigue siendo la misma ciencia inexacta; no obstante muchos pacientes no toleran su inexactitud. Es cierto que vienen a urgencias movidos por dolor, pero cuando les explicas que se ha descartado gravedad en su dolor, aunque no se sabe con certeza la causa y basas el tratamiento en analgesia... muchos se quedan inconformes e incluso no lo realizan (preservando así su dolor). No les basta que los tranquilices, que les expliques que no hay gravedad, les indiques dónde acudir si empeoran... no. Incluso hay pacientes tan intransigentes con la inexactitud que amenazan con denuncias... Y al final, quizás movidos por esta vorágine de situaciones, los médicos van refugiándose en la ciencia (piden más pruebas y ponen más tratamiento, aunque conlleven dolor) y tristemente, la faceta humana va quedando relegada sólo a quiénes transigen la inexactitud.

lunes, 21 de abril de 2014

Dolor abdominal

Durante una guardia de 24 horas en urgencias del hospital, el dolor abdominal puede ser el motivo de consulta más frecuente. Pero...¿Todos los dolores abdominales son motivos reales de urgencia?

Niño con dolor abdominalEmpezaremos por la duración del dolor. Si es de larga evolución (más de una semana), el servicio de urgencias no es el indicado para valorarlo. Deberán consultar a su médico de familia, pues él irá observando la evolución y aplicando diferentes tratamientos, y en caso que lo requiera, él será quién mejor le indique si necesita atención especializada o valoración en urgencias hospitalarias. En urgencias sólo se le realizarán pruebas urgentes que descartan patologías que ponen su vida en riesgo en ese momento, por tanto puede no detectarse una enfermedad grave si en ese momento no es urgencia vital.
Si el dolor ha aparecido apenas hace unas horas, sin acompañarse de otra sintomatología, tómese algo de analgesia y espere. El dolor puede que ceda y no requiera más atención.
Sin embargo, si el dolor no remite y persiste más allá de 24 horas, habrá que analizar el resto de sintomatología acompañante. Si hubiese molestias al orinar, podría tratarse de una infección de orina; si hubiese diarrea y vómitos, podría tratarse de una gastroenteritis; si lleva algunos días sin hacer deposición, podría tratarse de estreñimiento; si hubiese naúseas y posibilidad de embarazo, podría estar embarazada. Aún así, todas estas afecciones pueden esperar a ser vistas por su médico de familia o un servicio de urgencias primario.

Ahora bien, si cualquier tipo de dolor abdominal, pese a la analgesia, aumenta conforme avanzan los minutos, se irradiara hacia brazo izquierdo/espalda o se acompañara de fiebre de mas de 38ºC, sudoración profusa, náuseas y vómitos incoercibles, heces con sangre, el abdomen se pone duro o aparece un bulto que no se puede volver a meter y se torna de un color violáceo, entonces estaríamos hablando de Abdomen Agudo, y debería acudir a urgencias de un hospital. 

¿Cuáles son las causas de abdomen agudo? Si dividiésemos el abdomen en 9 regiones, como en el dibujo...
Distribución por cuadrantes del abdomen
... podríamos identificar mejor la procedencia del dolor. Por lo general, hablamos de abdomen agudo en los casos de Apendicitis, localizándose el dolor en Fosa Ilíaca Derecha (Nº8); Diverticulitis, en Fosa Ilíaca Izquierda(Nº9); Colecistitis, en Hipoondrio Derecho (Nº2), Úlcera perforada, en epigastrio (Nº1).

¡GRACIAS POR HACER ENTRE TODOS UN USO RACIONAL DE LA SANIDAD!

BIBLIOGRAFIA: 
TEXTO: https://www.fisterra.com/guias-clinicas/dolor-abdominal-agudo/
IMAGEN: http://es.slideshare.net/freddyfelix18/2-anatomia-quirurgica-de-abdomen






lunes, 7 de abril de 2014

¿Retrasar una muerte inevitable?



Hace días que vi este cortometraje por primera vez y francamente, quedé impresionada...¿de dónde vendrá ese afán que a veces tenemos los médicos por salvar vidas sea como sea, por retrasar la muerte, por (en resumidas cuentas) evitar lo inevitable? ¿Acaso nos gusta jugara ser Dios? ¿O lo hacemos por aplacar el terrible miedo que la mayoría de las personas tenemos a morir o a perder a alguien? ¿Realmente, como médicos o como personas, entendemos que ha llegado el Fin?

Algunas mañanas, durante el pase de planta con el adjunto, me he encontrado frente a pacientes terminales, cansados y abatidos por sus enfermedades, que sienten en sus carnes cómo se acerca el final de sus vidas y lo esperan con resignación... mientras sus familiares nos hacen preguntas, rehuyendo a la muerte, aferrándose a cualquier esperanza de vida.
Yo entonces veía clara la situación; el paciente llevaba sufriendo durante mucho tiempo y necesitaba descansar, sus familiares deberían entenderlo y cuidar de él cuanto pudiesen, asumiendo el terrible desenlace, sin intentar agobiarle con medidas que a penas le alargaran la espera unos días más.
Una de aquellas mañanas, acudimos a valorar a uno de estos pacientes. No había solución, simplemente había que extremar las medidas de confort hasta que llegara el momento.
Entonces un nudo se me hizo en el estómago; ya no veía clara la situación, ni siquiera podía creer que no pudiésemos hacer algo más por él... en ese momento empaticé con sus familiares, yo deseaba que alargásemos la espera, no entendía que debiésemos dejarle simplemente marchar.

En cualquier situación, vista desde fuera, parece estar claro lo que hay y lo que no hay que hacer. Pero la solución se vuelve confusa si la responsabilidad recae directamente sobre uno mismo. Cuando yo veía a los pacientes terminales con ganas de marcharse a casa para morir tranquilos, rodeados de sus seres queridos en intimidad, no comprendía que sus familias intentaran por todos los medios mantenerlos en el hospital. Cuando acudí con el adjunto a extremar las medidas de confort de uno de estos pacientes, la necesidad imperiosa de hacer algo más por él me invadía.

Paciente que sale de puntillas de la UCI para no llamar la atención de la muerte
Nuestros antepasados asumían mejor la muerte como etapa de la vida de lo que la asumimos la sociedad actual. Recuerdo las múltiples historias que mi abuela me contaba sobre su vida, y como con una entereza pasmosa relataba cómo eran los velatorios en los pueblos, cómo visitaban al fallecido en su casa y la naturalidad con la que era entonces asumida la muerte de sus seres queridos. Quizás se deba a los cambios socioculturales que generación tras generación se han ido aconteciendo, a la falta de redes de apoyo, a la mayor accesibilidad a los servicios sanitarios que favorecen la dependencia de la sociedad... pero está claro que actualmente nos cuesta dejar marchar al enfermo sin hacer algo más por él, sin querer entender que ese "algo" no es ya necesario.

Aunque a todos nos cueste llegada la situación, deberíamos dejar a un lado nuestra preocupación sobre lo que nosotros creemos será mejor para el enfermo, abandonar la idea de alargar mínimamente su vida y centrarnos en pensar lo que realmente necesita. Debemos aceptar que para él posiblemente la muerte sea un descanso tras el duro camino de su enfermedad y la agonía de sus últimos días. Además, no olvidemos que seguramente prefiera aguardar ese momento en un lugar íntimo, como puede ser en su casa, rodeado de sus recuerdos y arropado por sus seres queridos, más que sobre una cama de un frío hospital.

Yo creo que nuestra misión, bien seamos su médico o su familiar, es lograr la sensatez de nuestros actos. Conocer lo que está sucediendo, asumir la situación y cuando no haya solución, primar las medidas de confort y acompañarlo de la mejor forma posible hasta que llegue su momento.

Para concluir, en relación a todo lo anterior, dejo estas líneas en forma de relato que escribí no hace mucho tiempo...

TRISTE NOTICIA
Tanto visitante inesperado la iba debilitando. No podía sino sonreír agradecida, aunque lo que deseaba era poder descansar tranquila. -Si por lo menos estuviese en mi casa...-musitaba en ocasiones para sí misma y ...lloraba.
Una mañana de invierno, entre las frías paredes de una habitación de hospital, la vida de aquella anciana solitaria expiró.
En días sucesivos, todas las revistas del país se hicieron eco de la triste noticia. El brillo de aquella estrella se había apagado definitivamente. 






lunes, 31 de marzo de 2014

ANECDOTARIO

Médico representando anécdotas de la urgencia


Dedico y agradezco esta entrada a los pacientes que en alguna ocasión han pasado por mis manos, ofreciéndome bastantes momentos anecdóticos que desde este Blog quiero compartir.

Esos momentos comienzan desde el primer contacto con el enfermo, desde la anamnesis, ya que a veces, obtener una respuesta clara sobre los antecedentes de un paciente es un proceso realmente laborioso…
                                                      
1. M-¿qué medicación toma para el azúcar y cómo la toma?
2. P-Tomo una pastilla pequeñita blanca, pero sólo los días que hace sol, que son cuando siento que me sube el azúcar.


1. M-¿Toma alguna medicación de forma habitual?
2. P-Sí, tomo el Citroën (Que es el Sintrom en la jerga de los pacientes) para la sangre.


1. M-¿Bebe alcohol? ¿Cuánto?
2. P- Pues lo normal, 5 cervecillas al día y 3-4 cubatas. Los fines de semana igual me excedo y bebo un poco más…


1. M- Esta enfermedad que usted padece es hereditaria. ¿Tienen sus hijos los estudios realizados?
2. P- Pues la verdad que no han estudiado todo lo que a mí me hubiese gustado…pero por lo menos están todos colocados.

Prosigue la entrevista, vas profundizando en la enfermedad que le ha llevado a consultar

1. P- Mi madre se puso mala ayer; Yo soy hombre soltero y ella tiene por costumbre espiar mis conversaciones mientras hablo por teléfono; ayer me escuchó hablando con una amiguita… a raíz de ahí comenzaron sus síntomas.


1. P-En los últimos días he notado que voy piorando…


1. P-¿Que cómo son mis cacas? Pues…para que usted lo entienda mejor, doctora, mi marido me las ha envuelto en papel albal y aquí las traigo en el bolso…


Continuamos con la exploración, donde a veces corre peligro nuestra integridad física…

1. M-Señora, a continuación voy a realizarle un tacto rectal…
2. P- Prrrrrrrrrrrfff….ay, lo siento hija, se me ha escapado.


Llegado el momento de la realización de pruebas, el tiempo de espera se vuelve largo para el paciente, y a veces resulta tedioso… por eso nuestros pacientes han desarrollado diferentes técnicas de entretenimiento; muchos se entretienen con pasatiempos, bastantes realizan llamadas a familiares, otros, ante el elevado estado de estrés, prefieren enzarzarse en auténticas peleas que acaban en la urgencia de traumatología… e incluso a alguno aprovecha para pedirse una hamburguesa en el burguer más cercano, aunque el motivo que le haya llevado a consultar fuese un dolor abdominal.

Y por fin llega la despedida. Esa extraña situación donde aparecen sentimientos de felicidad por abandonar el centro médico mezclados con alivio por no salir peor de lo que entraron… y claro, en medio de ese escenario, surgen comentarios variopintos ¡¡de lo más inesperados!!

He aquí el caso de una abuelita simpaticona que en una ocasión se me despidió a voz en grito, haciéndome sentir como artista sobre escenario con un potente “¡¡¡¡Guapaaaaa!!!!”

En otra ocasión, fue una señora la que me sacó los colores, intentando averiguar mi estado sentimental a la vez que me hablaba de su hijo…

Y cómo no iba a faltar aquél hombre que, viéndome jovencita, proclamaba a los cuatro vientos como si pudiese ser verdad…”Parece mentira que nos haya atendido alguien que no llegará a los 20 años de edad”.




-¡¡Hortensia, no estoy muerto!! -Ya estamos, vas a saber tu más que el médico

lunes, 24 de marzo de 2014

¿(H)urgencias?

Casi todos hemos estado alguna vez en un servicio de urgencias ya sea en calidad de paciente o de acompañante. Estando en la sala de espera, pocas son las veces que hemos visto el típico tránsito de pacientes que se debaten entre la vida y la muerte, protagonistas de toda película o serie americana de urgencias. Lo habitual (¡por suerte!) es que predomine la estampa de múltiples personas con males menores que, desesperándose por la saturación del servicio, descompensan sus patologías de base.

Para haceros una idea, el prototipo sería un abuelito con su dolor de rodilla desde hace un año, que ha ido a visitar al hijo el fin de semana y al verlo dolorido, le acercan a urgencias. Tras las 4 iniciales horas de espera el abuelito lógicamente, empieza a desesperarse. Irremediablemente le va subiendo la tensión y a la vez, comienza a tener hambre. El hijo le trae algo de la máquina(sano seguro que no es) y la glucemia pega un subidón inesperado al tiempo que por fin es llamado para atenderle. Evidentemente con la tensión por las nubes y el azúcar más allá, el dolor de rodilla pasa a un segundo plano y el abuelito pasa la noche en una dura camilla de la urgencia para vigilar tensión y glucemia.  Finalmente el abuelito se va de alta al día siguiente con su mismo dolor de rodilla, sin fin de semana para aprovechar con su hijo y además inmóvil por un dolor de espalda culpa de la camilla. Eso sí, la tensión y la glucemia, excelentes.


Esto es tan sólo un ejemplo de cómo acudir a urgencias de un hospital por un motivo no urgente puede resultar incluso perjudicial para uno mismo. Los inevitables largos tiempos de espera causados por la saturación del sistema, la iatrogenia derivada de cada consulta innecesaria, el agotamiento de los trabajadores... se podría reducir si se utilizasen los dispositivos sanitarios de forma correcta.

Hay 3 tipos de dispositivos de urgencias públicos: centro de salud, el 112 y hospitalaria.

1. El centro de salud tiene servicio de urgencias de mañana y de tarde para los usuarios incluidos en su ratio de atención(atiende el médico que ese día vea las urgencias, incluyendo las domiciliarias). Hay centros (como SUAP y SAR) abiertos 24 horas para atender todo tipo de urgencias, con valoración y derivación hospitalaria en los casos que lo requieran.

Panfleto informativo sobre el buen uso de urgenciasPara saber, en Madrid, qué tipo de centro de salud de urgencias le corresponde, pinche aquí.

2. El 112-sanitario trata de ser la asistencia más inmediata posible a las demandas telefónicas de los ciudadanos de todo el país que se encuentren en una situación de riesgo sanitario personal o colectivo.

3. El servicio de urgencias hospitalarias es un centro especializado, dotado de la más alta tecnología y se encarga de la asistencia a los pacientes urgentes y críticos que la demanden. 
No obstante, muchas veces el hospitalario no se emplea correctamente, consumiendo sus recursos en asistencia no urgente o propia de atención primaria, y actúa por tanto en detrimento de asistencias más urgentes o que requieren mayor especialización, además de sufrir por todo ello más tiempo de demora en atención.

Quizás su uso inadecuado pueda deberse al desconocimiento de la población sobre el manejo de problemas banales. A continuación reflejo unas cuantas medidas para mejorar el uso de este dispositivo tan necesario:

1. La urgencia atiende en el momento crítico de la afección. Sepa entender que hay enfermedades graves no urgentes, enfermedades no graves urgentes y enfermedades graves muy urgentes. En Las urgencias hospitalarias se atiende lo grave urgente, por tanto habrá muchas enfermedades graves que, no siendo urgentes, necesiten de otros dispositivos (consultas especializadas) para su estudio y tratamiento, así como enfermedades banales que siendo urgentes requieran el servicio de los otros dispositivos(SUAP y SAR).
Además, recuerde que sólo se realizan pruebas de urgencia, por lo que las analíticas y pruebas de imagen nos dan la información básica necesaria para descartar o sospechar sólo las enfermedades urgentes.
2. Ante un dolor, intente tomar analgésicos habituales antes de acudir al servicio de urgencias, puede que desaparezca el dolor y no precise más atención. No es una urgencia un dolor estable de más de 3 semanas de evolución; puede comentárselo a su médico de primaria que irá buscando la causa y la mejor solución
3. Recuerde que fiebre es la temperatura mayor a 38ºC(inluso siendo paciente de temperatura baja). No es preciso acudir a urgencia si eres una persona sana que ha comenzado con fiebre hace menos de 24 horas y no sabe cuál es la causa. Haga uso de los antitérmicos y tenga paciencia, la mayoría de las ocasiones son procesos víricos que curan solos en 3-4 días. Otras veces es preciso esperar esos 3-4 días para que dé la cara la afección y entonces actuar en consecuencia. Acudir antes de tiempo dará lugar a pruebas innecesarias y tratamientos contraproducentes.
4. Repetidas consultas en urgencias por un mismo motivo no suele ayudar en el diagnóstico. Es mejor que consulte con su médico de atención primaria que le conoce y puede evaluar la historia de su dolencia, derivando al hospital en caso que lo considere necesario. En urgencias su enfermedad no seguirá un orden cronológico, sino serán episodios aislados atendidos cada día por un facultativo diferente.
5. Evite las consultas a altas horas de la noche a no ser que sea imprescindible. Recuerde que el médico lleva trabajando 24 horas y la capacidad de dilucidar no es la misma que al principio de la jornada.

Sala de espera vacía

BIBLIOGRAFÍA: http://www.centrossanitarios.sanidadmadrid.org/






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