Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de marzo de 2016

VIVIR


Nací soñando con crecer.
Crecí deseando madurar.
Maduré temiendo a la vejez.
Envejecí agobiado por la muerte.
Y en el lecho de muerte lamenté no renacer
 y vivir cada momento a su debido tiempo.

(Vivir, Calinela)

Vías del tren que se cruzan


jueves, 21 de agosto de 2014

Experiencias Cercanas a la Muerte

Un día me contaba mi padre que su abuelo (que es por tanto mi bisabuelo) en su lecho de muerte, segundos antes de morir levantó sus brazos y extendió sus manos, como intentando alcanzar algo.
Me decía que todos los allí presentes (pues murió en su casa, en su cama, arropado por sus seres más queridos) interpretaron que "la virgen lo había venido a buscar".
Y a mí, como podéis imaginar, al escuchar esto se me ponen los pelos de punta... ¿Fue eso quizás una Experiencia Cercana a la Muerte?

Como ya dije en otra entrada anterior, la muerte es inevitable para cualquier persona; pero cuando se presenta de forma inesperada y somos capaces de revertirla... hay personas que regresan a la vida narrando una experiencia vivida en esos momentos: una experiencia cercana a la muerte (en inglés, near-death experiences).

fallecida llegando al cielo después de su muerte
 Interesada en este fenómeno he buscado información y he descubierto la existencia de miles de experiencias acontecidas durante esos últimos momentos de vida. Actualmente, lo que hay después de la muerte sigue siendo desconocido; los ateos dirán que no hay más allá y los que crean en alguna religión tendrán fe en ese más allá; pero todavía no hay nada que nos confirme qué es lo que ocurre después de morir. No obstante, he visto que las sensaciones y experiencias descritas por personas que han sufrido una muerte clínica posteriormente recuperada, durante ese tiempo en que se están debatiendo entre la vida y la muerte, son similares en cualquier parte del planeta, sean de la cultura y religión que sean.

Suelen hablar de un túnel, de una luz a la que siguen, de sensación de bien estar y acogimiento, de desdoblarse de su cuerpo y la percepción de flotar, incluso de reencuentro con seres queridos anteriormente fallecidos, o personas desconocidas vinculados a ellos sin saberlo en vida.

Dado que este tema es muy controvertido, habiendo opiniones y experiencias muy variadas, he intentado buscar las explicaciones que médicos y científicos a lo largo de la historia han intentado dar para que este fenómeno se produzca, y he encontrado múltiples estudios pero con resultados siempre contradictorios. Los más recientes:

El cardiólogo Holandés Pim van Lommel, tras 20 años de estudiar este tipo de fenómenos (ECM) en pacientes que habían estado en Parada Cardio-Respiratoria en su clínica, publicó un artículo(estudio prospectivo) en la revista científica The Lancet y posteriormente escribió el libro llamado Consciencia más allá de la vida (2012), donde recoge dichas experiencias de sus múltiples pacientes.

Científicos de la universidad de Michigan publicaron en 2013 un artículo donde se estudiaba la hipótesis “Si las experiencias cercanas a la muerte son un resultado de la actividad cerebral, éstas se deberían poder medir poco después de la interrupción del suministro sanguíneo del cerebro”. Para ello realizaron electroencefalogramas a 9 ratas tras inducirles un Infarto de Miocardio, identificándose aumento de la actividad cerebral tras el mismo.

El catedrático de Neurobiología de la Universidad de Amsterdam Dick Swaab sostiene en su ensayo Somos nuestro cerebro (2014)que las experiencias cercanas a la muerte son fruto de una anomalía cerebral. Además refiere que "la luz al final del túnel" puede deberse a la falta de riego sanguíneo en el globo ocular, que les hace perder la visión periférica y vislumbran tan solo una luz en el centro del ojo y que "la sensación de flotar" pueda deberse a que la zona del giro angular responsable de la sensación del equilibrio, no tenga suficiente oxígeno, ya que al estimular una zona cerebral en pacientes conscientes, estos experimentan la sensación de verse desde fuera.

Por el momento, la muerte y las experiencias cercanas a ellas siguen siendo un misterio. 

¿Llegará la ciencia a darle respuesta en algún momento? 

lunes, 7 de abril de 2014

¿Retrasar una muerte inevitable?



Hace días que vi este cortometraje por primera vez y francamente, quedé impresionada...¿de dónde vendrá ese afán que a veces tenemos los médicos por salvar vidas sea como sea, por retrasar la muerte, por (en resumidas cuentas) evitar lo inevitable? ¿Acaso nos gusta jugara ser Dios? ¿O lo hacemos por aplacar el terrible miedo que la mayoría de las personas tenemos a morir o a perder a alguien? ¿Realmente, como médicos o como personas, entendemos que ha llegado el Fin?

Algunas mañanas, durante el pase de planta con el adjunto, me he encontrado frente a pacientes terminales, cansados y abatidos por sus enfermedades, que sienten en sus carnes cómo se acerca el final de sus vidas y lo esperan con resignación... mientras sus familiares nos hacen preguntas, rehuyendo a la muerte, aferrándose a cualquier esperanza de vida.
Yo entonces veía clara la situación; el paciente llevaba sufriendo durante mucho tiempo y necesitaba descansar, sus familiares deberían entenderlo y cuidar de él cuanto pudiesen, asumiendo el terrible desenlace, sin intentar agobiarle con medidas que a penas le alargaran la espera unos días más.
Una de aquellas mañanas, acudimos a valorar a uno de estos pacientes. No había solución, simplemente había que extremar las medidas de confort hasta que llegara el momento.
Entonces un nudo se me hizo en el estómago; ya no veía clara la situación, ni siquiera podía creer que no pudiésemos hacer algo más por él... en ese momento empaticé con sus familiares, yo deseaba que alargásemos la espera, no entendía que debiésemos dejarle simplemente marchar.

En cualquier situación, vista desde fuera, parece estar claro lo que hay y lo que no hay que hacer. Pero la solución se vuelve confusa si la responsabilidad recae directamente sobre uno mismo. Cuando yo veía a los pacientes terminales con ganas de marcharse a casa para morir tranquilos, rodeados de sus seres queridos en intimidad, no comprendía que sus familias intentaran por todos los medios mantenerlos en el hospital. Cuando acudí con el adjunto a extremar las medidas de confort de uno de estos pacientes, la necesidad imperiosa de hacer algo más por él me invadía.

Paciente que sale de puntillas de la UCI para no llamar la atención de la muerte
Nuestros antepasados asumían mejor la muerte como etapa de la vida de lo que la asumimos la sociedad actual. Recuerdo las múltiples historias que mi abuela me contaba sobre su vida, y como con una entereza pasmosa relataba cómo eran los velatorios en los pueblos, cómo visitaban al fallecido en su casa y la naturalidad con la que era entonces asumida la muerte de sus seres queridos. Quizás se deba a los cambios socioculturales que generación tras generación se han ido aconteciendo, a la falta de redes de apoyo, a la mayor accesibilidad a los servicios sanitarios que favorecen la dependencia de la sociedad... pero está claro que actualmente nos cuesta dejar marchar al enfermo sin hacer algo más por él, sin querer entender que ese "algo" no es ya necesario.

Aunque a todos nos cueste llegada la situación, deberíamos dejar a un lado nuestra preocupación sobre lo que nosotros creemos será mejor para el enfermo, abandonar la idea de alargar mínimamente su vida y centrarnos en pensar lo que realmente necesita. Debemos aceptar que para él posiblemente la muerte sea un descanso tras el duro camino de su enfermedad y la agonía de sus últimos días. Además, no olvidemos que seguramente prefiera aguardar ese momento en un lugar íntimo, como puede ser en su casa, rodeado de sus recuerdos y arropado por sus seres queridos, más que sobre una cama de un frío hospital.

Yo creo que nuestra misión, bien seamos su médico o su familiar, es lograr la sensatez de nuestros actos. Conocer lo que está sucediendo, asumir la situación y cuando no haya solución, primar las medidas de confort y acompañarlo de la mejor forma posible hasta que llegue su momento.

Para concluir, en relación a todo lo anterior, dejo estas líneas en forma de relato que escribí no hace mucho tiempo...

TRISTE NOTICIA
Tanto visitante inesperado la iba debilitando. No podía sino sonreír agradecida, aunque lo que deseaba era poder descansar tranquila. -Si por lo menos estuviese en mi casa...-musitaba en ocasiones para sí misma y ...lloraba.
Una mañana de invierno, entre las frías paredes de una habitación de hospital, la vida de aquella anciana solitaria expiró.
En días sucesivos, todas las revistas del país se hicieron eco de la triste noticia. El brillo de aquella estrella se había apagado definitivamente. 






Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...