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Los PEDOS, molestos pero benignos.

chiste sobre pedos

La consulta es un lugar muy especial. Allí confluyen dos personas, médico y paciente, habitualmente sin un vínculo estrecho de confianza pero donde, tras dar comienzo la cita, una extraña magia hace que allí el paciente se sienta con la libertad que no le otorgan otros espacios y nos relate todas sus preocupaciones más íntimas.  
Esa magia es preciosa; ya lo hemos hablado muchas veces. Esa magia es lo que da sentido a esta profesión y hace que cada consulta sea diferente. 
Sin embargo, a veces la confianza se adquiere tan rápido -no sé si en esto influirá el ritmo frenético de la consulta a 5 minutos por paciente (si no es menos)- que no le ha dado tiempo al médico casi ni a abrir la historia del paciente cuando se sucede esta escena:

-Ay Dra. que mal estoy.
-Cuénteme.
De pronto el Silencio. Silencio que se ve interrumpido por un sutil ruido procedente de los bajos fondos del paciente.
-¿Lo ve Dra.? Estoy fatal.

Y es que los pedos no esperan; no entienden de protocolo ni de magia. Ellos son así, despreocupados. Pero también molestos, claro que sí. Para quien los emite y para el receptor. Tiñen de verde la magia del ambiente, de rojo la cara de su progenitor y de blanco la del médico.  

Nosotros los médicos, que para eso somos los profesionales, somos los que primero recobramos el color. Normalizamos la escena, explicamos la benignidad de "tener gases" (tanto "pedos" como "eructos") pese a lo molestos que puedan llegar a ser y hasta rebajamos tensión otorgándole un nombre menos vulgar: Meteorismo
Damos una serie de recomendaciones generales para disminuirlos y así reducir la sensación de abdomen distendido, puesto que la mayoría de los casos se deben a aerofagia (tragar aire) de forma inconsciente:
  • Beber poca cantidad de líquido durante las comidas (agua, vino, zumos), sin gas y sin utilizar porrón, bota, botijo o paja para chupar.
  • Comer lentamente, masticando y ensalivando bien los alimentos.
  • Evitar chupar caramelos y mascar chicle.
  • No fumar.
  • No hablar acaloradamente mientras come y evitar hacer ruidos deglutorios al beber.
Y por supuesto, tras su marcha, abrimos las ventanas. Porque la magia se renueva con cada paciente, pero al aire de la consulta... no.



BIBLIOGRAFÍA
https://www.fisterra.com/Salud/1infoConse/meteorismo.asp

Comentarios

  1. jajajajaja Muy chulo y con mucho humor...
    Que nunca falte un ambientador...

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    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado!! Si, si!! El ambientador es imprescindible!jajaja

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