domingo, 19 de mayo de 2019

ALERGIA ESTACIONAL O PRIMAVERAL



Volverán las oscuras golondrinas 
en tu balcón sus nidos a colgar, 
…. 

…Y entonces sabrás que estamos en primavera. Y aunque estemos con este tiempo tan revuelto, donde las temperaturas invernales se mezclan, a días, con las veraniegas y te puedan entrar serias dudas sobre en qué estación del año realmente estamos, lo cierto es que hay algo que no falla: la alergia. 

Si eres de los desafortunados que incluso antes de ver golondrinas, ya te pica la nariz, ¡¡esta entrada te puede interesar!! 

¿A qué se debe la alergia estacional (también llamada primaveral)? 

Cuando llega la primavera, las plantas generalmente florecen y desprenden a la atmósfera partículas pequeñas a las que llamamos “alérgenos” (como puede ser el polen) que, al contacto con algunas personas, provocan en su sistema inmune una reacción desproporcionada, desencadenando una serie de síntomas que pueden ser de mayor o menor gravedad. 

Los casos que revisten mayor gravedad conllevan síntomas generales como el broncoespasmo (colapso del bronquio que no deja respirar), la crisis asmática, la urticaria (habones extendidos por todo el cuerpo), el angioedema (inflamación de labios, párpados, úvula, glotis...), la anafilaxia, etc; que siempre deberán ser atendidos por un médico. 

En los casos de menor gravedad, que son los más frecuentes, la sintomatología suele ser local e incluir: crisis de estornudos, congestión nasal, rinorrea (ese moquillo transparente y acuoso que sale de la nariz), picor de nariz, ojos y paladar, congestión conjuntival y lagrimeo. 

¿Qué medidas adoptar para prevenir esta sintomatología local o aliviarla en la medida de lo posible? 


La medida preventiva más eficaz, aunque a veces pueda resultar difícil, es evitar la exposición al alérgeno: 
  • No abrir las ventanas de casa a primeras horas del día 
  • Viajar con las ventanillas del coche cerradas (usar aire acondicionado) y evitar viaje en moto o bicicleta. 
  • Ducharse antes de meterse en la cama para eliminar los restos de pólenes de piel y cabello. 
  • Evitar los viajes a zonas rurales con grandes concentraciones de pólenes. 
  • Evitar las salidas a grandes espacios abiertos con mucha vegetación. 
  • Iniciar el tratamiento farmacológico preventivo antes de la época de polinización (en aquellas personas que la sufren año tras año). 

Si a pesar de las medidas de prevención, nos asaltan los síntomas, ¿Podemos tomar Medidas farmacológicas para su control? 

Antes de iniciar cualquier tratamiento farmacológico, es recomendable que sea nuestro médico quien nos evalúe y nos prescriba lo que mejor se adecue a nuestros síntomas. Los productos que nos pueden aliviar son: 
  • Ingesta abundante de agua. 
  • Lavados nasales con suero fisiológico o agua de mar, varias veces al día. 
  • Corticoides nasales previa limpieza nasal (lavados nasales). 
  • Si a pesar de ello persisten los síntomas, se podrían añadir antihistamínicos orales. 
  • Los descongestionantes tópicos, como sólo controlan la congestión nasal y pueden hacer efecto rebote, no se recomiendan y si se utilizan, que sea durante un muy corto período de tiempo. 
  • Para los síntomas oculares se pueden emplear colirios que contengan: 
    • Antihistamínicos tópicos. 
    • Inhibidores de la degranulación de los mastocitos 

¿Y existen medidas farmacológicas para prevenir aparición de síntomas? 

Existe la inmunoterapia (lo que la gente llama la vacuna contra la alergia) que, bajo prescripción médica tras las pruebas pertinentes, se suele administrar durante varios años con el objeto de inducir la tolerancia necesaria para controlar la respuesta alérgica.








BIBLIOGRAFÍA:

domingo, 7 de abril de 2019

¿Por qué lloramos?

Todos hemos llorado alguna vez y seguramente, hemos visto cómo otros lo hacen, porque aún tratando a veces de evitarlo, es un gesto que forma parte de nuestra condición humana. Sin embargo, no todos los llantos son iguales ni sirven para lo mismo. 

Existen dos tipos de llanto. El primero, es el llanto como acto reflejo. Se produce como una petición de socorro ante una situación adversa (la separación de la madre, el hambre, el dolor, el frío…) y es innato en los humanos hasta los 6-8 meses de edad y en las crías de animales mamíferos y pájaros. Suele ser un llanto vocal de angustia o de llamada, sin lágrima que, ante la ausencia del lenguaje oral, reclama la atención necesaria para sus cuidados o expresa un malestar. Tiene bien establecida una función adaptativa: obtiene como resultado, la ayuda de alguien que va a satisfacer sus necesidades más básicas. Este mecanismo garantiza la supervivencia de la especie y en los humanos, va modulándose a medida que se van desarrollando sus mecanismos adaptativos a otros más complejos e independientes que aseguran su supervivencia. 

Es decir, si un niño tiene frío y no sabe hablar, llorará hasta que su madre le ponga un abriguito. Un adulto ya ha desarrollado otros recursos con los que resolver de forma activa y autónoma sus conflictos y por tanto no necesitará llorar. 

Crying Woman by Klimt
Crying Woman by Klimt
Sin embargo, que los adultos no necesiten llorar como mecanismo de supervivencia no significa que no vayan a llorar. Los adultos también lloran, pero suele ser con el segundo tipo de llanto, que es el llanto emocional. Este tipo de llanto, exclusivo de los humanos, se adquiere a partir de los 6-8 meses de edad y se acompaña de lágrimas que, ganan relevancia frente a lo vocal (de hecho, en muchas ocasiones el derramamiento de lágrimas es silencioso) y además, tienen una concentración de hormonas relacionadas con el estrés, como la prolactina, mucho mayor que en otro tipo de lágrimas. 

El llanto emocional es un proceso muy complejo donde interviene una parte fisiológica (complejas redes neuronales y hormonales), una parte psicobiológica (como el estado de ánimo o la personalidad) y otra sociocultural. 

Parece ser que durante la infancia-adolescencia, tiene una función estratégica: Ayuda a conseguir el apoyo necesario de individuos específicos, atrae la atención de los cuidadores y de los extraños y protege de los posibles depredadores, promoviendo así la vinculación, la empatía y el comportamiento social. Después, con la edad, las causas que evocan este llanto emocional, cambian, al igual que varían en cuanto al género (en esto último parece tener un importante papel las hormonas sexuales, ya que los estudios indican que las mujeres adultas lloran más que los hombres, con episodios más intensos y de mayor duración; incluso que la tendencia al llanto guarda relación con el ciclo menstrual). 

De forma habitual, el llanto emocional se produce ante eventos muy importantes de la vida, felices como bodas o nacimientos de niños y tristes, como situaciones de pérdida o separación. Pero también hay una elevada frecuencia de llanto emocional ante situaciones relativamente mundanas como pequeños conflictos, frustraciones menores y como reacción a la música o las películas. 

¿Llorar nos reporta algún beneficio? 


Muchos estudios se han centrado siempre en responder a esta pregunta y no está clara la respuesta. Aunque en algunos casos se habla de una posible liberación de tensión, para equilibrar o reducir un estrés puntual, son muchos los casos que no notan cambios en su estado emocional o incluso pueden sentirse peor después de llorar. 

Actualmente se está poniendo el foco de atención, más que de los beneficios en sí del llanto para el cuerpo, en los efectos de las lágrimas sobre los observadores del entorno social: Cómo perciben los de alrededor el estado emocional, la personalidad y las intenciones de comportamiento del que llora.

Si bien es cierto que llorar activa en los demás su capacidad de empatía y protección emocional, predispone a brindar ayuda y refuerza ciertas relaciones personales y apegos, socialmente podemos llegar a ser poco tolerantes al llanto: Primero porque nos duele el lamento de la otra persona y queremos frenarlo y segundo, porque hay una barrera en la sociedad que modera esta reacción al etiquetar al que llora como emocionalmente inestable, incompetente o manipulador.

¿Entonces… qué hacemos si sentimos ganas de llorar? ¿Lloramos para sentirnos mejor o no lloramos por el qué dirán? 


Realmente llorar puede permitirnos hacer una descarga emocional necesaria en algunos momentos y por lo general, nada dañina. Además permite expresarnos, pedir ayuda y generalmente, va acompañada de una respuesta de apoyo emocional del entorno que puede incluso reforzar ciertas relaciones personales. 

Pero si en vez de llorar nosotros, tenemos a alguien en frente que llora, nuestra actitud debería ser la de tolerancia al llanto; deberíamos dejarle un espacio y un tiempo para llorar, asumiendo que es necesario. No nos deberíamos sentir comprometidos a tener que hacer desaparecer el origen del llanto y tampoco intentar argumentar las razones para no llorar. Simplemente deberíamos permanecer ahí, acompañando a esta reacción natural y normalizar su función y efecto.




BIBLIOGRAFÍA:

sábado, 9 de marzo de 2019

PRIMUM NON NOCERE. ¡Cuidado con las pseudociencias!


El tema de las medicinas alternativas está muy en boga. Hay un debate intenso entre sus defensores y sus detractores. Y en medio de todo aquello siempre encuentro el reclamo a la "libertad de elección".

By YO DOCTOR
Las pseudociencias y pseudoterapias no forman parte de la ciencia. Se ofrecen como actos médicos sin haber demostrado su efectividad científicamente (es decir, sin utilizar un método fiable de estudio denominado método científico). Se utilizan, sin embargo, bien por tradición, desconocimiento acerca de qué es el efecto placebo, superstición o, en muchos casos, con ánimo de lucro.

Si su elección sólo afectara al individuo que decide decantarse por ella, probablemente sólo necesitaríamos campañas de concienciación, para que la población tuviera toda la información posible para lograr una elección con conocimiento. Por poner un ejemplo, es lo que sucede con “la exposición prolongada al sol sin protección”. La gente tiene una información, sobre todo de cara al verano: "si te expones al sol sin protección puedes sufrir quemaduras e incluso lesiones cancerígenas a largo plazo”. Después, cada uno decide si se expone o no, si se protege o no, sabiendo sus posibles consecuencias.

Pero, como pasa en muchos otros ámbitos de la vida, hay elecciones que no sólo afectan a uno mismo, sino que repercuten en la sociedad, y por tanto se necesitan medidas activas, más allá de la concienciación (que también es muy importante), como modificaciones normativas, su eliminación de los centros sanitarios, etc.

Hay una frase de Jean Paul Sartre "mi libertad termina donde empieza la de los demás", que bien la podemos aplicar a la libertad de elección y, por ende, a la elección de las pseudociencias y pseudoterapias.

Si a mí me dicen que si me pongo una manzana en la cabeza mientras bailo el Hula, se me va el dolor de cabeza, tengo la libertad de elegir hacerlo, porque no estoy dañando la libertad de nadie. Lo que probablemente sucederá es que no se me quite y finalmente, tenga que tomarme después un analgésico; pero no habrá mayores consecuencias.

Pero...

                -Si yo decido no ponerme una vacuna, decido no darle a mi hijo un antibiótico para una neumonía bacteriana según me prescribe el médico o decido llevar a mi padre a un curandero con una sepsis meningocócica en vez de acudir a un hospital, entonces sí estoy saltándome a la torera la libertad de todos los que deciden tener protegida su salud.

                -Y si yo promociono alternativas carentes de evidencia científica e incluso nocivas para la salud de la población, que llegan a poner en riesgo vidas ajenas, también estoy transgrediendo la libertad de los demás.

Recordad un principio básico en la medicina: "Primum non nocere" (Lo primero es no hacer daño). Pues eso.




Campaña del Ministerio de Sanidad frente a las Pseudociencias.
#CoNprueba

domingo, 16 de diciembre de 2018

¿Cómo se elige el mejor tratamiento para el dolor leve?

pills by budi satria kwan
By Budi Satria Kwan
Hace unos días mi amiga Isa me comentaba que estando ella reunida, alguien pidió un paracetamol para el dolor de cabeza. Acto seguido se armó un gran revuelo entre los allí presentes.

“Para el dolor de cabeza hay que tomar ibuprofeno” decía uno. “Yo sólo tengo enantyum® (Dexketoprofeno)” decía otra. “Yo el paracetamol lo tomo para el dolor de regla” Añadía una tercera persona. “Yo suelo llevar nolotil® (Metamizol), pero como han dicho que mata, ya no lo ofrezco” sentenciaba alguien más.

Pensamos que el uso adecuado de los analgésicos de primera línea está claro, pero este tipo de situaciones son tan frecuentes que no está de más hacer un pequeño repaso.

¿Cómo se elige el mejor tratamiento para el dolor?


En 1982 la OMS propuso una escala analgésica de 3 peldaños para elegir el mejor tratamiento ante un tipo de dolor: el dolor oncológico, . Cada peldaño de la escalera estaba compuesto por analgésicos de similar potencia y estaban ordenados menor a mayor, de tal forma que dependiendo de la intensidad que alcanzara el dolor, se subían o se bajaban los peldaños de la escalera.
  
Actualmente, este concepto se aplica a cualquier tipo de dolor (ya no sólo al oncológico) y además, la escalera se ha sustituido por un ascensor de cuatro plantas; Dependiendo de la intensidad que alcance el dolor (leve, moderado, grave o insoportable), iremos a una u otra planta directamente, sin tener que pasar por todos los escalones analgésicos previos.

ascensor analgésico
By ANESTESIAR

Los analgésicos de primera línea son, por tanto, los que pertenecen al primer escalón analgésico, suficiente para aliviar los dolores leves, típicos del día a día: un dolor de cabeza, el dolor abdominal a causa de la regla (dismenorrea), el dolor leve osteomuscular… Y se dividen en tres grupos:
  • Paracetamol
  • AINEs (Antiinflamatorios no esteroideos) : Siendo los más utilizados el ácido acetilsalicílico (AAS), el ibuprofeno (derivado del ácido propiónico) y el metamizol (pirazolonas).
  • Coadyuvantes analgésicos (Fármacos sin acción analgésica propia, pero que administrado junto a analgésicos convencionales, contribuyen a disminuir el dolor por otros mecanismos).

Cualquier persona joven y sana, no embarazada, puede elegir cualquier analgésico indistintamente para cualquier tipo de dolor leve; Sin embargo, como cada uno tiene unas propiedades específicas y conlleva unas precauciones determinadas en función de nuestras características personales, la siguiente tabla nos puede ayudar en la elección.



clasificación analgésicos por Pase de Guardia
clasificación analgésicos por Pase de Guardia


.Y si todavía os quedan dudas, ¡acudid a vuestro médico para que os las pueda resolver!.







BIBLIOGRAFÍA:
Medimecum 2018. Guía De Terapia Farmacológica
https://seom.org/seomcms/images/stories/recursos/masmir/pdf/growingUp3/01_Dra_Quionia_Perez.pdf






domingo, 18 de noviembre de 2018

"DRA. Cuando veo sangre, me desmayo". SÍNCOPE VASOVAGAL

Todo el mundo sabe que las profesiones sanitarias son muy vocacionales; hay algo dentro de cada uno de nosotros que, llegado el momento de elegir, nos hace decantarnos por ellas. Pero he de confesar que estando yo en 4º de carrera, sufrí una crisis existencial. Mis ganas de ayudar a la gente y mi interés por la medicina estaban intactos; sin embargo, sucedió un imprevisto con el que yo, hasta la fecha, no había contado...

Era el primer día de mis prácticas en quirófano. Las cirujanas y la enfermera comenzaban su tarea mientras yo observaba desde un segundo plano cómo abrían, cortaban, diseccionaban... y también, cómo la paciente sangraba. De pronto, al ver todo aquello, empecé a sugestionarme y a encontrarme revuelta. Los oídos me zumbaban y la visión se me nublaba por momentos. Alguien entonces debió ver cómo palidecía y rápido me acompañó fuera del quirófano para que me tumbara en el suelo. 

dibujo chica flotandoFue mi primer casi-desmayo (lo que técnicamente se llama cuadro pre-sincopal), que de no haber tenido esa ayuda, habría evolucionado a un desmayo completo (un síncope reflejo o neuromediado, en concreto, de tipo vasovagal). Después de aquello, me costó mucho perderle el miedo a la sangre (y al igual que a mí, a otros compañeros)... pero ya conocéis el final feliz de esta historia: Aquí sigo, al pie del cañón. 

Quizás os estéis preguntando, ¿qué ocurrió para que tras ver la sangre, me cuasi-desmayara?

Todos tenemos un sistema nervioso llamado "autónomo o neurovegetativo", distribuido por todo el cuerpo, que se encarga de controlar los procesos inconscientes e involuntarios imprescindibles para el mantenimiento de nuestra vida. Algunas de sus fibras nerviosas se unen para conformar un nervio llamado "Nervio vago" que se distribuye "vagamente", por debajo del nivel de la cabeza. Este nervio cumple funciones motoras en el diafragma, el estómago y el corazón entre otros, y funciones sensoriales en los oídos, la lengua, la laringe y varios órganos viscerales.

Ante un estímulo que nos provoca alerta, estrés, respiración agitada, palpitaciones... (como puede ser una emoción fuerte, visiones desagradables (que en mi caso fue ver la sangre), el miedo, el agobio o el dolor, entre otros), a veces el nervio vago se estimula demasiado para intentar controlarlo, provocando un descenso importante en la frecuencia cardíaca, la consiguiente bajada de tensión y una disminución en el riego sanguíneo cerebral (Hipoperfusión cerebral transitoria). Es por ello que podemos encontrar sensación de mareo, visión borrosa, palidez, sudores, hormigueo en las manos e incluso pérdida de consciencia. Pero además, puesto que el nervio vago también produce respuesta a otros niveles, podemos notar trastornos auditivos (como zumbidos en los oídos), digestivos (como náuseas, vómitos o diarrea), etc.

Este síncope vasovagal se incluye dentro de los síncopes reflejos o neuromediados y es la causa más frecuente de síncope. Suele darse en sujetos jóvenes y sanos y en general, ni deja secuelas ni reviste gravedad.
tabla de clasificación de síncopes

¿Y qué debemos hacer si tras uno de estos estímulos, comenzamos a sentirnos mal?

  1. Lo primero, debemos evitar caernos de bruces contra el suelo para prevenir contusiones. En cuanto nos notemos indispuestos, nos tumbaremos despacio en el suelo y nos colocaremos boca arriba, elevando las piernas unos 45º (la llamada posición antishock, que aunque hay quienes la cuestionan, podría favorecer el retorno venoso al corazón, recuperando la tensión arterial y mejorando así el riego cerebral).
  2. Después, respiraremos con normalidad. Poco a poco notaremos que nos encontramos mejor y cuando por fin nos hayamos recuperado por completo, nos sentaremos despacio antes de ponernos de pie, comprobando que no se repite el mareo. 
  3. En general, no precisa de medidas terapéuticas especiales más allá de reafirmar sobre la naturaleza benigna del cuadro, lo que en muchas ocasiones es suficiente para disminuir la angustia que le genera y lo ayuda a reconocer y evitar los desencadenantes. Sin embargo, no está de más ponerlo en conocimiento de nuestro médico para diferenciarlo de otros síncopes y si lo creyera necesario, hacer alguna exploración adicional.
chiste sobre desmayos
Una pequeña broma en consulta...




BIBLIOGRAFÍA:
http://www.revespcardiol.org/es/sincope/articulo/90147733/#f0015
https://secardiologia.es/images/institucional/sec-calidad/SEC_AP_S%C3%ADncope.pdf

lunes, 22 de octubre de 2018

#NomellamesDolores

#NomellamesDolores
#NomellamesDolores  

El pasado mes de septiembre comenzó la nueva temporada de Onda Cabanillas y desde Pase de Guardia estrenábamos programa de una forma muy especial: Os presentábamos a Dolores, la protagonista de una nueva sección llamada #NomellamesDolores.

Pero... ¿Quién es Dolores?

Dolores es una chica joven con una vida normal y corriente a la que le van sucediendo una serie de acontecimientos en su vida personal y social que hace que nos vaya atrapando episodio a episodio; pero a la que también le van ocurriendo "dolencias cotidianas", de esas de las que nadie está exento de padecerlas en algún momento dado y que las aprovechamos para dar consejo sanitario y hacer educación para la salud, que no sólo le sirve a Dolores, sino que ¡se hace extensible a toda la población!

La puedes escuchar en directo todos los domingos a partir de las 19:00h desde la página web del Ayuntamiento de Cabanillas del Campo y muy pronto también desde el dial 107.0 de la FM. 

Y para que no te pierdas ningún capítulo, hemos habilitado una sección dentro del Blog llamada #NomellamesDolores donde puedes oir todos los episodios en podcast. ¡¡Ya no tienes excusa para no conocerla!!

domingo, 23 de septiembre de 2018

Dra. me sangra la nariz

La sangre siempre es muy escandalosa y su presencia siempre nos desconcierta y agobia. Un sangrado muy frecuente y que genera muchas consultas en urgencias es el sangrado nasal o epistaxis, siendo habitualmente un proceso banal y que pocas veces implica riesgo para el paciente.

Aprovechando la popularidad de "Once", una de las protagonistas de Stranger Things, cuyo esfuerzo y enorme tensión emocional a la que le someten sus habilidades psicoquinéticas acaban provocándole una epistaxis, hablaremos de este habitual proceso hemorrágico y en qué ocasiones (contadas con los dedos de una mano) deberá preocuparnos.

Once, Stranger things

Lo primero como siempre es saber ¿por qué ocurre un sangrado nasal?

La nariz, por dentro (en el vestíbulo nasal), está muy, pero que muy vascularizada. Cualquier causa que rompa alguno de esos vasos sanguíneos (la mayoría muy finitos y frágiles) puede originar un sangrado.

¿Qué causas pueden hacer que se rompa uno de esos vasos sanguíneos?

Habitualmente causas locales:

  • Traumatismo nasal o microtraumas (por ejemplo, al hurgarse la nariz o tras un aumento transitorio de la tensión arterial por un disgusto, un sobreesfuerzo... ¡o por un uso excesivo de nuestras habilidades psicocinéticas, como el ocurre a "Once"!).
  • Inflamación nasosinusales (por ejemplo, en un catarro).
  • Rinitis seca, sequedad ambiental, cambios de altitud y de presión atmosférica.
  • Intubación nasal (por ejemplo, una sonda naso-gástrica).

A veces, como expresión de causas generales:

  • Enfermedades vasculares y circulatorias (por ejemplo, la hipertensión arterial).
  • Alteraciones sanguíneas (lo más frecuente en pacientes que utilizan fármacos anticoagulantes o antiagregantes)
  • Alteraciones hormonales (como por ejemplo, durante el embarazo)
  • Pólipos o lesiones de la mucosa nasal.
  • Otras menos frecuentes.

¿Qué debemos hacer ante un sangrado nasal o epistaxis?

Lo primero tranquilizarnos. Como ya he dicho anteriormente, el sangrado nasal es muy frecuente y habitualmente es una patología banal; es decir, normalmente es intrascendente.

Lo segundo, es cuantificar el sangrado. De ello dependerá que debamos acudir a urgencias o no. 
  • Si es un sangrado escaso, puntual y cede de forma espontánea, no debemos darle mayor importancia.
  • Si es un sangrado algo más abundante que parece no ceder solo, lo primero que debemos hacer es taponar el vestíbulo nasal sangrante con un algodón impregnado en Agua Oxigenada y posteriormente COMPRIMIR ambas alas nasales durante unos minutos (yo recomiendo tener un poco de paciencia y apretar al menos durante unos 5-10 minutos).
  • Si el sangrado es muy abundante, que no cede con la maniobra anterior e incluso comienza a producirnos mareo, entonces será momento de acercarnos por un servicio de urgencias para que nos ayuden a frenarlo.
Lo tercero es cuantificar el número de episodios de sangrados nasales que tenemos. 
  • Si tenemos alguno de forma ocasional y se ha controlado de forma fácil, no deberíamos darle la mayor importancia. 
  • Si por el contrario, los episodios son muy repetidos y sin causa local aparente (es decir, no se debe a ninguna de las causas locales citadas anteriormente), en ese caso no estará de más pedir cita y consultar con nuestro médico para que nos evalúe.


BIBLIOGRAFÍA:
Manual Urgencias ORL Hospital Ramón y Cajal.
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