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La Magia de la Medicina

¡Ramona! la llamé con una sonrisa de oreja a oreja intentando ser amable, como si la conociera de toda la vida aunque fuese la primera vez que la veía.
Una señora de mediana edad se levantó parsimoniosamente de uno de los asientos de la sala de espera.
Buenos días, añadí. Pase a la consulta.
Con paso lento y cansado entró en el pequeño cuarto. Me miró dibujando en su rostro una mueca a modo de sonrisa.
Siéntese, por favor, Ramona, le ofrecí mientras estiraba el brazo señalando una de las sillas. Y nos sentamos las dos, cada una a un lado de la mesa, detrás de la camilla.
Yo, todavía residente, estaba nerviosa. Carraspeé y volví a sonreir, intentando disimularlo.
Volví la mirada hacia la pantalla del ordenador para que me chivase sus antecedentes. Tras unos segundos y para romper el silencio que se había creado, levanté la mirada depositándola en ella, y pregunté. ¿Qué tal está, Ramona?
Aquella mujer entonces se deshizo en lágrimas y mientras giraba la cabeza hacia un lado con la respiración entrecortada, musitó "muy mal, doctora, muy mal". 
Su llanto me desconcertó por unos segundos. No sabía cómo reaccionar. Pronto me dirigí hacia la cajetilla de pañuelos y se la acerqué. Tranquilícese y cuénteme, Ramona. 

cuadro de Picasso "La mujer que llora"
La mujer que llora. Picasso

A diario tratamos con personas que precisamente nos visitan porque sienten y padecen. A la mayoría, no las conocemos de nada... y sin embargo, en cuestión de segundos depositan toda su confianza en nosotros, los médicos, dándonos acceso directo a su vida y a su intimidad. 
Pocas profesiones te acercan tanto a una persona; pocas profesiones tienen esa magia que tiene la medicina.

Comentarios

  1. Así es, es una de las profesiones que más nos gratifica y nos llena. La sensación de haber ayudado a alguien aunque solo sea para que se desahogue y luego verlo salir con una actitud completamente distinta a la original nos hace crecer cada día mas y son de las cosas que nos estimulan cada día para seguir adelante con valor y la cabeza en alto. Es una profesión muy linda y sacrificada, pero todo diría la más gratificante con experiencias tan enriquecedoras para la vida diaria que te hacen sentir grande y lleno de vida como medico.

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  2. Efectivamente, así es como la sentimos, Verito.

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