domingo, 20 de diciembre de 2015

Cuento de Navidad


Hacía frío, pero por más que el pequeño Juan miraba por la ventana, no caía ni un mísero copo de nieve. Aburrido de las vistas, se encaminó hacia el salón de la casa de la abuela, donde ésta estaba colocando las últimas figuritas del Belén a pocos días de Navidad. 

Portal de belén con depresores linguales
A sus 6 años de edad y estando en primero de catequesis, la abuela consideró que Juan debía ser quien colocara la figurita del Niño Jesús. -¿Es la figurita más importante, abuela?- Le preguntó Juan orgulloso. -Claro, pues él es quien nos cuida a todos.- Le respondió la mujer.

Llegó la noche del 24 de diciembre y con ella toda la familia a casa de la abuela. Sin embargo, la cena se tuvo que suspender. La abuela de Juan cayó enferma y se encamó con una fiebre muy alta y una tos que sólo el escucharla hacía estremecer. Acostaron a Juan después de avisar al Doctor para que acudiese a casa a valorar a la abuela.  

A Juan, metido en su camita y con la luz apagada, una idea le rondaba la cabeza. A oscuras, se deslizó por el colchón y una vez en el suelo, a hurtadillas, llegó al salón. Allí, frente al Belén, estiró su pequeño brazo y a tientas, encontró lo que buscaba: El Niño Jesús, que a todos nos cuida. Eso era lo que la abuela necesitaba para recuperarse y él se lo iba a llevar.  Pero por desgracia, rodeado de tanta oscuridad, el pequeño tropezó y la figura salió despedida, haciéndose añicos al caer. Raudo, buscó los pedacitos y mientras los reunía, escuchó el timbre de la puerta de casa. 

El Doctor, que por edad debía ser Residente, entró en la casa y se dirigió a la habitación de la abuela. Le hizo una serie de preguntas, alguna algo desagradable (como cuál era el color del esputo), la auscultó y le dejó una receta. Se despidió con una sonrisa y justo antes de salir por la puerta de la casa, se detuvo. Sentado en el suelo, delante de la puerta estaba Juan, con su Niño Jesús hecho añicos entre sus manitas. Se había quedado dormido esperando al doctor, para que curase a la figurita. 

A la mañana siguiente, Juan se despertó en su cama con un beso sonoro de la abuela, que ya se había recuperado. La mujer sonrió y sacando del bolsillo de su bata un Niño Jesús remendado, se lo dejó entre las manos. -Corre. - le dijo a Juan. -Ve a llevarlo de nuevo al Belén para que siga cuidando de todos.


A todos los médicos que hacen guardias estos días,
a todas las personas que en estas fechas caen malitas,
y a todos los niños que con su ilusión nos motivan y alegran.


¡FELIZ NAVIDAD!

martes, 1 de diciembre de 2015

MIR-EVOLUCIÓN en 10 pasos


LA EVOLUCIÓN DE UN MIR


Apenas me quedan unos meses para acabar la residencia. Mirando hacia atrás, hacia mis primeros días de residente... me veo con la carita confusa típica del R1,  esa que dice "no me atrevo ni a prescribir un paracetamol" y que se siente cobijada bajo la bata (hablando en términos médicos) de los R mayores en las interminables noches de guardia. Sin embargo, con la vista apuntando al presente, veo cómo esa carita ha tenido que espabilar, a lo largo del tiempo, llegando a ser ella (¡Ay madre!) la que ahora resguarda a los R pequeños.

Pensando en cómo ha surgido esa transformación, me he dado cuenta de que existen una serie de fases o estados por las que, no solo yo, sino (casi) todos los residentes vamos pasando a medida que crecemos de R, sucediéndose casi de forma cronológica...

1. Timidez. La primera vez que un residente tiene pacientes a su cargo es en la urgencia. Se trata de un tierno R1, al que todavía el deseo de salvar el mundo le corre por las venas, pero no sabe ni cómo comenzar la entrevista clínica. ¿Y si se da cuenta que es la primera vez que lo hago? 

2. Confusión. El todavía tierno R1 después de unos cuantos pacientes lo ve todo muy negro; muchísimos motivos de consulta que incluyen dolores rarísimos en lugares de la anatomía humana que él desconocía que existían. ¿Pero dónde hay un Harrison que hable de cómo afrontar las enfermedades de esta pobre gente? ¡¡Estos dolores tan extravagantes sólo podrán pertenecer a enfermedades raras o nuevas!! Y entonces, horrorizados creen que no se han actualizado lo suficiente y... ¡¡quizas no sepan atenderles como se merecen!!

3. Entendimiento. El R1, a estas alturas no-tan-tierno, va descubriendo que los dolores extravagantes no forman parte de enfermedades raras, sino que suelen ser dolencias comunes de enfermedades (¡¡menos mal!!) banales, pero con umbral y localización persona-dependiente.

4. Agobio. Cuando el R1 pasa a R2, empieza a comprender que hay demasiados pacientes y que ¡¡SON ALGO IMPACIENTES!!, por lo que comienzan a desarrollar su capacidad de resolver casos en tiempo récord.

5. Incertidumbre. El R2, camino de R3, se enfrenta a la incertidumbre (Y si?? O si...??) que a veces en medicina, ante un diagnóstico, hay que asumir (¿Quién dijo miedo?).

6. Disgusto. El R3 aunque entrenado en resolver situaciones de tensión por carga asistencial, tiene que aprender a lidiar con las primeras amenazas que a veces llegan en forma de reclamación (escrita o a grito pelao').

7. Entusiasmo. El R3 ya maduro se siente ¡¡en la cresta de la ola!!. Con más responsabilidades, desenvolvimiento y confianza en sí mismo, ya entiende muchas cosas sobre enfermedades, sus técnicas diagnósticas y su manejo, por lo que,  comienza a disfrutar de lo que hace (aunque su cara de cansancio (o de eterno saliente) intente desmentirlo...).

8. Quemazón. Típico del R4 (ó R5 donde los haya) que ya están viendo el final de la residencia (a veces con panorama desolador) y además sufren con las interminables guardias (¿pero cuándo se acaban?), los pacientes a su cargo (que probablemente todavía le traten como el simpático estudiante en prácticas) y los innúmeros proyectos pendientes de acabar... que probablemente les persigan hasta la semana antes de terminar la residencia.

9. Pena. Cuando llega el momento en que el R4-R5, ya residente a término, echa la vista atrás y...Ohh!! Y le invade un tremendo sentimiento de nostalgia (al más puro estilo Estocolmo) que le hace echar de menos (Ojo!) hasta  las guardias.

10. Aventura. Ya eres A1 (médico adjunto de primer año). Y... ¿Ahora qué? Según está el mundo laboral... ¡que empiece la aventura!

lunes, 16 de noviembre de 2015

Terrible mundo


El 11 de marzo de 2004, un estudiante de 4°de medicina, anónimo, horrorizado por el atentado que azotó a Madrid, a España y al mundo entero, apuntaba en una entrevista a un telediario: "Yo que estoy estudiando para salvar vidas, no logro entender cómo hay personas que se dediquen a quitarlas". A mí, tan sólo a un año de comenzar la universidad, me caló hondo su reflexión. Compartía al 100% su incomprensión por aquellos horribles hechos y me identifiqué totalmente con sus palabras. Quizá todos esos acontecimientos y lo que representaba aquel estudiante de 4° sirvieron para inclinarme, meses más tarde, hacia lo que a día de hoy es mi carrera profesional.

Quizás por ello, cada vez que se siega una vida en cualquier parte del mundo, rompiendo miles de sueños, destrozando de una vez innumerables familias... resuenan en mi cabeza las palabras de aquel estudiante de 4º. Y de nuevo este viernes 13 de Noviembre, 11 años después, han vuelto a resonar con tristeza.

Terrible este mundo que hemos creado. 




Terrible mundo












domingo, 8 de noviembre de 2015

Eres...


Eres oído si alguien habla y sonrisa si le cuesta callar.
Eres voz cuando enmudecen y silencio cuando ensordecen.
Eres ojos para ver aspecto y mirada para desnudar almas.
Eres bastón para los mayores y  peldaño en la camilla para los pequeños.
Eres estudio y trabajo en forma de turno o guardia; empatía y respeto en cada caricia o mirada.
Eres rayo de sol en las tinieblas, nunca secuaz del de la guadaña.
Eres medicamento prescrito sobre una receta con forma de consulta.
Y... eres personaje de un libro sin autor llamado Sanidad, que a pesar de sus editores y sus críticos lectores, persiste en su papel de forma heroica y singular.




GRACIAS
Dedicado a todos los profesionales sanitarios que día a día sacan lo mejor de sí mismos
p
ara cuidar a sus pacientes, y lamentablemente,
no siempre 
se les agradece como merecen. 

















domingo, 25 de octubre de 2015

AUTOMEDICARSE, ¿Sí o No?

Todos los días en la consulta se repite la misma pregunta: 

Fulanit@, ¿Se ha tomado algo para el dolor o la fiebre?

Y casi siempre se obtiene la misma respuesta: 

EL SILENCIO.

Muchos quedan paralizados sin saber qué responder; si dicen sí, se les juzgará por automedicarse, si dicen no, se les juzgará por no haber intentado tomar ni un triste paracetamol. Me recuerda mucho a cuando se les pregunta si han tenido fiebre (recordemos al paciente Nº1 o de la temperatura baja) y se ven en una encrucijada...- Oh, no! Si digo que he tenido fiebre sería mentir, pero decir que no la he tenido sería fomentar el no hacer nada conmigo!. 

Nada más lejos de la realidad.

¿Por qué suele suceder esta reacción? En parte tenemos la culpa muchos sanitarios, que hemos fomentado el miedo a automedicarse (¿Cómo se ha tomado algo antes de venir a consultar?) y en parte la información parcial que recibe la población sobre la automedicación (No te automediques!!). De ahí que sean muchas las personas que colapsan la consulta por dolores leves o picos febriles que quizás habrían cedido con un analgésico/antipirético habitual que tuvieran por casa y hubieran tomado otras veces. 

No he hecho un estudio sobre lo que entiende la gente por automedicación, pero es cierto que a diario tengo que explicar a un elevado número de pacientes que la automedicación es un término muy amplio, que va desde la toma de un "paracetamol" hasta la toma de "las pastillas para dormir del abuelo". Es cierto que últimamente se han creado muchas resistencias bacterianas (es decir, bacterias más potentes que resisten a los antibióticos de los que disponemos) porque existía una práctica consistente en tomarse unas cuantas pastillas del antibiótico que había sobrado de la amigdalitis del invierno pasado para un dolor cualquiera "por si acaso le iba bien", y claro, las bacterias con tan poca cantidad no solo no mueren, sino que se hacen fuertes frente a él. Y también es verdad que existen casos dramáticos donde alguien toma "la medicación del vecino que le ha sentado de miedo" y se intoxican. Es por ello es por lo que se lanzan campañas para la No Automedicación, que intentan evitar esas consecuencias.

Yo creo que debemos ser razonables al interpretar nuestros síntomas y cuando sean banales, comenzar por poner el primer escalón de cuidados en casa (analgésicos/ antitérmicos), teniendo siempre en cuenta que el Médico de Familia está ahí para consultarle todas las dudas que nos puedan surgir y obviamente intervenir cuando esos primeros cuidados sean insuficientes.


BIBLIOGRAFÍA:
http://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-automedicacion-ancianos-la-realidad-un-13137733
http://www.elsevier.es/es-revista-semergen-medicina-familia-40-articulo-la-automedicacion-responsable-publicidad-farmaceutica-13085859
http://www.elsevier.es/es-revista-semergen-medicina-familia-40-articulo-actualizacion-medicina-familia-automedicacion-13116852







miércoles, 14 de octubre de 2015

Ignorantia juris non excusat

Puerta abierta de una consulta

Se enjugó las lágrimas, se sonó la nariz y suspiró. Apoyó sus dos manos sobre la mesa de la consulta y tras propinarle dos golpecitos contenidos, se levantó de la silla.

-O sea, que usted no me va a decir nada.

La doctora negó despacio con la cabeza. 

Aquella señora que hace unos minutos se deshacía en lágrimas, la miró desafiante y se marchó.

La escena que acabáis de leer, aunque ficticia, se repite muchas veces en las consultas de primaria. Suelen suceder cuando un paciente no quiere que nadie (incluyendo su familia) sepa de su situación, enfermedad o pruebas y de pronto un familiar, agobiado por lo que le pueda estar ocurriendo a dicho paciente, acude a la consulta pidiendo información. 

Recurren al médico de cabecera, al médico que trata a toda su familia y del que espera resuelva todas sus dudas; sin embargo, no comprenden que es el paciente el que, estando en plenas facultades mentales y no comprometiendo a la salud pública, es el único que decide qué hacer y a quién dar su información. 

Muchos podríamos pensar que darle información a ese familiar, que seguramente quiera el bien del paciente, no podría suponer ningún problema; no obstante, nos estaríamos equivocando. 

Ley de Autonomía del Paciente

Esta escena es sólo un ejemplo de las situaciones en las que, tanto médicos como pacientes, nos podríamos encontrar en algún momento. De hacer algo que no fuera lo correcto, podríamos vernos envueltos en un problema legal. ¿Por qué? porque "Ignorantia juris non excusat" o lo que significa "El desconocimiento de la Ley, no exime de su cumplimiento".


Con la vorágine de pacientes y el tiempo que requiere estudiar y estar actualizado en medicina, a veces dejamos relegado a un  segundo plano el estudio de las leyes. Como el conocerlas es fundamental y evitaría a veces disgustos innecesarios, aprovecho esta entrada para dejar por aquí el enlace al BOE sobre la Ley De Autonomía del Paciente; así todo el que esté interesado, puede consultarla.


domingo, 27 de septiembre de 2015

¡¡Ring Ring!! Llamando al 112..


Ambulancia urgencias


Llegados a R4 pasamos la mayoría del tiempo en atención primaria, salvo alguna excepción. Dentro de esa excepción se hallan los 7 días de rotación por SUMMA 112 (servicio de urgencias médicas de Madrid), donde yo hago 6 guardias con la UVI móvil y acudo una mañana al centro coordinador de urgencias. Además de ver un tipo de medicina diferente (problemas graves y emergentes fuera del ámbito hospitalario), de estar con grandes profesionales con una enorme vocación por el cuidado y atención hacia el paciente así como amplios conocimientos en la medicina de urgencia, he podido comprender la importancia de la responsabilidad por parte de TODOS de su uso.

¿Por qué digo esto? Pues porque muchas veces no nos damos cuenta de que los recursos de urgencias no son ilimitados y que no podemos estirarlos por mucho que nos empeñemos, solicitando una ambulancia o la visita de un médico en casa, sin pararnos a pensar si realmente eso es lo que precisamos o existen medidas alternativas que nos pueden resolver el problema de igual forma.

Muñeco playmovil médicoAl rotar por el centro coordinador de urgencias del 112 de Madrid, me explicaron que consta de varias secciones. Cuando uno llama solicitando atención, una operadora mediante una serie de preguntas establecidas determina si la llamada precisa atención por parte de un médico, un enfermero o ninguno de los dos. Si precisa atención médica, te pasan con un médico que te realizará las preguntas pertinentes hasta determinar si basta con el consejo médico telefónico, si precisa atención por el médico del centro de salud o si es necesario enviar un recurso (ambulancia convencional (soporte vital básico) para  el trasporte del paciente al hospital o  ambulancia con médico(soporte vital avanzado) para una primera actuación urgente antes de su traslado al hospital.
Esto se realiza así, a pesar del tiempo que "se pierde" con los filtros, porque se ha comprobado que es la forma más eficaz de atender al gran pull de llamadas. Y digo gran pull puesto que el número de llamadas es inmenso. La mañana que yo estuve, al médico le entraron una media de 4-6 llamadas al minuto, lo que significa que, haciendo cálculos aproximados, en un dia reciben entre 5000 y 8000 llamadas.

Interesándome por el número de ambulancias que dispone el SUMMA 112 actualmente operativas, me informaron que son un total de 90 por el día y 20 por la noche.

Con estas cifras de llamadas y de ambulancias, comprenderéis que los médicos del centro coordinador se ven obligados a distribuir los recursos como mejor estiman, en función de los síntomas de cada paciente (de los que se establece un primer diagnóstico) así como de sus características personales y sociales.

Después de tanta explicación, me gustaría que quien lo lea al menos se quede con un par de ideas:

La primera: Que no envíen una ambulancia a un paciente, no significa que el paciente quede desprotegido y ya no se le atienda, sino que quizás en ese momento la ambulancia no sea la solución y lo que convenga sea avisar al médico del centro de salud para que lo valore. No olvidemos que el médico de cabecera trabaja tanto en el centro de salud como en las casas de sus paciente cuando éstos se ven imposibilitados para desplazarse.

La segunda: Que tomemos consciencia que la sanidad es un bien común de TODOS (con unos recursos limitados) al que debemos cuidar, y por tanto es responsabilidad de TODOS hacer un buen uso de ella.


Hagamos un uso adecuado del 112


BIBLIOGRAFÍA: http://www.madrid.org/cs/Satellite?pagename=SUMMA112/Page/S112_home






domingo, 13 de septiembre de 2015

EXPECTATIVA Y REALIDAD

Médicos... ¿Quién no ha tenido la sensación de que el paciente que tenéis delante no se va convencido con vuestra explicación?

Pacientes... ¿Quién no ha tenido la sensación de que el médico que tenéis delante no os convence con su explicación?

Esa sensación la hemos sentido todos alguna vez, bien sea desarrollando un rol u otro y además aumenta proporcionalmente conforme a la banalidad de la enfermedad. Sin ir más lejos, en mi última guardia de rural, se sentaron frente a mí pacientes con síntomas muy leves (del tipo una tosecilla seca de 3 días de evolución, un dolor de cabeza suave para el que no ha tomado nada de medicación, una picadura de mosquito que (obviamente) pica...) y cuando les dí una solución sencilla (pues no estábamos ante síndromes complejos de la medicina), se quedaron decepcionados, como si lo que esperaban oir fuese otra cosa.

Y es que nos encontramos en la sociedad del bienestar donde ya no se acepta a la enfermedad, indistintamente de su gravedad (a veces creo que estamos perdiendo el sentido común cuando se trata de salud y ya no sabemos interpretar ni las señales que nos envía el cuerpo), y nos encontramos pacientes en urgencias por patologías banales, pero que les generan intensa preocupación y ansiedad. Cuando, después de interrogarles y explorarles, se les tranquiliza y explica que no es grave y que no precisan de un tratamiento específico... se hace el silencio.

Suelen mirarte extrañados, confusos... se les ve intranquilos. Yo a veces les devuelvo la mirada y con una sonrisa añado: ¿Hay algo más que quiera contarme?. En ese momento dicen que no, con la boca pequeña. Sin embargo, no abandonan la consulta sin antes pedir un antibiótico o alguna medicación fuerte (recordándote que existen, no sea que se te hayan olvidado).

Cuando por fin parece que han decidido finalizar la visita, hacen una última parada en la puerta. Esta vez no se dirigen a tí, sino al acompañante con quien indiscretamente murmuran "Pues para lo que me ha hecho, no se por qué he venido".

Llegados a este punto, a mí me surge una duda... ¿Con qué expectativas habrán venido para irse tan decepcionados?. Una sonrisilla pícara acto seguido se me dibuja en la cara. Se me vienen a la cabeza unas imágenes que circulan por Internet sobre expectativas vs realidad...



expectativas frente a realidadexpectativa frente a realidad

expectativa frente a realidad


Si lo aplicáramos al mundo de las urgencias, podría caricaturizarse así:


expectativa frente a realidad
           Acudir al servicio de Urgencias








domingo, 23 de agosto de 2015

MIRADAS

Los párpados caídos, las conjuntivas inyectadas en sangre y la pupila cansada de acomodarse.

La mirada grita en silencio. Gritos de soledad, de incomprensión, de dolor y de nostalgia. Y yo en la consulta, los oigo con mis ojos fijos en ella, en esa mirada. Como los oigo aunque sus iris cambien de color. 


Siendo yo una niña de 13 años, me fui unos días a un pueblo de Francia de intercambio. Todo me parecía irreal; la gente no hablaba como en clase de francés y no lograba entender a nadie. Además, sus horarios, sus comidas, su estilo de vida... ¡me parecía tan distinto! Y un día, mientras dábamos un paseo mi compañera y yo, nos encontramos con un grupo de niños amigos suyos. Cuando supieron que yo era española, escupieron con desprecio en el suelo; eso sí lo entendí. Creeréis que es una tontería infantil sin más, pero ese gesto entonces me dolió. No entendía qué había podido hacer yo, una simple niña de 13 años, para caerles mal, si sólo sabían de mí la procedencia. Supongo que aquello les debió parecer suficiente. 

Sentir la discriminación duele, aunque sea un momento puntual. Comprenderéis que se me encoge el corazón cuando veo reflejado en algunos ojos el dolor de sufrirla a diario. 

Esas miradas que gritan ahogadamente pertenecen a personas que dejan su país, sus costumbres, su familia... por tiempo muchas veces indefinido, buscando una vida "mejor"(digamos mejor entre comillas porque seguramente la mejor vida sería donde tienen sus raíces), y a veces se encuentran con terribles barreras sólo por su origen de procedencia. 

Nadie tiene el poder de decidir dónde nace, por tanto nadie debería ser juzgado por ello. 

Como dice una canción de Celtas Cortos: "SOMOS DISTINTOS, SOMOS IGUALES".



Mujer con una mirada que refleja mil emociones



miércoles, 12 de agosto de 2015

¡Contigo no, bicho!

Las fobias, entendiéndolas como temores irracionales compulsivos, las tenemos todos (y el que diga que no... estoy convencida de que miente).

El otro día, durante el descanso en el centro de salud, conté que había aparecido una cucaracha ENORME por casa. 

Imagen de wall-e con una cucarachaAhora en verano, el caluroso Madrid alberga en sus entrañas (quien dice entrañas, dice tuberías) miles de estos seres. Sibilinos, mueven sus patitas golpeando la superficie donde pisan, en la dirección que se les antoje (incluso desafían a la gravedad), desesperando a cualquiera con el "tickitickitickiticki" de su caminar. 

Pues bien, yo que la vi, no pude por menos que poner pies en polvorosa y fui incapaz de volver a entrar en casa sin refuerzos.

Hubo gente que me entendió, pues el simple hecho de imaginársela corre que te corre por la casa ya les generaba ansiedad. Sin embargo, también los hubo que me tacharon de exagerada y no daban crédito a que hubiese salido huyendo como alma que lleva el diablo, escudándose en que las cucarachas no hacen nada. 

Pero que hagan o deshagan a mí me es indiferente, porque... precisamente ese es el quid de la cuestión, que yo ¡¡Tengo fobia a las cucarachas!!.

Y así, hablando de si las fobias a las cucarachas eran o no posibles dado el hecho de que "no hacen nada", acabamos hablando de los animales que sí "hacen algo", como mordeduras o picaduras. Aquello me dió la idea de recoger en esta entrada algunos consejillos para que podáis aplicarlos en caso de sufrir el ataque de algunos de ellos...

Abejas y avispas
Imagen de avispas zumbando
Su veneno dilata las venas localmente, provocando dolor, picor e inflamación que desaparece en unas horas. Para su tratamiento no hace falta ser atendido por un médico, tan sólo hace falta lavar la herida con agua, jabón y aplicar calor seco local (porque la toxina es termolábil, es decir, sensible al calor).

NOTA: En algunos casos, como es el de los "alérgicos" a estas picaduras, ese veneno puede desencadenar reacción sistémica (generalizada) y poner en riesgo su vida, notando que inmediatamente después de la picadura no pueden respirar bien o se sincopan, por lo que sí deberán ser atendidos en un centro médico.



Mosquitos y tábanos
Producen picor e inflamación local, por lo que se puede aplicar frío para disminuir los síntomas.


Escolopendra
Produce intenso dolor e inflamación local, por lo que su tratamiento debe ser frío local y analgesia.
Dibujo de una escolopendra

Garrapata
Su mordedura puede provocar inflamación local con adenopatías (inflamación de los ganglios) regionales. Hay que eliminar la garrapata aplicando aceite o alcohol (también se puede utilizar unas gotitas de gasolina) y agarrarla con unas pinzas, lo más cercano posible a la piel, aplicando tracción constante en perpendicular a la superficie cutánea (sin retorcer ni dar tirones). Si quedan restos, se eliminarán solos. Posteriormente lavar con agua y jabón.

Arañas
En nuestro entorno son poco venenosas salvo excepciones. 

Dibujo de araña viuda negraUna excepción es "La Viuda Negra" que posee una potente neurotoxina. En casos leves tan sólo produce una leve inflamación, pero en casos graves puede provocar su inoculación dolor, contractura abdominal, contractura en miembros, inquietud, cefalea (dolor de cabeza), vómitos, taquicardia, elevación de la tensión arterial y fiebre. Su tratamiento se basa en desinfección, aplicación de frío local en la herida, analgesia, antitérmicos, relajantes musculares y vacuna antitetánica. Suele mejorar espontáneamente en menos de una semana.

Otra excepción es "La araña Violín" que además de la inflamación local puede acompañarse de vómitos, dolores musculares incluso una alteración grave de la coagulación de la sangre. El tratamiento es sintomático, aunque en casos graves precisaría de hospitalización.

Escorpiones 
En nuestro medio no son venenosos. Causan inflamación que se resuelve con analgesia y frío local.

Serpientes
En España se dividen en Víboras y Culebras. La gravedad de su picadura es variable según los síntomas.
0) Sólo picadura
I)Inflamación local
II)Reacción local con manifestaciones generales leves (vómitos y diarrea).
III)Reacción local intensa (va más allá del punto de inoculación) y alteraciones generales severas.
Se deberá inmovilizar y liberar el miembro de anillos, pulseras..., aplicar frío local, desinfectar herida. Además deberá ser valorado por un médico para administrar analgesia potente, antibiótico, vacuna antitetánica e incluso suero antiofídico que neutralice el veneno.

Sanguijuelas
Se deben separar irritándolas con calor, sal, vinagre o alcohol.

Medusas y anémonas 
Ahora en verano muy comunes. Suelen producir una irritación local y urticaria que puede durar días. Se debe realizar limpieza de los restos con suero salino o agua de mar (evitar agua dulce o hielo) y tratar los síntomas con analgesia y antihistamínicos. Es rara la afectación generalizada.

Imagen de medusas en el mar


Con estos breves consejillos, espero ahora podáis decir tranquilos aquello de...¡Contigo no, bicho!


BIBLIOGRAFÍA: Manual de urgencias 12 de Octubre, 7º edición.



domingo, 26 de julio de 2015

El Médico Paciente

Como cualquier empleado, el médico acude cada día a su puesto de trabajo. Allí los pacientes van uno tras otro, con múltiples problemas, en busca de una solución. Cada uno tiene un olor, una vestimenta, una educación, un acento y un carácter que, inevitablemente, causa una impresión en el facultativo. Éste los escucha, los intenta tranquilizar (aunque a veces consiga el efecto contrario) y les ofrece un consejo, una prueba, un tratamiento o una nueva cita. Cuando acaba su jornada, vuelve a su vida cotidiana como cualquier otra persona.

¿Y cuando el médico enferma?... Pues también lo hace como cualquier otro paciente.


Cuando se sienta en frente de un compañero (al menos de profesión) y consulta por algún síntoma, está nervioso. Acude aseado, ha elegido cuidadosamente la vestimenta y durante la entrevista es educado; aún así no sabe qué impresiones va a causar en el facultativo y aunque parezca absurdo, le pone nervioso.

Cuando escucha "la mala noticia", siente como el miedo le recorre el cuerpo, le abraza las piernas y las hace temblar. Sabe que la medicina es inexacta, que todo puede pasar y entonces la duda le invade ¿y si las cosas van mal?.

Él sabe qué pruebas le van a comenzar a realizar, se las conoce (incluso tratándose de inusuales, porque se las ha estudiado); pero nunca ha experimentado en sus propias carnes lo que se siente al realizárselas: es vulnerable al dolor del pinchazo en la extracción de sangre, a la claustrofobia que provoca la resonancia, a la cefalea post epidural...

Cuando recibe el tratamiento, a él le amarga también el sabor de una medicina, pierde pelo con la quimioterapia y le tiran los puntos de una herida quirúrgica.

Ser médico no nos exime de ser, ante todo, personas. Cada día tenemos delante pacientes que sufren, sienten y padecen de la misma forma que lo haríamos nosotros. Por ello yo creo que no deberíamos olvidar nunca que aun siendo empleados como otros cualquiera, nuestro trabajo tiene que ir más allá de lo estrictamente profesional. Debe alcanzar valores humanos como comprensión, empatía y generosidad, pues nos cruzamos en los momentos difíciles de las personas y además de ayudar a solucionar sus problemas de salud, debemos servirles de apoyo en todas las emociones que les surgen y acompañan en estas circunstancias.

caja de medicinas

domingo, 12 de julio de 2015

5 Preguntas que todo residente odia

El otro día me pasaron esta imagen, sacada de Twitter:

ejemplo de mala letra de los médicos
NOTA: No se llama "escribir mal", se llama CANSANCIO.

Lo confieso, sonreí. ¿Quién no ha impreso un informe y al explicárselo al paciente... ha tenido que volverlo a imprimir, corrigiendo disimuladamente los errores que se habían colado en él?.

Y es que hay situaciones que todos los residentes hemos vivido alguna vez, como si formaran parte del periodo de formación; vivencias anexas a nuestro contrato de MIR.

Algunas de esas situaciones tienen la peculiaridad de acompañarse de una pregunta a la que podríamos denominar trampa mortal, pues de forma casi automática tu nervio facial se activa proporcionándote un gesto a modo carita de whatsapp ...

Cara de Whatsapp de hartura

... mientras luchas por sacar una sonrisilla que lo desactive en cuestión de microsegundos y salir elegantemente de la situación.

¿Cuales son? Os estaréis preguntando... pues ahí van 5 grandes ejemplos, con preguntas que todo residente odia:


1. 8:00 a.m. Estas entrando al centro de salud y de pronto te asalta un representante. Reconoces esa mirada... sabes que se acerca la pregunta: ¿Qué?¿Saliente de guardia?.
Sonries educadamente, negando con la cabeza. ¿Tan mala cara tengo?

2. Una guardia de 24 horas. Paciente va, paciente viene. De pronto uno requiere más atención. Entre alta y alta, pasas a preguntarle si ha mejorado el dolor, a explicarle prueba a prueba los resultados que va obteniendo, a prescribirle más medicación, a acercarle un poquito de agua, a preguntarle si el menú de la comida ha sido de su agrado, a informar uno a uno a todos sus familiares... y por fin llega el momento de darle el alta. De pronto allí, ya con el informe en la mano, hace la terrible pregunta: ¿Y no me va a ver el médico?.
Sonries forzosamente y explicas: El médico soy yo.

3. 10:00 am. Te encuentras pasando consulta, al lado de tu adjunta. Indicas al paciente que pase a la camilla que vas a explorarle.  De pronto, con tono paternalista, el paciente se gira hacia ti y te pregunta: ¿Qué? ¿De prácticas? ¿Aprendiendo mucho?.
Sonrisa en boca le dices: No estoy de prácticas, estoy haciendo el MIR.

4. Eres ya R4. Por fin tienes una consulta, contigua a la de tu tutora, para pasar sola a los pacientes. Comienzas a llamar uno a uno a los pacientes y todos sin excepción, lo primero que te preguntan según cruzan la puerta es: -¿No está mi doctora? Y añaden - Es que preferiría que me atendiera ella, que conoce mi historial (aunque todo su historial sea un catarro el año pasado).
Los primeros días aún les sonríes, pero mes tras mes... aquella sonrisa inicial se va desgastando.

5. Domingo por la mañana, saliente de una terrible guardia de sábado donde a penas has parado. Montas en el cercanías de regreso a casa, derrotada. Se te cierran los párpados solos y el cansancio te hace arrastrar el cuerpo hasta uno de los asientos. De pronto una pregunta te saca bruscamente del sueño donde sin querer habías caído: ¿Qué pasa, que no habéis ido a dormir a casa?
Es el revisor, que incluyéndote en el grupete de gente que regresa a casa después de una gran fiesta, os está pidiendo los billetes.
Estás tan zombie que aquí ni siquiera creo que te acuerdes de sonreir ante su confusión...

no hay diferencias tras una dura noche de juerga o de trabajo
¿Habrá al menos 7 diferencias?


domingo, 28 de junio de 2015

Los coloretes de Heidi


Coloretes de heidi

¿Quién no conoce a Heidi? ¿Quién no la recuerda por sus graciosos coloretes?
A todos alguna vez, cuando hemos pasado calor, se nos han avivado los colores de las mejillas, recordándonos a los de la pequeña muñeca de dibujos animados.
Sin embargo, a veces esta coloración rojiza no es un proceso transitorio, sino que conforma más bien una alteración crónica de la piel que tiene un nombre: ROSÁCEA.

La rosácea, además de esa presentación como coloración rojiza centrofacial (llamada eritematotelangiectásica),
Tipo de rosácea
Enrojecimiento y congestión facial (sobre todo mejillas y nariz)
Telangiectasias (capilares superficiales dilaltados)
Piel rugosa, escamosa, sensible

tiene también otras presentaciones:

Tipo de rosácea
piel grasa, engrosada y de contorno irregular
en la nariz se llama Rinofima




Tipo de rosácea
piel inflamada, con pústulas y pápulas

Tipo de rosácea
Conjuntiva hiperémica, blefaritis (inflamación del párpado)
telangiectasias en párpado, lágrimas anormales, orzuelo
  

Se estima que hasta un 10% de la población general presenta esta alteración de la piel, siendo más frecuente en las mujeres en torno a los 30 años de edad y con fototipo de piel claro.

La patogénesis o proceso por el cual aparece la Rosácea no está todavía bien entendido. Parece que contribuyen varios factores, entre ellos alteraciones en el sistema inmune (que produzcan inflamación crónica y alteraciones vasculares), microorganismos como Demodex o H. Pylori entre otros (que desencadenen reacciones inflamatorias), radiación UV (que induce formación telangiectasisas y estimulación del sistema inmune innato), hiperreactividad vascular por disrregulación de los mecanismos de termorregulación, factores hormonales o la genética.

Sí que se ha visto que hay factores, llamados exacerbadores, que hacen que empeoren los síntomas de la rosácea. Ellos son:

Gambas tomando el sol
Exposición solar y las elevadas temperaturas.
Ingesta de alimentos muy calientes, picantes y bebidas alcohólicas.
Fumar.
Realizar ejercicio intenso.
Algunos estados emocionales tales como estrés o enfado intenso y situaciones de vergüenza o timidez.

El diagnóstico de Rosácea es clínico, es decir, una persona la tiene cuando presenta las alteraciones en la piel descritas anteriormente. Sólo sería necesario remitir al dermatólogo si el médico de familia considerara que la clínica es dudosa y fuera necesario valorar otras opciones.


¿Cuál sería su tratamiento?

Soplar para enfriar la comidaLo primero de todo es evitar aquellos factores que, como os he dicho, empeoran los síntomas. También es importante que se hagan lavados suaves de la piel, se utilicen cremas hidratantes (las hay específicas anti-rojeces) y se proteja del sol con cremas solares.

Posteriormente, habrá que acudir al médico para que valore iniciar el tratamiento más adecuado para cada tipo de rosácea. Yo desde aquí daré unas breves pinceladas sobre los tratamientos que actualmente se aconsejan, pero es vuestro médico quien tiene que decidir cuando y con cuál de ellos comenzar:




Eritematotelangiectásica

-Terapia farmacológica: Los antimicrobianos tópicos, orales y Ác. Azelaico tópico no han dado buenos resultados. Recientemente ha aparecido en el mercado la Brimonidina tópica 0.33% en gel, que se aplica 1 vez al día (por la mañana), con un efecto de hasta 12 horas, con acción vasoconstrictora y agonista receptores alfa 2 adrenérgicos, que hace que los capilares reduzcan su tamaño y así disminuyan las rojeces.
-Fototerapia: Láser ó luz intensa pulsada.

Papulopustulosa

-Terapia farmacológica: Metronidazol tópico en gel, 1 aplicación cada 12 horas hasta 3 meses o Ácido azelaico tópico, 1 aplicación cada 12 horas durante 3 meses.
-Fototerapia: Laser ó luz intensa pulsada.

Fimatosa

-Enfermedad temprana: El tratamiento es todavía desconocido. 
-Enfermedad tardía: Láser ó Cirugía.

Ocular

Utilizar toallitas para párpados y compresas calientes. Se han empleado también antibióticos tópicos y orales en ciclos cortos, así como inmunosupresores tópicos para minimizar la inflamación, pero otra opción bastante recomendable es que el médico estime derivar a oftalmología para su valoración.


BIBLIOGRAFÍA:

ADNEXAL DISEASES: Rosacea and Related Disorders. Frank C Powell and Síona Ní Raghallaigh. Pdf.
http://www.uptodate.com/contents/management-of-rosacea




domingo, 7 de junio de 2015

LA CONSULTA

Los pacientes van llegando, como cada día, a su centro de salud. Toman asiento en uno de los bancos de la sala de espera y... esperan. Esperan a veces hasta desesperar; hablan unos con otros, se quejan del sistema, de la tardanza, se levantan de sus asientos, caminan desesperados de un lado a otro de la sala... hasta el momento en que mencionan su nombre desde una consulta y son invitados a pasar dentro. En ese momento, aquellos diablillos cruzan la puerta de la consulta y se transforman en angelitos que, educados, comienzan a exponer sus problemas al médico.

Pacientes diablillos que esperan ser atendidos
SALA DE (DES)ESPERA

Y así comienza el día a día en las consultas de cualquier Centro de Atención Primaria.

Tantos son los pacientes que atienden los Médicos de Familia a diario, como diversos son sus motivos. Y cuando, exhaustos, acaban la jornada... repasan mentalmente y sonríen: Aunque ha sido un día duro, cada paciente ha dejado un recuerdo, una reflexión o una anécdota...


Señora que no va al médico porque está mala
SALUDO INICIAL

Nunca nadie está enfermo...hasta que habla de pastillas
REPASO DE LOS ANTECEDENTES PERSONALES

Tipico paciente de 50 años que va al médico con su madre
ENFERMEDAD ACTUAL

Cuando solo te lavas lo que te duele
EXPLORACIÓN FÍSICA


Las tres escusas de oro cuando no pierdes peso
DIAGNÓSTICO: LA TRIADA ENDOCRINOLÓGICA
Cuando no nos gusta lo que nos dicen
RECOMENDACIONES TERAPÉUTICAS




Si no quieren salir de la consulta
PENSAR QUE SE ACABA LA CONSULTA...
¡¡PERO NO!!






martes, 19 de mayo de 2015

Hoy es siempre todavía.


¡¡Vaya días los de Mayo!! Y es que las emociones emanan de cada rincón del hospital. A los resis mayores que se van, por mucho que dijeran que no iban a emocionarse, se les han saltado las lagrimillas con cada abrazo, beso o palabra de despedida. Y los que nos quedamos, lo hacemos con un pedacito menos de corazón... ¡Ay, canallas, que nos los habéis robado!

Y así, embriagados por la emoción (o sólo embriagados, después de tanta cena), han puesto de moda, a lo hashtag de twitter, una frase que estos días no deja de repetirse: "mi ultimo..."algo": mi ultima "guardia", mi ultima "sesión", mi ultimo "café en la máquina"...
disfruta cada momento

Después de oírla varias veces, esa frase a mí me ha dado que pensar...

Cuando el terminar una etapa de nuestra vida es un hecho inminente, a toda costa intentamos memorizar esos últimos momentos, que días atrás fueron habituales y que ahora cargamos de un enorme valor sentimental al saber que, probablemente, será la última vez que sucedan.

Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando se empieza una etapa nueva. Quizás sean los nervios, quizás las inseguridades... pero pasamos a ritmo vertiginoso por un montón de primeros momentos, olvidándonos de guardarlos cuidadosamente en nuestras memorias, sin saber el enorme significado que un día tendrán para nosotros.

Por eso, ahora que es tiempo de cambio, que los nuevos residentes se van a incorporar y los antiguos pasan a adjuntos, me gustaría que no se olvidaran de parar, de rato en rato, a saborear todos y cada uno de los momentos que van a comenzar a experimentar... los malos y los buenos, pues de todo se aprende y todo nos moldea; lo que un día parece que uno odia, por experiencia diré que al cabo del tiempo lo acaba añorando, lamentándose probablemente de no haberlo disfrutado.

Como dijo A. Machado, Hoy es siempre todavía.


¡Disfrutémoslo!


domingo, 3 de mayo de 2015

MALDITO PSA

El señor F. tiene 50 años y acude a su médico de Familia para una revisión. "Ya se sabe que cuando se pasan los 50 si no te duele nada es porque estás muerto", le comenta a su médico en tono distendido. Él se siente bien. Lleva una vida activa, está felizmente casado y tiene tres hijos, dos de los cuales ya van a la universidad. Sin embargo, sus vecinos le han hablado de la próstata y ahora cree que él también necesita una revisión. 

Tres camisas que representan a tres hombresSu médico con un tacto rectal comprueba que la próstata es normal. Aún así, él insiste en un análisis para ver el PSA.
En una semana acude a por el resultado. Ha tenido suerte, es normal.

El señor G. tiene 60 años y acude, con su mujer de 40 años (se acaban de casar, están muy enamorados) a revisión con el urólogo. Le trataron con radioterapia y ahora está curado de un cáncer bastante agresivo. Nunca había tenido ninguna molestia y tras la radioterapia quedó impotente y con molestias crónicas abdominales; aún así da gracias por haber ganado la batalla a la enfermedad.

El señor J. acaba de cumplir sus 70 primaveras. Su calidad de vida hasta el momento es excelente, ni siquiera toma una mísera pastilla. Desde hace unos años disfruta de su jubilación con su esposa, con la que vive. De vez en cuando visitan a sus hijos y nietos que viven lejos. Cuando llega el verano, suelen marcharse a su casa de la playa a descansar.
Hoy acude al urólogo; en una analítica de rutina en su centro de salud le habían detectado el PSA mínimamente elevado, lo que conllevó a realizarse hasta 3 biopsias de próstata para analizarla. Hoy recibe los resultados.
-No tengo buenas noticias. -Afirma el urólogo. - En las biopsias que le hemos tomado se han visto células malas. Sin embargo - prosigue- dentro de las malas, son las que consideramos las menos malas; es decir, lo que usted tiene es un tumor en la próstata de buen pronóstico.

Son tres casos distintos, con un tronco en común: los tres estaban asintomáticos cuando se les pidió el PSA. 

¿Qué es el PSA? 

Es una proteína específica de la próstata que se detecta en sangre. Pero a la vez es muy inespecífica, pues se eleva en numerosos procesos que atañen a la próstata, desde una prostatitis (inflamación de la próstata), una Hiperplasia Benigna de Próstata (agrandamiento de la próstata) hasta un cáncer de próstata.

Muñeco de peluche en forma de próstata
Próstata
Por su inespecificidad, su uso en la detección de cáncer de próstata es un tema muy controvertido. Tras la detección de niveles elevados de PSA, hay que realizar una biopsia de próstata, que consiste en colocar un transductor ecográfico por el recto y mediante una especie de pinza, tomar unas muestras. A veces esto sale negativo (no recoge células malignas) por lo que hay que volver a repetir la toma de biopsias.
Cuando sale positivo, es decir, hay células tumorales, habrá que ofrecer tratamiento curativo o paliativo, en función del tipo de paciente y el tipo de cáncer.

Hay cánceres de bajo riesgo (buen pronóstico) y de alto riesgo (agresivos). Cuando es de alto riesgo, y se opta por tratamiento curativo, esta claro que hay que decidirse por cirugía o radioterapia. Ambas opciones tienen sus riesgos (incontinencia, impotencia) que cada paciente deberá elegir, ayudado por el urólogo.
Sin embargo, cuando el cáncer es uno de bajo riesgo, se añade una nueva opción al tratamiento, que es la de esperar. Este tipo de cáncer crece de forma tan lenta que probablemente en 15 años no le de síntomas; es más, los pacientes de edad avanzada probablemente mueran por otra causa antes que por su cáncer de próstata, sin recibir ningún tratamiento.

¿Entonces? Ahí surge la gran duda.

¿Qué hacer?

El señor F. ha acudido, completamente asintomático, con una calidad de vida muy buena, a por su analítica "de revisión". El PSA ha salido normal; no hay duda, no hay que hacer nada. El señor F. puede estar tranquilo.

El señor G. aún estando asintomático había sido diagnosticado de un cáncer de alto riesgo, y también estaba claro qué hacer. Había que tratarlo, asumiendo que los riesgos del tratamiento pudiesen disminuir su calidad de vida.

Pero... El señor J., también asintomático y con una excelente calidad de vida, acaba de ser diagnosticado de un cáncer de próstata de bajo riesgo. Este tumor probablemente en los próximos 15 años no le de ninguna molestia y como ya hemos dicho, seguramente no muera por esta causa. Pero al señor J. se le ha diagnosticado de un cáncer y hay que hacer algo con él.
Elegir cirugía/radioterapia... probablemente le dejen incontinente y tenga que llevar pañales el resto de su vida. Viajará con pañales a ver a sus hijos y en verano acudir a la playa ya no será lo mismo. Puede que también quede impotente. Incluso pueden quedar molestias abdominales de forma crónica. Indudablemente, todo esto puede a su vez influir negativamente sobre su ánimo y por tanto, sobre su felicidad.
Elegir esperar, parece razonable. Pero no debe ser fácil vivir sabiendo que tienes un cáncer y que no estás haciendo nada para combatirlo. Y además, si no vas a hacer nada... ¿Para qué demonios se pidió el MALDITO PSA?.

BIBLIOGRAFÍA: http://www.fisterra.com/guias-clinicas/cancer-prostata/





domingo, 19 de abril de 2015

A las 6:00 de la mañana

Mafalda despeinada de madrugada

Residente a las 6:00 am

Muchos se echarán las manos a la cabeza; otros, en cambio, empatizarán asintiendo con tristeza... pero he de decir que a las 6:00 am después de 24 horas de guardia en urgencias del hospital... ¡¡¡ no doy más de mí!!! Aún así, sigo viendo pacientes hasta las 8:00 que acaba mi turno.

Cuadro de E.Munch
El grito
Recuerdo al último paciente que atendí sobre esa hora en mi última guardia. Mientras le explicaba a qué se debía su dolor de tripa (nada grave), su rostro iba cambiando de expresión. Tras acabar de informarle, no quedaba ni rastro de aquella sonrisa nerviosa con la que había entrado a la consulta. El gesto de su cara entonces parecía El grito de Edvard Munch.

Yo, como comprenderéis, a esas horas, no entendía qué podía estar pasando. Quizás el paciente no estuviera entendiendo bien el mensaje, quizás yo no estuviera tranquilizándole como necesitaba, quizás mi cerebro y mis palabras estaban disociados y no era capaz de transmitir mis ideas adecuadamente... pero aunque lo intenté por dos veces más, incluso lo intenté informando también a su pareja... aquel paciente se fue y yo no sabría deciros si se llevó la idea adecuada o no.

Sin embargo, el problema de la comunicación entre médico y paciente no es sólo puntual a las 6:00 de la mañana después de 24 horas de trabajo intenso. A veces aparece en pleno rendimiento cerebral y es que entre la jerga médica, los nombres tan difíciles de los medicamentos(que por si fuera poco, tienen genérico y marca comercial, usándose además indistintamente), los nervios que supone la consulta y las peculiaridades de cada  médico y paciente, ¡¡no hay quien se aclare!!. Y si no, que se lo pregunten al protagonista de la siguiente historia...


El médico le había diagnosticado el Mal del Destino. Hace días que se descomponía, mas nunca pensó en la muerte como opción. Y beba agua, también le dijo.
Morir. ¿Sería ese su destino, por ladrón?.
Sucesivas horas pasó entre cama y baño. Fiebre y delirio fueron invitados, incitándole a disculpar sus delitos por escrito.
Despertó esposado.
Se deshidrató, dijo su médico. ¿Qué más da, si voy a morir?. No va a morir, sólo está detenido. Pero ¡tengo el Mal del Destino!. ¿Eso entendió?, el médico rió; dije el Mal del Intestino.


El Mal del Destino. 

(Microcuento, Calinela).




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